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Doblete de Griezmann para ser terceros

Día de Todos los Santos en el Vicente Calderón, grada llena y rival a priori propicio para que fuese una buena tarde, ya que el Córdoba llegaba sin conocer la victoria tras ocho jornadas y la destitución de Ferrer en el camino. 

El Atleti por el contrario llegaba con otra tendencia al choque, tras un comienzo titubeante con los empates en Vallecas y frente al Celta más la derrota en Grecia se empezaban a vislumbrar las primeras dudas que después poco a poco se han ido disipando con un mejor fútbol y una adaptación cada vez mejor de las piezas nuevas, tan solo el lunar de Valencia (15 minutos horribles) desde entonces. Ayer volvía Gabi, fuera por lesión en los últimos partidos, que unido a la ausencia de Tiago (éste sigue de baja) habían dejado al equipo sin dos de sus hombres clave en la salida de balón. 

La noticia estaba en la titularidad de Griezmann, fichaje estrella que hasta ahora parece haber pasado de puntillas en el equipo, ya sabíamos que el Cholo es reticente a dar entrada “rápida” a los nuevos, pero lo del francés ya empezaba a extrañar por la calidad del jugador y el coste que había tenido para el club (el fichaje más caro de la historia). Ayer, afortunadamente, fue el Griezmann de la Real Sociedad, ese tipo talentoso capaz de resolver un partido con un chispazo o dos. Tras una primera parte de dominio infructuoso por parte del Atleti ante un ordenado rival apareció la calidad y la fortuna, una falta lateral que despeja un defensa hacia la frontal, recoge Antoine con la derecha, recorta al marcador hacia el centro del área y dispara con la zurda hacia el palo, entonces fue cuando la fortuna se presentó en forma de Luso para que su pie desviase la trayectoria del disparo hacia el palo opuesto. Gol psicológico al borde del descanso. 

El Córdoba avisó entonces justo a continuación sin fortuna, era el preludio de lo que ocurriría en la reanudación. Corner botado por los visitantes y su único delantero estaba libre de marca para cabecear el empate, fallo defensivo que costaba el empate y que exigiría de nuevo una reacción rojiblanca en las botas (o la cabeza en este caso) de Griezmann.  A renglón seguido, sin dejar tiempo a la especulación y nervios, internada de Juanfran por la derecha, centro al área y remate del francés que el portero toca pero no detiene. El 2-1 era un mazazo para los cordobeses. 

Tanto fue así que el tercero llegó casi sin querer, una falta botada por Koke hacia el segundo palo, la defensa que descuida la marca de Mandzukic, el portero que sale a por uvas y el croata impacta con el balón por inercia y por la fe del delantero que espera el fallo del rival. En pleno festival del potero llegó el cuarto de RG, enésimo centro lateral que remata con la chepa el navarro y el meta vuelve a comérsela de manera infame, con defensores y portero así será difícil que los andaluces sobrevivan, hay juveniles con más talento y oficio. 

Con todo el pescado vendido llegó el segundo de Ghilas tras otro fallo de la defensa rojiblanca que se relajó en exceso, permitiendo que el argelino fusilase en el área pequeña sin oposición. Los goles parecen una gilipollez, pero igual a final de temporada son la única diferencia entre dos equipos. Tres puntos que suma el Atleti en su escalada en la clasificación, ya es tercero tras adelantar a Sevilla y Barcelona, empatado a puntos con el Valencia y a un punto del líder, el Real Madrid. 

Los andaluces por su parte seguirán una semana más en descenso. La adaptación a la Primera de un recién ascendido siempre es difícil, hay quien le cuesta más y quien le cuesta menos, los blanquiverdes son de los primeros y quizá se precipitaron en despedir a su entrenador cuando las sensaciones de juego no eran tan malas y la clasificación tampoco les presionaba en absoluto a estas alturas de la temporada (a menos de 3 puntos de la salvación).

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Mandzukic resuelve en Getafe

Llegaba el partido de Getafe con la presión del que sabe que tiene que ganar para no descolgarse, no hay lugar al fallo porque todos los de arriba (a excepción del Barcelona) habían ganado, era una jornada trampa en la que "todos" daban por hecho que sacaría el Atlético los tres puntos. Por otro lado está el Getafe, un equipo que no se sabe si viene o si va, si es carne o pescado, a mí me deja la sensación de equipo débil, falto de empaque suficiente como para la Primera, pero tendrá la suerte de encontrar por el camino otros equipos que son peores que él, véase Levante, Córdoba o Deportivo, entre otros.

¿Cómo ganar al Atlético o sacar tajada? La receta de Contra fue sencilla, ser bruscos, provocar al rival, dejar que pase el tiempo e intentar cazar algún contragolpe. ¿Suficiente? En este caso no, con Alexis expulsado por broncas y con Juan Rodríguez en evidencia por un pisotón a un compañero que está en el suelo. Después es el Atlético el violento.

Para terminar de completar el guión, las bajas de Tiago y Gabi más la duda de un Saúl tocado dejaban a Mario y Koke como únicas alternativas al pivote, el bueno de Koke es un jugador todoterreno que se adapta a toda función, el caso de Mario es diferente porque el pobre es incapaz de dar un pase a más de tres metros sin equivocarse y tampoco sabe guardar la posición sin cometer uno o dos errores graves por partido, un agujero negro en toda regla.

Pese a ello el Atlético supo llevar el peso del partido, arrinconar a su rival y crearse sus opciones, costando lo suyo llegar a marcar, que se lo digan a Mandzukic que tuvo que esperar el rechace de Griezmann, el semifallo de Arda y, en ese momento, sí pudo empujarla al fondo de la red en el área pequeña. Dejó buenas sensaciones Siqueira, mejor que en partidos anteriores, quizá sin la presión de saber que Ansaldi está con el aliento en el cogote, Griezmann en cambio dejó otra vez las dudas de otras veces, poco incisivo, perdido. El resto, en su línea habitual. 


La primera parte no fue mala del todo, hubo más fútbol y ocasiones, en la segunda el Atlético estuvo más espeso y el partido se fue enmarañando con la tangana como punto álgido del mismo. La salida de Saúl puso un poco más de orden, equilibrando el medio y dando un par de lecciones a su compañero, pero poco más. Mala imagen del Atleti que pese a los tres puntos deja la sensación de ser el equipo que va más justo de los cinco de arriba, sensaciones al fin y al cabo porque lo importante al final serán los puntos, y este equipo ha demostrado que sabe ser muy regular, veremos si Valencia y Sevilla también lo son. 

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Tiago y Mario liquidan al Español

Partido matinal en el Calderón, buen ambiente en la grada y mucho calor si tu asiento daba al sol, tanto que se hacía incómodo al rato. El partido comenzó con un Atlético que quería ir a por el choque y un Español que decidía esperar atrás su oportunidad, un guión que se va a repetir este año casi cada partido, los rivales saben a lo que vienen al Calderón, minimizar errores e intentar sacar algún punto. Para colmo, el Atlético de Madrid tiene un problema cada día más sensible, sus delanteros carecen de gol y eso empieza a ser preocupante.

¿Era Mandzukic el hombre? Visto lo visto, igual no, porque el tipo se vacía, pelea, brega, pero es torpe en la conducción, tampoco es un maestro en el arte de asociarse por abajo y, cuando llega a las inmediaciones del área me parece bastante tosco. A Mario le mata el precio que ha costado y las comparaciones con sus predecesores, más vale que empiece a marcar goles porque sino la grada empezará con el runrún.

Por otro lado, el equipo roza la perfección en las jugadas de estrategia, cada corner se convierte en una ocasión de extremo peligro, tanto que recuerda a la Premier en dónde un saque de esquina se celebra casi como un gol. Hoy no fue diferente, el equipo avisó en los dos primeros, en uno incluso celebró un gol de Arda en fuera de juego, el Español estaba avisado y aun así no podía parar a los rematadores. Lo mejor de los periquitos era su portero, un Casilla ya internacional que perdía tiempo desde muy pronto.

Hoy le tocó el turno a Tiago, casi al final de la primera parte lograba conectar un cabezazo que con parábola entraba en el palo contrario sin que Kiko Casilla llegase, quizá pudiese haber hecho más, al menos daba esa sensación, pero el gol era justo premio a una primera parte con un equipo volcado que no terminaba de conectar con el gol, porque cuando no se iba fuera aparecía el portero para desbaratar la jugada.

El Español había estado inédito, algún detalle de Caicedo en ataque, con mucha movilidad, más metido que un Sergio García algo perdido, no fue ninguno de los dos el que tuvo la mejor oportunidad sino un Lucas Vázquez que remató a bocajarro ante un Moyá que repelió el disparo con el cuerpo. Un alivio porque ese gol hubiese supuesto un problema muy gordo con el empate en el marcador.

En la segunda parte el partido cambió, los visitantes tomaron el mando del partido y el Atlético se dedicó a defender en estático y buscar alguna contra. Muy inocentes los blanquiazules (hoy azulones), que dejaban espacios a la espalda que bien pudo costarles el 2-0 pronto en una jugada a la contra con un pase a Mandzukic que controló con el pecho y se internó en el área, todo perfecto hasta que disparó al muñeco. El gol iba a llegar otra vez en un saque de esquina, cabezazo de Giménez en el segundo palo que (creo) entraba en la portería pero Mario Suárez fue el que terminó de empujarla a la red. El canterano había salido por un Tiago tocado minutos antes.

Con el 2-0 y Caicedo-Sergio García fuera, el partido estaba más que acabado. Pero Griezmann quería su tanto, se le nota con ansiedad y eso se refleja en el campo, prefiere disparar a pasar cuando se acerca al área e incluso en una jugada embarullada con Mandzukic que no acertaba a rematar, que el francés recoge en el área, se va de Casilla y con todo para marcar a puerta vacía la estrella en el poste. No tiene suerte.


Daba igual, los tres puntos dan oxígeno al equipo tras la derrota de Valencia y permiten mirar con optimismo al futuro con Malmoe y Getafe en el horizonte, importantísimos ambos partidos porque los 6 puntos son fundamentales en las aspiraciones Champions y ligueras. Necesitaremos los goles de Mandzu y Griezmann, ojalá lleguen pronto.  

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Empanada

El Atlético de Madrid dio un paso atrás en sus aspiraciones ligueras en un campo siempre complicado como lo es Mestalla, con un público ciertamente quejoso y ruidoso, y con un equipo que pese a los últimos tiempos turbulentos tienen plantilla de sobra como para terminar en puesto Champions, y eso es así porque sólo están centrados en la Liga y en una Copa del Rey de la que todavía no se tienen señales ni se tendrán hasta el mes de diciembre. Aun así, llegábamos empatados en la clasificación y a un pasito del Barcelona, el líder de la competición, entre los aspectos negativos encontrábamos la intensa semana de competición con Sevilla y Juventus como etapas antes de este peligroso partido.

El partido se preveía complicado y se complicó aún más con una empanada defensiva que no es habitual, pero que deja signos preocupantes, el partido del Celta, el de Olympiacos... errores que antes no se cometían con esta asiduidad. El "señalado" en esta ocasión fue Miranda, el brasileño a los 6' cabeceó a la red un centro lateral que no tenía excesivo peligro ya que Moyá iba a atrapar el balón. El gol espoleó a los valencianistas que tan sólo un minuto después consiguieron el segundo, otra vez Miranda se despista y permite que André Gomes se interne en el área y bata de disparo cruzado a Moyá, que estaba un poco vendido pero que también dio la sensación de que pudo hacer más ya que la pelota entra entre su cuerpo y el palo corto.

Apenas había dado tiempo de asimilar que habíamos encajado el primer gol y ya eran dos, el equipo estaba completamente grogui. No existen los tiempos muertos en el fútbol, de existir es evidente que Simeone hubiese gastado uno en ese momento, parar el partido y hacer de psicólogo con los suyos. Pero ahí no acaba la cosa, el tercero estaba rondando la portería rojiblanca, el empuje local en esos minutos arrinconaba al Atlético en su área y, en un corner, llegó el gol. La estrategia, esa que tanto nos da, nos apuntillaba. El realizador debía de saber que Otamendi marcaría, se fijó en cómo se escondía detrás de un compañero, cómo emergía y saltaba para rematar ante la pasividad visitante. El partido estaba perdido, y lo estaba por la actitud de unos y de otros, algunos dirán que el tiempo de descanso ha sido insuficiente tras el partido del miércoles, no digo que no pero ese cansancio no aflora en el primer cuarto de hora, la excusa la compro si nos hubiesen arrollado en los últimos 15 del partido.

El resto del partido fue de dominio atlético infructuoso, quería pero no podía, el Valencia frenaba los ataques rojiblancos a base de faltas, tanto quejarse en la previa de la violencia y al final, como no podía ser de otra manera, eran ellos los violentos. A la media hora conseguía Mandzukic el gol en un rechace tras disparo de Tiago desde fuera del área, era un pequeño halo de esperanza con una hora por delante. Sin embargo la puntilla llegó en un penalty que falló Siqueira, justo antes del descanso con la posibilidad de sembrar dudas en unos y espolear a los nuestros, el brasileño se pidió el lanzamiento en una decisión más que discutida. ¿Quién es Siqueira? ¿Lanzar en el Granada es lo mismo que lanzar en el Atlético de Madrid? Permítanme que lo dude, la exigencia de un sitio y de otro ha engullido a muchos jugadores que no aguantaron la presión, con Gabi, Koke, Arda, Mandzukic, Griezmann... es una grosería que le dejen tirar un penalty. El 3-2 que no fue y que quedó en 3-1 sentó como un gol en contra, una bofetada en toda regla.

La segunda parte siguió el mismo guión y ni la entrada de RG, Cerci o Raúl Jiménez revolucionaron un partido que ya estaba visto para sentencia. Preocupa Griezmann, el francés ha costado muchos millones y si no supiésemos qué puede dar pensaríamos que el muchacho ha sido un turbio negocio de la directiva. Decía el Cholo el otro día que con todos los respetos ha de darse cuenta de que el nivel de exigencia en la Real no es el mismo que el del Atlético, tiene razón y debe dar un pasito más. Como tampoco es entendible la actitud de un Cerci que cada vez que ha salido ha demostrado poco o nada, ayer además se despachó con una mano estúpida para marcar un gol (3-2) en el descuento que no hubiese valido para nada aunque hubiera engañado al árbitro, infantil expulsión que ha de hacerle recapacitar.


En definitiva, paso atrás en las aspiraciones ligueras y muchas dudas en las incorporaciones veraniegas que no han terminado de explotar, desde Oblak (16), pasando por Griezmann (36), siguiendo por Cerci (16) y terminando en un Mandzukic (22) que pelea hasta la extenuación pero demuestra día a día que es el peor delantero que hemos tenido en años, poniendo en tela de juicio si quizá debieran haber apostado por un delantero mejor por los millones que han costado él y Cerci. Ahora toca semana de selecciones, sólo queda esperar que los que se marchan vuelvan sanos y que se puedan afrontar con garantías los compromisos frente al Español, Malmöe y Getafe tras el parón. Estamos obligados a sumar los 9 puntos

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Estamos aquí


El Atlético de Madrid recibía ayer al colíder de la competición, un equipo al que rápido han puesto los periodistas, al igual que al Valencia, la vitola de aspirante a meterse en la pelea por la competición, elogios envenenados y presión excesiva para un equipo que, su entrenador lo sabe, no está para tales metas ni tan siquiera pretenden o buscan estarlo. Las cuentas son bien sencillas, si suman 65 puntos sus posibilidades de jugar la Champions el próximo año se elevan considerablemente, y para ello han de sumar como lo han hecho ante rivales de abajo, no perder con los de su liga (Valencia) e intentar rascar algún puntito si se puede ante los gallos de la competición. Conclusión, una derrota ante el Atlético no empañaba ni mucho menos su arranque de competición.  
 

Algunos dirán que el Atlético ya no está entre esos gallos porque ha jugado y perdido puntos con rivales que no debía, por ejemplo frente a un Celta que pescó un punto del Calderón. Quizá no les falte razón al pensar que la Liga es una empresa demasiado complicada para los rojiblancos, no seré yo quien diga lo contrario porque 38 jornadas requieren un nivel de exigencia máximo en una competición de 90 puntos, pero este equipo ha demostrado que en las grandes citas y a la larga funciona como un reloj, ¿que no llegamos a 90 puntos? Puede ser, pero que se van a hacer más de 75 eso lo tengo claro. 

Emery respeta al Atlético, sabía que este iba a ser un partido complicado para su equipo y lo complicó él aun más parapetándose atrás, cambió el dibujo y sacó del terreno a los peloteros para estirar el equipo de forma que todo dependiese de cerrar espacios y fiarlo todo a que Bacca, Vitolo y Vidal pudiesen convertir alguna galopada en gol. También sorprendió el Cholo que dejó en el banquillo a Griezmann y Raúl García, para fortalecer el centro del campo con Saúl, tal y como lo hiciese frente al Real Madrid, le salió bien al argentino ya que Saúl cuajó un partido muy serio, con mucha personalidad, pidiendo el balón sin miedo. Hay jugador de futuro. 

El que es un jugador de presente es Koke, pelea, se asocia, asiste, presiona, arma el juego, bota la estrategia y además, golea. Ayer lo hizo por primera vez en la temporada, es verdad que ha empezado el año un poco peor de lo que terminó la temporada pasada, también es cierto que ayuda tener un tipo como Diego Costa en la punta, a años luz del pobre Mandzukic, pero poco a poco va mejorando con los partidos. Recogió un balón en el pico del área y no se lo pensó, disparó al palo largo y batió a Beto con la ayuda del defensa hispalense, gol que encarrilaba un partido que ya dominaba el Atlético desde el inicio. Fundamentales en esta labor los laterales, cuando tienes a Tiago, Gabi, Saúl, Koke y Arda flotando por todo el centro del campo, el apoyo de unos laterales ofensivos como Ansaldi y Juanfran suma muchísimo. 

Qué decir de la estrategia, cada falta cercana al área, cada corner se convierte en un suplicio para unos rivales que no saben muy bien a quién parar, te puede marcar de cabeza Godín, Miranda, Tiago, Mandzukic, RG… y de segunda jugada otros tantos. El Calderón lo sabe y celebra cada acción de estrategia como un penalti, en las primeras estuvieron atentos los zagueros y Beto, después llegó el cabezazo de Gabi que estuvo a punto de entrar de no ser por el portero. Hasta que llegó el segundo tanto, para mí jugada de laboratorio. Falta lateral que se cuelga al segundo palo, allí Arda cede de cabeza hacia atrás a Miranda que se había quedado esperando ese pase, la coloca con el interior hacia el palo contrario y allí Saúl cruza de cabeza para lograr un precioso tanto que ponía tierra de por medio en el marcador. Las sensaciones eran inmejorables, el equipo ganaba 2-0 y el Sevilla no había probado a Moyá aun. 

En el descanso ambos equipos movieron sus banquillos, Simeone retiró a Gabi con un golpe en el tobillo tras una fea entrada de un sevillista para dar entrada a Raúl García, lo que retrasaba a Saúl y centraba a Koke, dejando a RG el carril diestro. Por su parte Emery reaccionaba tarde metiendo a Banega y Denis Suárez por Kolo y Vitolo, más toque y posesión para buscar la portería atlética. Fueron unos minutos de búsqueda sevillista con más corazón que peligro, ataques que la zaga acertó a sacar cómodamente.

Duró poco la reacción porque enseguida volvió a tomar el control el Atleti, moviendo con calma el balón, basculando de una banda a otra, apoyándose en un RG que ayer estuvo impecable en la asociación y la profundidad por bandas. Pudo llegar el gol en dos jugadas consecutivas con cabezazos que sacó Beto cuando se cantaba el gol en la grada. 

En ese punto Simeone volvió a mover el banquillo, Saúl dejó su sitio a un Griezmann que no termina de entrar en el once y Raúl Jiménez poco después lo hacía por Mandzukic. El croata estaba fundido, corre muchísimo durante el partido y pelea cada acción, pero cada día dudo más de si era el delantero que necesitaba este equipo tras la marcha de Diego Costa, los 22 millones de su fichaje pesarán como una losa si al final de la temporada no logra más de 20 goles. A otro que le pesa como una losa el Calderón es a Raúl Jiménez, demasiado condicionado por sus actitudes pasadas y al que parte de la grada no perdona ni parece perdonar a corto plazo, se le ve con la ansiedad de querer agradar en cada acción, a veces con más revoluciones de las necesarias. 

El partido parecía morir en el 2-0, resultado que se hubiese firmado antes del partido, hasta que Griezmann fue objeto de un penalti tan claro como absurdo que convirtió Raúl García con serenidad. Y poco después Raúl Jiménez consiguió su primer gol con el Atleti al rematar en plancha una falta lateral, el 4-0 redondeaba una tarde noche de fútbol que permite al Atlético acostarse segundo y enviar un mensaje al resto, estamos aquí.

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Dudas

El Atlético de Madrid empató ayer a dos frente al Celta de Vigo, equipo entrenado este año por el Toto Berizzo, pero que conserva el mismo estilo que ha desplegado a lo largo de estos últimos años, tratar al balón como un amigo y no como un apestado. Por contra, el Atlético de Madrid dejó dudas, es un equipo peor que el del año pasado, de eso no creo que le queden dudas a nadie, pero lo peor de todo es que no se sabe muy bien a qué se quiere jugar, todo lo contrario que el año pasado con un estilo bien definido.

Pero lo peor de este nuevo Atlético de Madrid es la falta de pegada, se fue Costa y se fue Villa, con ellos se marcharon más de 40 goles, demasiada pérdida para un equipo que aspira a luchar por las competiciones que disputa, y llegaron Mandzukic, Griezmann, Cerci y Jiménez, entre ellos debían repartir esa pérdida, y a día de hoy sólo dejan dudas, porque el croata no es Diego Costa sino un delantero estático que necesita recibir los balones, él nunca se va a crear las ocasiones por sí mismo ni participará activamente en la creación, muchos goles pero si le pones los balones. Griezmann ha acusado la falta de pretemporada, le falta tono físico y el Cholo le penaliza no dejándole completar nunca un partido.  Jiménez... es buen chico, rápido y potente como para marcharse de su marcador, pero ha de acoplarse al fútbol europeo, donde siempre has de pensar más rápido si no quieres que te roben el balón antes de que la idea llegue a despegar, le falta tiempo. Por último, Cerci no ha hecho pretemporada con el Torino, llegó del Mundial y sabían que se iba a marchar fuera, eso descuidó la preparación y ahora le noto algo pasadete de peso, necesita un mes para empezar a rendir como debe.

Si a eso le sumas que Gabi no es el mismo jugador del año pasado, no sé si por agotamiento mental o por falta de piernas, el equipo se empieza a caer, hasta el punto que los infalibles Miranda-Godín también cometen fallos que terminan de complicar la situación. No recuerdo cuándo fue la última vez que equipos de la talla de Celta u Olympiacos nos marcaron 5 goles en dos partidos, la mayoría tras fallos groseros, algo pasa y habrá que hacer autocrítica, plantear las soluciones e intentar llevarlas a cabo.

Ayer el Celta no hizo un partido brillante, se limitó a mover la pelota con sentido cuando pasaba por los pies de Orellana, Álex López y Kron-Dehli, provocando desajustes en la defensa rojiblanca. Pero el gol llegó en la jugada estúpida del partido, dirán que es una obra de arte, yo creo que es un churro de los muchos que salen. Un balón que viene llovido sobre el punto de penalty, un portero que quizá debiera haber dado un paso adelante y despejar de puños, un Godín que se confía y pierde la posición, Moyá que camina lateralmente... y el delantero celeste pone la espuela para tocar según cae, el balón cambia de trayectoria hacia la portería y entra mansamente. Gol evitable 100%.

El Atlético acusó el golpe, no terminaban de dar con la forma de ir a por el partido, de tal manera que el Celta tenía el control del juego y la grada empezaba a pitar por la excesiva pasividad de los suyos. Aun así salían algunos latigazos que podían acabar en gol, ya fuese Jiménez disparando arriba, Tiago en una clarísima o Ansaldi a bocajarro (incomprensible este error). El gol sólo podía llegar como últimamente, si no es a balón parado este equipo parece que no sabe marcar, falta lateral que se convierte en un corner abierto y cabezazo de Miranda que acaba dentro, con el empate la película cambiaba. El Atleti tomó el control agarrado al talento de Griezmann y el inconmensurable Koke, pero de nuevo el gol llegó a balón parado. En este caso un corner que remata Godín para subsanar el error del primer gol, el partido llegaba al filo del descanso con otro color, 2-1.

Sin embargo, el Celta no se rindió, sacó a Nolito en la segunda mitad y revolucionó el juego celeste en los primeros minutos, gozaron de dos oportunidades claras antes de que Miranda cometiese un infantil penalty, derribando a un rival en una jugada que se podía evitar. Nolito transformó la pena poniendo las tablas. Quedaba más de media hora por delante.

El equipo lo intentó de todas la maneras, creció la figura de Griezmann, muy incisivo, sabiendo asociarse para ganar centros laterales o buscar un disparo desde la frontal del área, pero no había manera, siempre aparecía Sergio Álvarez para tapar huecos, ya fuese a cabezazos envenenados o a disparos desde el corazón del área. En pleno acoso el Cholo decidió retirar al francés (lo mejor en ese momento) para meter a RG, que no digo que no entrase el navarro, lo necesitábamos para que cabecease alguna, pero el partido pedía retirar a un Jiménez algo ofuscado. Salió casi al final, dejando paso a un Cerci que no hizo mucho porque tampoco tuvo tiempo.


Godín reclamó un penalty en área celeste cuando Cabral le abraza y le tira al suelo, a mí me parece bastante claro, pero el árbitro no lo consideró así, el Atlético de Madrid iba a perder dos puntos ante un rival que no debía perderlos en casa. Sé que no íbamos a ganar la liga, menos aún después de haberlo logrado el año pasado, pero tampoco me gustaría desengancharme del tren tan temprano, y la imagen dada en Vallecas o ante el Eibar, sumada al tropiezo de ayer, dejan una sensación amarga. 

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Puñetazo en la mesa


Hace ya un tiempo que el Atlético ha dejado de ser ese rival cómodo que todo madridista gustaba ver contra su equipo, un chollo que sabías te dejaba 4 puntos mínimo cada temporada sin apenas empezar a correr, sin saber muy bien por qué, los nuestros se diluían ante el eterno rival, daba igual que fuesen por delante, que se jugase en el Calderón o en el Bernabéu, que llegásemos en buena racha y ellos “tocados”… no había manera. Todo cambió el día que Simeone se sentó en el banquillo, cambió la mentalidad y cambió la historia de los derbys. 


Hoy vemos a un equipo que no se acobarda, capaz de ganar a doble partido (última Supercopa) y capaz de salir al Bernabéu con las ideas muy claras acerca de cómo deben jugar. El equipo salía sin Griezmann ni Arda, sí con Raúl Jiménez, sorpresa al menos para mí. Afortunadamente el partido se puso enseguida de cara gracias a un tanto de pizarra, algo habitual, porque este equipo trabaja a conciencia esas jugadas que decantan partidos y torneos. El encargado de anotar esta vez fue Tiago, gracias a un movimiento inteligente de RG que “despejó” la zona arrastrando a Coentrao y Cristiano con él, de tal manera que Tiago en el primer palo se adelanta a Benzemá y marca a bocajarro. ¿Culpa de Casillas? No seré yo quien defienda al de Móstoles, para mí en baja forma evidente, pero en ese gol se le puede echar la culpa a tres o cuatro jugadores antes que a él, incluso al que estaba en el primer poste y ni salta para evitar que entre el gol. En fin. 

Tras el gol el equipo reculó en exceso, o el Madrid dio un paso al frente obligado y por ello empujó al Atleti hacia su campo. En esos minutos tuvimos que ver más de lo que nos gustaría a nuestros defensores y portero, que por cierto cada día está más seguro, y en estos momentos es cuando uno se pregunta qué va a pasar con un portero que ha costado 16 millones y que, sin jugar, no deja nada más que perder valor. Situación delicada. Pero claro, si el mallorquín está atento en las salidas como en la que Benzemá se perfilaba solo o el cabezazo picado del mismo francés... o esa mano a disparo potente, pues será difícil de entender que salga del once. 

El que más desentona atrás es Siqueira, no sé si es el recuerdo de Filipe (que por cierto no juega en Londres), pero desentona… fue él quien cometió el penalti sobre Cristiano de forma torpe e innecesaria, el portugués se marchaba por fuera con la amenaza de centrar y le zancadilleó. Con el empate el Madrid aun se envalentonó más y nosotros pedíamos el descanso a gritos, no había precisión en el centro del campo, el mejicano estaba perdido completamente, Mandzukic ni se le veía… un desastre esos minutos. 

Sin embargo el descanso lo cambió todo, el equipo salió con otro aire, más confiado en sus posibilidades y quizá el Madrid también acusó su falta de recursos, van a echar de menos a Di María y Xabi, ya dijo Simeone que en la ida de la Supercopa así como en la final de Champions el factor diferencial lo marcó en argentino cuando salió en la segunda parte para revolucionar todo. Ni James ni Isco ofrecen sus mismos argumentos y Bale tampoco es exactamente ese tipo de jugador. 

Sorprendió el cambio de Gabi por Arda, Koke se retrasaba el medio y Arda tomaba la mediapunta, con espacios, después se supo que el cambio se debía a la amarilla que arrastraba el capitán unido a su flojo partido, a renglón seguido entró Griezmann por Jiménez y ya se terminó de arreglar todo, porque ante un rival que deja tanto espacio atrás meter a dos tipos del talento y velocidad del Arda-Griezmann es la diferencia entre recular para firmar tablas o recular para tomar carrerilla.

El turco avisó dos veces, primero con un disparo desde fuera del área que rozó la escuadra y después con una llegada en plancha. La tercera no se perdona, pase de Griezmann al espacio para que Juanfran gane línea de fondo, pase hacia el corazón del área que amaga RG con pegarle e inteligentemente deja pasar para que sea Arda el que la coloque junto a la cepa del palo. Golazo. 

El partido no tuvo mayor peligro para el Atleti que supo matarlo, que el rival fuese inofensivo e incluso el francés pudo sentenciar en una contra que ganó a Pepe a la espalda pero no supo convertir ante Casillas. Daba igual, el puñetazo en la mesa ya estaba dado, somos el Atlético de Madrid.