Ante la petición de mi “hermano” (Bonico) de hablar de tiempos pasados en los que se sentía, vivía y luchaba por el Atlético de Madrid desde el campo (manda narices tener que decir esto), he decidido hoy hablar del Barcelona – Atlético de Copa del Rey del año 97. Otros días hablaremos de otros partidos que acaben en victoria, que no se impacienten los lectores, y de jugadores de leyenda. También aceptaré sugerencias.
A lo que iba. Nos ponemos en antecedentes, el Atlético – Barcelona de la ida había acabado con un 2-2, creo que fue aquel partido en que Couto clavó los tacos a Simeone, pero la memoria a veces me falla. Por tanto, tocaba remontar en la ciudad condal.
En la jornada liguera anterior al partido de vuelta, el Atlético de Madrid sufrió un “atropello” en el Benito Villamarín (Ruiz de Lopera, para que se enteren los más peques), al árbitro del encuentro se le fue la mano como tantas otras veces con el equipo rojiblanco. El Comité de Competición decidió sancionar a Esnáider y Simeone con 2 partidos, al primero por intento de agresión a Vidakovic y al segundo por decirle al árbitro que era “un sinvergüenza”, también castigó a Geli por recordarle lo malo que era (uhhh qué insulto).
De esta manera, el Atlético se debía presentar en Can Barça sin tres de sus “hombres fuertes”. Gil, en su línea, reclamó la repetición del partido por defectos en la forma de las actas arbitrales y porque había sido un verdadero escándalo, obviamente Jesús lo hizo de forma mucho más brusca (por decirlo finamente), también amenazó con no viajar a Barcelona. De hecho mandó a sus jugadores a casa el día antes del partido, Antic le apoyaba (como para llevarle la contraria…).
Sea como fuere, y con toda la polémica generada, el órdago se quedó en fuegos de artificio. El mismo día del partido viajaron por la mañana en el “Puente Aéreo”.
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Alineaciones del partido:
FCBarcelona: Baia; Abelardo, Blanc (Stoichkov 41’), Couto, Sergi; Guardiola, Popescu (Pizzi 41’); Figo (Nadal 88’), De la Peña, Luis Enrique; Ronaldo.
Atlético de Madrid: Molina; López, Santi, Prodan, Toni (Solozábal 55’); Bejbl, Caminero, Aguilera (Vizcaíno 69’), Pantic; Paunovic (Roberto 74’), Kiko.
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Nada más comenzar el partido, en el minuto 9, un desacertado Vitor Baia fallaba estrepitosamente al intentar blocar un disparo de Aguilera, que se zafó de su marcador brillantemente, y ese regalito lo aprovechaba Milinko para empujar a la red el 0-1. La eliminatoria empezaba bien.
Unos minutos más tarde, el propio Pantic cerca de la frontal se venía hacia el medio y soltaba un disparo dificilísimo de atajar pues botó antes de entrar. Por supuesto a Baia le cayeron palos tras este segundo gol, pero en esta ocasión le disculpo.
Con un planteamiento táctico impecable, Antic había logrado desnudar al Barcelona en su casa, con un equipo bajo de moral por la agitada previa del partido. Digno de alabar. A su vez el Barça se disolvía cual azucarillo empeñándose en buscar a un Ronaldo que estaba arrasando en Liga (el Ronaldo de aquel año ha sido el goleador más demoledor que recuerdo, fibroso, rápido… nada que ver con el Ronaldo ya gordo del Madrid).
En vista de que agitando el árbol iban cayendo los frutos, poco después Kiko recibía el balón de espaldas en el área, sombrero a Blanc (sería campeón del Mundo al año siguiente) y penalti. Otra vez Pantic frente a Vitor… no falló. El 0-3 se antojaba insalvable, recuerdo que en ese momento enloquecí, no pensaba en la posibilidad de remontada blaugrana dado el cariz que había tomado el partido. A todo esto, llevábamos media hora, no se vayan a pensar los desmemoriados que estábamos en la segunda parte.
Robson no veía la forma de reaccionar, su equipo naufraga con un Ronaldo que no acertaba, un Luis Enrique perdido sin saber si jugaba enlazando, en el medio, en la delantera o qué, un De la Peña (jovencísimo) que tampoco acertaba a tener la clarividencia habitual y una defensa que había sido desnudada en varias ocasiones. Un equipo roto. El inglés no se lo pensó mucho, al borde del descanso decidió meter hombres de ataque, pasó a defender con tres atrás, quitó a Blanc (central) pasando a Abelardo y Sergi de laterales al centro, metió a Stoichkov (fundamental en la posterior reacción) y a Pizzi, un delantero que había sorprendido por sus goles en Tenerife. Ah, quitó también a Popescu, el rumano tampoco había tenido su día.
Para enterarnos, la media la formó con Guardiola tapando, De la Peña y Luis Enrique por delante, en una banda Figo, en la otra Stoichkov; arriba Pizzi y Ronaldo.
En la reanudación, sin tiempo casi de colocarse llegó el gol de Ronaldo (1-3), dentro del área. Los culés debían marcar otros tres goles para pasar ronda. Como pasó anteriormente con el Atlético, a los pocos minutos otro balón al área que aprovechó Ronaldo para empezar a intimidar (2-3), el Barça creía en la remontada, su fútbol algo atropellado pero eficaz llevaba al Atleti a complicarse la vida.
Menos mal que poco después un error de Vitor Baia en el saque de portería lo recogía Caminero, éste metía el balón a la carrera de Pantic, que dentro del área picaba ante la salida del meta luso… (2-4), jarro de agua fría para la reacción blaugrana. El partido se volvió un auténtico correcalles en el que se sucedían las ocasiones. Una falta lateral en el área del Atleti era despejada hacia la semiluna del área donde un fantástico Figo conectaba una volea imposible que se colaba por la escuadra, era el 3-4.
Los fantasmas de una remontada seguían presentes, de avivarlos se encargó un matador del área, Ronaldo dinamitaba el partido al empatar a 4 con un cuarto de hora por delante. Al Atlético le pesaban los minutos, el esfuerzo acumulado, recuerdo que algunos jugadores empezaron a tener calambres, a otros se le subía el gemelo… el drama se masticaba.
Y llegó, vaya si llegó. Un centro rematado por Abelardo a la escuadra fue parado espectacularmente por Molina, el rechace cayó cerca de un Pizzi que remachó a la red una remontada histórica en un partido de leyenda. Aquel día me dolió perder, dolió ver cómo se escapaba una eliminatoria que se había tenido ganada, sin embargo me acosté orgulloso de ser aficionado del ATLÉTICO DE MADRID porque lo habían dado TODO.