Venció la épica
El Liverpool seguía a lo suyo, con el trío Aquilani-Gerrard-Benayoun le bastaba para desarbolar al Atlético, Raúl García ni se enteraba de la película y Assunçao el hombre no daba abasto para cortar balones e intentar jugarla -no rifarla-. Para terminar de acojonar al personal (sí, han leído acojonar), en una falta lateral de 40 metros botada al corazón del área, cabecea Agger al fondo de la red. ¡Nooo! Síii… Fuera de juego claro, menos mal.
Las jugadas empezaron a sucederse y Agüero fallaba un mano a mano, tras regatear a Reina se queda sin ángulo y no acierta a meterla.
Sin embargo, los ingleses estaban ganando la batalla a los puntos, pese a los intentos atléticos por sacudirse el dominio. También ayudaban los fallos individuales de Valera, meritorio salir adelante jugando con un tipo que ni es lateral, ni tampoco creo que sea futbolista. Poco después, al filo del descanso, un teóricamente inocuo saque de banda da pie a un centro de Mascherano al corazón del área donde Aquilani ajusta al palo. Mazazo claro, había que marcar.
Tras el descanso cambió el guión. Benítez dio un paso atrás, el Liverpool no iba a arriesgar nada y el Atlético tomó el “mando”. Tocaban en el centro del campo pero no llegaba el balón a los delanteros, los mediocentros carecían de profundidad en sus pases, los delanteros no lograban bajar a descargar y la espesura en el juego era evidente.
Para colmo, los ‘reds’ conseguían sacar petróleo de las jugadas de estrategia, en un par de veces los balones se quedaban muertos en el área para que algún defensor la sacase como pudiese. El armisticio pareció firmarse hasta la prórroga, era un partido emocionante a la par que infumable. Aquilani salía del campo por El Zhar, la gasolina no le había llegado al italiano.
Y la prórroga comenzó de la peor forma posible. Valera cogiendo florecillas se despista de marcar a Benayoun, éste recibe en área y cruza ante un impotente De Gea. En ese instante estábamos eliminados, ya no habría penalties y necesitábamos un gol para pasar a la final.
Era el momento para la épica. El momento que separa a los buenos de los mediocres, un acobardado QSF decidía dar entrada a Jurado por Assunçao. En una de las primeras jugadas, Jurado consigue disparar junto al palo… el Liverpool se disponía a sufrir. En la siguiente jugada Reyes robaba el balón, ganaba línea de fondo para ponerla al pie de Forlán, que entraba como un toro hacia el área pequeña. GOOOOLL GOOOL, el Atlético conseguía voltear la eliminatoria poniéndola patas arriba. Quedaban 20 minutos y había que aguantar como titanes.

Mascherano se apagaba con problemas musculares, Benayoun dejaba paso a Pacheco y los chicos de Rafa no encontraban la forma de inquietar a De Gea. Balones llovidos fáciles para el portero, barullos en la frontal fatalmente resueltos y mientras el Atlético se equivocaba en las contras. Pudieron matar mucho antes, pero tanto Simao que no vio un pase de la muerte al Kun para que empujase a la red, el Kun fallando una ocasión clara, Reyes precipitándose en el pase… y Jurado era el único con oxígeno en los pulmones y la cabeza. Un dandy que fue una bendición, ¿por qué no salió antes?
Entretanto Camacho no salía a cubrir el hueco dejado por Assunçao, bueno sí, a falta de cuatro minutos Quique decidió sacarle. Salvio salió en el último minuto. La historia ya estaba escrita… El Atlético de Madrid estaría en la final 24 años después, de forma épica, sufriendo como perros.
