Abel Resino, y su oportunidad
Alguien que no sepa cómo terminó la historia a la semana siguiente se imaginará que la directiva no dimitió, porque en este país no dimite ni Dios. Al que guadañaron el cuello fue a “Mr. Well-mannered”, tan caballero que a muchos les dio tanta pena que ni cenaron aquel fatídico día. Yo no, la alegría me desbordó tanto que le propiné un par de cortes de mangas mientras daba esa rueda de prensa tan emotiva.
Y llegó un tal Abel Resino, conocido por su labor de portero (con record de imbatibilidad que jodió Van der Sar este año) y no por su valía a la hora de dirigir equipos. En su haber salvó al Levante del descenso un año, para al siguiente ser cesado en la séptima jornada y en esos momentos entrenaba a un Castellón con el que iba 6º. Poco bagaje para un entrenador del Atlético de Madrid, pero claro mejor que el anterior inquilino hasta un niño de 8 años que no sufriese de incontinencia…
El caso que su fichaje fue extraño, a mitad de semana para enfrentarse al Recre el domingo. La directiva buscaba un hombre de paja que se ganara el favor de la afición con el fin de sofocar quejas contra el palco, para a su vez no joder sus planes malévolos de traer a Quique Sánchez Flores a final de temporada (estaba apalabrado) y de paso si la cosa iba mal al no entrar en Europa vender a una de las estrellas para hacer caja y aflojar sueldos.

Sea como fuere, el hombre de paja ganó el partido (tanto él como los jugadores, no malinterpretemos) y ya le esperaba tanto la etapa reina en liga como una eliminatoria de Octavos de Champions contra el Oporto. Joder, vaya putada. Vivió la cara y la cruz en aquellos días, la cara en Liga pasando el “trance” con remontadas épicas ante Barcelona y Villareal más un polémico empate en el Bernabeu (donde el gol blanco fue en fuera de juego y se obvió un penalti al Kun, pero vamos… lo de siempre). Mientras, su lastre fue la suplencia de Forlán en Do Dragao, ese empate a cero en Portugal se quedó grabado en la mente de muchos aficionados, decían que con el “uru” se habría pasado, pero lo cierto es que si no perdimos fue de milagro. Menos lobos pues.
El de Velada se defendía con que Forlán debía descansar, que si forzaba se rompería para el resto de temporada. Desconozco la veracidad de tal afirmación, pero me lo creo, ningún entrenador tira piedras contra su tejado salvo que sea tonto o mejicano o ambas. No ayudó tampoco los partidazos de Mallorca y Santander, con cero llegadas, cero disparos, cero intensidad.
Sin embargo, aguantó contra viento y marea, pidió unidad al grupo para terminar la temporada en Champions o al menos pelearla hasta el final. Dio resultado, porque de los últimos 27 puntos logró 24, con seis victorias consecutivas hasta el final de liga y un Diego Forlán que logró 20 goles en las 17 jornadas con Abel.
Ahora viene lo gracioso, a pesar de las dudas que puede general el técnico, en sus 17 jornadas al frente del club logró el mejor registro de Primera. Es decir, el Atlético hubiera ganado la liga con 35 puntos, por 34 del Madrid o 32 del Barcelona. Vamos que tanto hablar del record de Juande con tropecientas victorias consecutivas y resulta que el tapado de Abel consiguió mejores resultados. Mejorando a jugadores como Forlán que con 20 goles en 17 partidos, jugando unos metros más atrás, ni se pareció al que comenzó la temporada con 12 goles en 21 partidos (cifra que tampoco desdeñable).
Por no hablar de que con él, el equipo juega a algo. Con líneas muy juntas (defensa adelantada incluida) para propiciar el robo de balón fruto de la presión, y salir rápido al contragolpe. De hecho el fichaje de Asenjo mejora al poder contar con un portero que sabe jugar de libre, con Leo colgado del larguero era impensable. Luego te podrá gustar más o menos, pero es innegable que este hombre se ha ganado la confianza de tener al equipo una temporada desde el comienzo.
Pero bueno, los “mass media” no hablan de la cantidad de puntos que sumó, ni del resurgir atlético… hablan de Benzemá, de Belcebú, de Cristianita Ronalda y de cómo le gustan los helados. Si hablan del Atleti será para anunciar la enésima oferta por un crack rojiblanco, lo dicharachero que es nuestro presidente o si es de Abel para recordar que con él se perdió en Oporto sin Forlán, como escuché el otro día a uno. La memoria es frágil, los gilipollas abundan pero la frialdad de los datos queda para la posteridad. Que nos os engañen.


