Se acabó el maquillaje
Este equipo es una ruina, incapaz de ganar al colista de la división y lo peor de todo, sin juego ni intensidad, dan ganas de mandarles a tomar por culo definitivamente, y es que esto no lo arregla ni Simeone ni nadie, el estropicio de plantilla montada por Magil y cía no sirve para más que mantenerse en la categoría, que no es poco.
Todo se jugó a que Diego, Arda y Falcao le fuesen dando puntos y puntos al equipo, pero cuando el técnico (siendo generoso) anterior le dio por ser él mismo propició una sangría de puntos brutal, y cuando parecía haber sido resuelto ese problema, aparecieron las lesiones que nos han privado del cerebro (Diego) y de su escudero (Arda), sumado a que Falcao es un gran rematador, pero mal futbolista. Plantilla famélica para un objetivo triste, digna recompensa para Magil.
Los números fuera de casa no engañan, 11 puntos a domilicio en 15 partidos, sólo dos más que el Zaragoza, ese equipo que parecía en Segunda división y al que le hemos dado vida. Vayamos más allá, hemos jugado en casa de cuatro de los seis últimos clasificados, con un saldo de 3 puntos (0 goles a favor, 1 en contra), está por ver qué pasará en El Madrigal y en el Benito Villamarín.
El partido ha sido horrible, no hubo nada de nada hasta que entre Adrián y Falcao estrellaron en la misma jugada el balón en los palos, más allá de eso, NADA. Patética actitud, una vez más fuera de casa.
En la segunda parte más de lo mismo, salvo porque Jiménez buscó con ahínco la victoria a base de cambios ofensivos, lo que propició que el partido se abriese hasta el punto de convertirse en un correcalles en los últimos minutos, momento que podría haber aprovechado un Atlético con más mordiente ofensiva para matar, pero ni Salvio ni Adrián entienden el gol como Falcao e intentaron asistir en sus oportunidades, entregándolas miserablemente al meta.
Poco a poco ganó terreno el Zaragoza y, en el último suspiro, Godín cometió un penalti que ponía broche a un partido lamentable, tanto particular como en conjunto. Apoño marcó y dejó al aire las vergüenzas del Atlético de Magil al que el maquillaje se le ha acabado.
