¡¡¡Volvimos!!!
La venta del lateral derecho titular después de cerrado el mercado, la cortedad de la plantilla, el ridículo en Champions, el descenso acechándonos y un equipo roto, sin alma, desnortado… encontró el equilibrio bajo la sombra de un entrenador que hoy se ha consagrado. Don Quique Sánchez-Flores ha logrado meter al grupo en la final de la Copa del Rey, pese a que algunos puedan desprestigiar el logro (era su obligación con el cuadro, pero se hizo), ha conseguido ir superando rondas europeas con cierto sufrimiento, la salvación definitiva. Y hoy consiguió su primer título del año, la COPA DE LA UEFA.

Esta fecha (12/05/2010) quedará para la historia. Podremos contarles a nuestros nietos que vimos al Atlético de Madrid ganar su primera Copa de la UEFA en Hamburgo. Les hablaremos de los dos goles de Forlán, de aquella maravillosa jugada con Domínguez metiendo un pase largo a la carrera del Kun, cómo este dribló al defensor haciéndole un nudo y centró para que el uruguayo metiese gol en el 116’. Un gol que sabe a gloria, un gol que llegó en los momentos más difíciles, antes de una posible tanda de penalties incierta.
El título nos pone en órbita, nos han conocido en Turquía, también en Portugal, nos temen en Inglaterra y hemos conquistado Hamburgo (Alemania). Parece una gilipollez, pero esto eleva el caché del equipo, ahora mejores jugadores podrían dar el “sí” a este Atlético campeón. Urge renovar el equipo, apuntalar posiciones claves, dar relevos a jugadores veteranos y dejar de lado la relajación.
Por mencionar algo del partido, diremos que fue apasionante, horrible para el corazón del aficionado colchonero, me atrevería a decir que pésimo en materia futbolística pues las imprecisiones, los errores infantiles, etc. sobrevolaron durante todo el encuentro, pero hoy no era día de analizar nada, entre otras cosas porque la victoria final pesa sobre el resto de “cagadas monumentales” (espacio íntimamente ligado a Perea).
El Atléti ha vuelto, ha tardado 14 años, pero por fin podemos gritar aquello de “¡Campeones, campeones!”, y lo mejor de todo, ha quedado con nosotros para el día 19 en Barcelona. Habrá que ir. Mientras tanto, “Barman, póngame una copa…o mejor, que sean dos”.
