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Vergüenza torera

Lo decía durante el descanso, el Atlético había dado la cara en el partido hasta el punto de tutear al Chelsea y ponerle en apuros, daba igual que el Chelsea metiese dos goles en la segunda parte porque el equipo para mí ya había dado signos evidentes de mejoría. Al final será verdad que el bueno de Quique ve la luz al final del túnel (deportivamente).

El once inicial presentaba un par de llamativas novedades, tanto Sinama Pongolle como Reyes jugaban en detrimento del Kun y Maxi, respectivamente. La presencia de Cleber no lo considero novedad vistos los méritos del resto de aspirantes, en especial de Raúl García. Mientras, el Chelsea salía arriba con Joe Cole, Lampard, Malouda, Kalou y Drogba. Vamos, lo que se dice de paseo, no venían.

Pese a que pueda parecer una locura, la zaga rojiblanca no se descompuso en los primeros compases del partido, con unas líneas bien juntitas Quique pretendía aguantar el empuje inglés lo más ordenadamente posible, y lo consiguió… Incluso le vimos darle una voz a Asenjo en una jugada que “patea” en vez de jugar con su defensa, el técnico quiere jugar el balón, se acabó eso de rifar la bola para que se peleen unos tipos de 1.75 aproximadamente contra centrales que, por norma general, les ganan el salto. Habrá que celebrarlo, lo mismo hasta GSF lee Sentimiento en R&B (lo dudo).

Aun así, cada vez que llegaban los londinenses un escalofrío recorría mi espalda, hubo una ocasión de Essien que en la frontal deja el balón para Kalou que solo delante de Asenjo la desvía a la derecha en exceso, ¡qué acojone!

Sin embargo, que nadie piense que el Atlético era un juguete, para nada. Un entonadísimo Reyes (sí, de verdad) demostró al Calderón que puede ser de la partida perfectamente. Encaraba a su par desde la derecha, ya fuera hacia dentro o hacia fuera, dejó un disparo con rosca de bella factura, sacó faltas laterales e incluso metió pases interiores para la llegada de algún compañero como Cléber, aunque luego fuese fuera de juego… pero eso era lo de menos. Su único punto negro fue su mala cabeza al soltar una coz a un defensa blue tras robarle el balón, innecesaria por estar a 90 metros de su portería. Si pule esos defectos puede ser una grata sorpresa.

En estas pensaba en Sinama, ¿qué hace este tipo para disponer de minutos? Cada balón que tocaba era un fallo o participación intrascendente, me preguntaba qué sería de ese Atleti ordenado con un tipo incisivo y con desborde como Agüero arriba.

Gracias a Dios (o al que sea), al comenzar la segunda mitad intensificó su calentamiento para salir minutos después. Había esperanzas de sorprender en base a un resultado como el empate a 0 que campaba en el marcador.

Tras su salida se vio otro equipo, el propio Chelsea sentía que la escena cambiaba. Aunque seguían a su ritmo diesel, disparo al palo de Drogba, otro que va fuera… y en esas apareció Antonio López para poner un balón al área que no sé muy bien si rechaza de cabeza el defensa o el delantero, para que el Kun enganche según viene un violento disparo que se cuela sin que Cech pueda evitarlo. Gol.

No obstante, quedaba casi media hora de partido. Los blues empezaron a achuchar la portería rojiblanca por empuje, Drogba tenía ganas y para colmo Carletto sacaba al campo a Anelka y Deco, daba la impresión de que el reloj no corría.

Quique respondió a los cambios ofensivos rivales con otro, sacó a Reyes del campo por Maxi. La verdad que no entendí nada, he de suponer cansancio por parte del utrerano si no me resulta extraño quitar a tu mejor hombre en ese momento, un tipo que además ofrece velocidad para salir a la contra.

Lo siguiente que vimos fue un intercambio de golpes entre los dos equipos sin demasiados sobresaltos, faltas por aquí, centritos por allá… hasta que apareció el típico bombardeo londinense, que si corner por aquí, que si centro por acá y Drogba que llevaba loco por la música todo el partido remata sin oposición en el área pequeña. Empate. ¿Culpa de los defensas que no marcaban o del portero por no dar dos pasos y despejar de puños? Realmente lo tengo que pensar, me parece un poco mezcla de las dos cosas.

Sale Jurado por Simao, quizá el cambio era por Forlán, pero una vez con las tablas Quique debe pensar que hay que morir con todo arriba. A pesar de meterle en banda, el gaditano se marca uno de sus cambios de ritmo para meter un balón al corazón del área… allí se agiganta la figura del portero y los centrales. Mal asunto.

Poco después, sin tiempo de asimilar nada, contra mortal de Drogba (ya digo que estaba enchufadísimo) que fusila a Asenjo, éste rechaza el balón y el marfileño remata con precisión suiza al fondo de las mallas, ¡qué injusto es el fútbol!

En plena ebullición de esta tragedia griega (ejecutada magistralmente por una compañía londinense), se les ocurre hacer una falta en la frontal un minuto después. El Kun coge el balón, parece dispuesto a lanzar una falta pese a que casi nunca lo haga, el Calderón guarda silencio… y el balón se aloja en la portería pegadito al poste, gran gol que hace estallar al argentino en plena comunión con la grada.

El tiempo se agotaba, con él la permanencia en Champions, pero había cambiado algo. Volvía la esperanza al Manzanares, volvían los jugadores a luchar y pelear cada balón como si fuese el último, había vuelto lo que tenía que haber pasado desde el primer momento, quizá por simple vergüenza torera…