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Sin derecho a fallo

Los medios oficiales de propaganda dirán que el Atlético de Madrid se ha dejado media liga ante el Levante esta tarde, en realidad lo que quieren es que se ha dejado el derecho al fallo que tenía, ese comodín importantísimo que posibilitaba haber sido campeón en la penúltima jornada. No será así, al menos hasta que se demuestre lo contrario porque ya saben que esto del fútbol da mil vueltas, al Trampas le quedan 2 partidos por jugar y nunca se puede descartar un tropiezo que pudiera precipitar los acontecimientos, pero vaya, la Liga llegará viva al último partido.

En estos casos no me gusta llevar razón, pero cuando los sesudos opinadores de taberna mediática apuntaban al partido del Valencia como el más propicio para que el Atlético se dejase puntos, mi menda creía que ese partido era el de hoy, equipo incómodo, aguerrido, con buen portero y ningún pudor para meterse bajo el larguero si es menester. Afortunadamente los partidos anteriores terminaron con victoria y así se ha podido cometer este desliz sin consecuencias mayores. Eso sí, preparen una semana de presión cavernaria acerca del triplete, el miedo de altura, la falta de gasolina del líder y mil tópicos más salpimentados con propaganda del "único", del inigualable, el noble y bélico adalid.

Centrándonos en el partido, todo se torció muy pronto con un autogol de Filipe Luis a la salida de un corner que le descentró a él y puso a remar contracorriente a todo el equipo. Pudieron solventar el problema RG con un buen control con el pecho y volea dentro del área, o Villa que lanzó a las nubes el rechace cuando tenía todo a favor. Tampoco ayudó un trencilla al que el olor de maletines (lo siento, soy muy mal pensado) le empujó a pitar dos orsays que no eran y que oler oler, olían a gol. Arbitraje muy sibilino, de esos que gustan por Cuerna Espina. Aparte de eso, el equipo estaba espeso.

El Levante utilizaba artimañas para descentrar a Costa, el más activo todo el partido. Simeone reaccionó en la segunda parte quitando a Villa y RG para meter a Arda y Adrián, el equipo mejoró y dio más sensación de peligro, llegaba más a la portería e incluso pudo marcar por mediación de Alderweireld, que la puso en la escuadra para que volara Keylor, que ya le había sacado un disparo ajustado al poste en la primera parte. Diego Costa tampoco acertó a conectar un centro lateral con efecto hacia fuera y Filipe chutó flojo un balón que quedó muerto en el área para que el central la despejase donde no llegaba Keylor. Con el equipo volcado llegó el tanto del Levante en una contra fulgurante que completa Barral... el 2-0 era una losa difícil de levantar incluso para este equipo.

Se intentó reponer, pero no era el día. Adrián tuvo la más clara en un mano a mano que estrelló en el poste. Se perdieron tres puntos, nada más, las cuentas pasaban por ganar dos partidos y en ello hay que centrarse, el Málaga llega la semana que viene con una semana entera para preparar el partido, si se gana estaremos a un paso de conseguir un título que hemos ido cocinando durante toda una temporada.


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El Atlético sabe sufrir...

Post cortesía de Suro.

...Y eso hizo durante 95 minutos: sufrir, luchar contra fantasmas del pasado y cometer errores, especialmente en la zaga.

Partido para olvidar el de Miranda, Filipe y, sobre todo, el de Koke. Supongo que todos los jugadores tienen derecho a tener un “día tonto” pero resulta sorprendente que en esa categoría entre el madrileño, sin duda el peor jugador de los rojiblancos. ¿Fue de verdad el más malo? de los jugadores, sí, sin duda, pero es que por ahí andaba un ex-jugador vestido con el mismo uniforme que no es que estuviera mal: es que no estuvo. La calificación de Villa rozaría el S/C de tan poco que apareció.
 
Mucho mérito tuvo el Levante que vino al Calderón a usar las armas del contrario presionando por todo el campo, derrochando fuerza y dando palos, muchos palos, obligando al Atleti a cometer fallos, dos de ellos, de bulto, acabaron en gol y el otro en paradón de Curtuá.
 
Partidos como éste enseñan mucho más que los que acaban en cómodas goleadas y nos demuestran a los aficionados que ni esto es tan fácil ni el mérito del equipo es limitado: el Atleti de Aguirre o Flores habría sucumbido hoy ante un Levante tan aguerrido y bien plantado pero la mentalidad de los de Simeone es tan grande que cuando unos fallan siempre hay otros dispuestos a ganar los tres puntos. Hoy, desaparecidos Koke y Filipe, les tocó dar el callo a Juanfran y Gabi además del voluntarioso Arda y del siempre presente Costa que si bien estuvo demasiado vigilado (y golpeado) siempre aporta su golito y está dispuesto a demostrar que se atreve a tirar penaltis por más que falle alguno de vez en cuando.
 
Sabíamos que había varios jugadores apercibidos de sanción y así vieron la quinta Gabi y Don tarugo (hoy no Tarugol) y todavía quedan unos cuantos que, de verla contra el Málaga, se perderían el choque contra el Farsa. No ando muy puesto pero seguro que son gente importante: habrá que cuidarse.
 
La bronca del Cholo en el vestuario al descanso debió de oírse en Cuerna Espina y así al minuto y medio de la reanudación ya se iba ganando.
 
Mal partido, excelente reacción y la curiosa circunstancia de que dormimos líderes y esperaremos el más que improbable pinchazo de mañana del farsa en Getafe para afianzarlo. Partidos como el de hoy son los que te dan campeonatos porque la dinámica ganadora ha pesado hoy más que la calidad individual.
 
Para el cómputo de gallifantes en pro de la amnistía taruguil valga decir que su entrada no mejoró mucho al equipo, no tuvo opción ninguna de remate y su aportación al juego fue mínima, salvo que mi afición por escribir en el wasap durante el partido me hiciera perderme alguna. Sigue como Tarugo una semana más.
 
Un partido de Uffffs! y tres puntazos de oro.

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Adrián y Koke liquidan al Levante

Un bloque, ni más ni menos, con todo lo que conlleva esa palabra, es lo que ha montado el Cholo Simeone en el Manzanares, un auténtico grupo de guerreros capaces de salir con el cuchillo en los dientes cada vez que algún forastero se acerca a su fortaleza, esa valentía a la hora de encarar los partidos como local es una de las señas de identidad del Atlético de Madrid. Yo lo celebro, acostumbrados a sufrir partidos en los que el balón era un elemento ajeno al juego, circunstancial, y que por encima de todo había que evitar "encajar",  esos partidos en los que parecía lucha grecorromana.

Y nos va bien así, resulta que con la de hoy ya van 11 partidos ligueros consecutivos ganando (13 si contamos los dos últimos de la liga pasada), eso sin hablar del resto de competiciones. Se sale a ganar desde el minuto 1, intensidad en la presión, velocidad en la transición, buscar superioridad por banda... y una vez que se ha conseguido la ventaja, seguir insistiendo hasta encontrar un segundo gol. Este guión se repite partido tras partido, bien podría estar pensando alguien en el de Copa frente al Betis o ante el Zaragoza, pero no, hoy frente al Levante se repitió. Como en esos partidos, es cierto que llega un punto en el que la gasolina se agota, se relaja la intensidad, pero no la idea de cómo conseguir asfixiar al rival.

Esto último impide al rival jugar cómodo en el Calderón, si fallas en el control, uno o dos rojiblancos están tan cerca de ti que te han robado el balón u obligado a rifarlo. Así, hay que conseguir mantener precisión milimétrica en la salida o intentar aprovechar un contragolpe rápido. Con el de hoy se han acumulado 950 minutos sin encajar gol, desde aquel partido frente al Osasuna en el mes de octubre, de hecho sólo se han encajado seis tantos, de los cuales al Rayo le corresponden tres, la mitad.

Aun con todo esto, el partido de hoy fue algo espeso, Diego Costa y Arda partieron desde el banquillo pese al gran momento que atraviesan y aunque fueron cambiados el jueves, quizá arrastren problemas físicos. Los que entraron en el once fueron Adrián y Cebolla, notándose que el equipo carecía de la chispa de anteriores partidos. Aun así, el derroche físico fue tremendo, Manquillo hizo olvidar a Juanfran (mejor incluso que él) y las jugadas poco a poco llegaban, era cuestión de tiempo que llegase el tanto. Pudo llegar bien pronto en una combinación entre Adrián y Falcao que desperdició el colombiano, extraño en él.

Al final llegó en una combinación entre Tiago, Manquillo y Adrián, éste último se encargó de empujarla. Muy bien el chaval llegando a línea de fondo y teniendo la cabeza para ponerla de vicio al segundo palo, donde esperaba el asturiano. El Levante estaba desaparecido, sólo Michel y Rubén García mantenían el tono con alguna llegada, broncas de Ballesteros aparte, pero con eso ya se cuenta.

En la segunda parte todo siguió igual, hasta que Falcao se lesionó. Fue en una carrera con ventaja en la que encaraba a Munúa, rotura muscular o sobrecarga (aun no se sabe), de no ser por eso hubiese puesto en un aprieto al portero. Las alarmas saltaron, la raquítica plantilla con la que cuenta el Cholo (todavía le añade más mérito a la temporada) hace que los próximos partidos sólo contemos con Diego Costa y Adrián como delanteros puros, a pesar de que el segundo no sea un punta nato, y a Raúl García como falso nueve, de hecho le probó en la última media hora. Dependiendo del alcance de la lesión, quizá habría que pensar en traer algún refuerzo. O adelantarlo, según se mire.

Pese a ello, no se notó la ausencia del ariete, Koke, que había firmado un gran partido hasta el momento, lo redondeó con un golpeo maravilloso desde el pico del área hacia el palo largo. Una parábola ante la que Munúa no pudo hacer nada, sólo verlo en primera fila.

El partido bajó en intensidad, los levantinos acusaron el segundo golpe, pues si ya el primer tanto les parecía difícil de voltear, el segundo ni te cuento. Y los rojiblancos tampoco quisieron hacer sangre, simplemente controlar el partido, a ello contribuyó la entrada de DC y Arda.

En definitiva, otra victoria casera de un Atlético de Madrid que se dispara en la tabla, pues ya son 47 puntos. Tras este partido han quedado Levante y Valencia a 17 puntos, el Málaga a 16... vamos, que muy mal se debe dar el resto de competición para no acabar en puestos de Champions League.

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Empate a nada

El Atlético de Madrid comenzó el curso anoche en el Ciudad de Valencia ante un EuroLevante que poco se parece al del curso pasado (sin Valdo, Nano y Koné), pero tampoco los rojiblancos se parecen en nada al del año pasado, faltó todo, hambre, calidad y gol. Demasiadas cosas como para optar a nada serio.

El partido comenzó a una hora inusual, hasta me dio tiempo a cenar tranquilamente (no sé vosotros, pero a mí me gusta hacerlo sobre las 10 de la noche, soy más trasnochador que Falcao) y sentarme a ver el partido, en realidad, para ser sinceros llegué a la televisión 4 minutos tarde. Lo justo para que la primera imagen que tuve fue el gol "granota". Mal comienzo. No sé si fue el calor, falta de preparación o simplemente una carencia técnica grave, pero el partido, aparte de lento en las transiciones, le sobraba siempre un control por parte de los jugadores, incapaces de jugar de primeras. Sin hablar de las incontables veces que el balón era regalado miserablemente al rival.

La baja de Filipe se solventó con un cambio de sistema que no me convence tal como se ha configurado la plantilla, ya que Cebolla no es un lateral sino una solución de urgencia tal como lo fue Juanfran el año pasado, y esas cosas no siempre salen bien. De hecho, Simeone decidió arropar al "extremo disfrazado de lateral" con tres centrales, permitiendo que así se pudiese prodigar en ataque sin tener que dedicarse a tareas defensivas. No obstante, la baza de los tres centrales nos deja sin un sólo central en el banquillo, demasiado riesgo si ése es el futuro que nos espera para los próximos 9 meses. Silvio, el único lateral "sano", se bajó a mitad de partido por motivos físicos (al menos eso entiendo) y vimos la otra solución de urgencia, un prometedor canterano que tampoco es lateral puro, pues se trata de otro caso Juanfran pero aplicado al Atlético B.

El caso es que temí dormirme, sobretodo en la segunda parte, la peor sin duda. Antes, Turan había recogido un balón en tres cuartos de campo, había "driblado con velocidad" a su marcador y soltado un zurriagazo desde la frontal que Munúa se comió. El gol, como no podía ser de otra forma, llegó de una jugada aislada, sin ningún tipo de combinación entre jugadores y fruto del talento individual del protagonista.

La baja de Diego nos va a dar más de un quebradero de cabeza, era el que hacía circular al equipo tal y cómo se le antojaba, el mes que estuvo lesionado recordemos que coincidió con un bajón en resultados y juego. Este verano nos han vendido la cantinela de que no hay dinero para Diego, extremo que respeto y entiendo, pero no creo que no haya dinero para otro jugador de corte similar, sea Borja Valero (vendido a precio de saldo y con una ficha sensiblemente inferior al brasileño) u otro jugador, aquí sólo salen los buenos, y sólo queda cruzar para que los que llegan a precio de saldo (Cebolla, Emre y Cata) salgan buenos, para venderlos pronto, principalmente.

Óliver quizá sea un jugadorazo, quizá se quede por el camino, pero lo que tengo claro es que un chaval de 17 años no puede ser la principal baza de un equipo que aspira a meterse entre los cuatro primeros. Ayer lo hizo bien, pero también perdió dos balones comprometidos que demuestran que cuando lleguen los rivales de colmillo afilado, se le hará cuesta arriba.

Esta es la plantilla que nos ha tocado, sin fondo de armario en defensa, con 4 mediocentros defensivos, sin alternativas en ataque a Falcao más que un ayer triste Adrián, con Diego Costa enfilando la puerta de salida, con Godín en idéntica situación y con un RG que quizá viaje camino de Bilbao para cubrir la baja de Javi Martínez. Crucemos los dedos para que se consiga a Diego, aunque sea cedido, y para que los titulares mantengan la salud durante todo el año. Vamos a necesitar un buen puñado de suerte.

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Un poco de aire

El Gilético de Madrid (y Manzano) ha conseguido un poco de oxígeno de cara al fatídico partido del sábado que viene, se aconseja a los atléticos que mantengan las carteras bien agarradas y dejen a los niños en casa. Para ir entrenando nos han mandado a un tal Pérez Montero con un concepto del arbitraje muy puro. Adrián puede dar fe.


El cambio de Reyes, que lo hace el Calderón, fue lo mejor que le pudo pasar al anodino y desesperante partido, anteriormente, el inútil (a partir de ahora Ortopédico I) de Salvio había naufragado en cada intento de jugada, incluso marrando una ocasión a puerta vacía. Fue salir el utrerano y, ¡oh milagro!, se empezaron a materializar las ocasiones. La defensa es una puta mierda, como la de cualquier equipo manzanero. Vayan cogiendo fuerzas durante la semana, recomendación de la casa.

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Demasiado tarde

Abusando del tópico, en el Domingo de Resurrección el Atlético despertó, cual Lázaro. Esa sería la versión que habrán leído los atléticos en prensa y medios (yo aun sigo desconectado), en realidad habría que decir que el Atlético jugó un partido aseadito, sin demasiadas exigencias en el que salió victorioso porque puso más sobre el campo y porque posee más, qué coño.


El Levante llegaba al Calderón como equipo revelación de la temporada, con el presupuesto reducido a la mínima expresión (seguramente en Segunda encontremos alguno mayor), con serias dudas sobre su permanencia en Navidad y prácticamente salvado -42 puntos- a falta de 6 jornadas para el final con una segunda vuelta estupenda, pero de verdad, no como la que iba a cumplir Forlán y no llega. Después del partido me voy con la sensación de siempre, la Liga es una mierda absoluta en la que un equipín apañado logra colocarse 9º a poco que le ha puesto coraje y corazón (¿les suena?). Eso habla fatal del nuestro, a poco que hubiesen cumplido deberían luchar codo con codo con el Valencia y Villareal, pero ya saben qué rachitas hemos sufrido… entre la desidia y el tedio, sobre todo eso último, ¡y que no falte!


A estas alturas ya sabrán que fue el día del Niño, esa jornada en la que comprando una entrada te regalan otra para que vaya un menor de 12 años contigo… ¿y al abonado? A ese que le den por saco, que pague la entrada del niño si quiere llevarle y sino que se joda. Cracks. El caso que el campo presentaba una entrada bastante buena para tratarse de un día festivo, retorno de vacaciones.


Elías nos mostró una cara desconocida, al menos para servidor, bullicioso todo el encuentro tanto para lo bueno como para lo malo. Debería calmarse a la hora de defender, esas patadas tan llamativas costaron un penalti y varios sustos, pues alguna fue al aire… pero le aprobamos por el momento, veremos cómo evoluciona. Su gol tempranero de falta fue una grata sorpresa, si bien Munúa cantó bien cantado.


Quien no me gustó fue Juanfran, me desesperan los tipos que se lían ellos solos, que abusan del amago porque realmente no saben hacer otra cosa, que ni tan siquiera poseen un cambio de ritmo aceptable. Quizá sea muy duro, lo sé, pero no me convence.


El árbitro nos anuló dos goles dudosetes, el primero al Kun Agüero que a mí me pareció gol legal pues partía en línea con la defensa -muy buena la definición del argentino- y otro a Diego Costa que remató en el segundo palo un centro desde la derecha, éste sí puede serlo pues el brasileño no se quejó en demasía.


Con posterioridad a esas acciones llegó el gol levantino merced a un penalti clamoroso de Elías sobre Caicedo. El propio ecuatoriano se encargó de transformarlo en el empate. ¿He comentado lo malo, torpe y dañino que resulta RG en cualquier zona del césped que le pongas? Sí, sí, hasta en la banda molesta.


En la segunda parte el partido se convirtió en un toma y daca, la diferencia en el marcador la explica la efectividad de unos y otros. El Kun se exhibió marcando dos goles, el primero de un disparo ajustado a la cepa del poste y el segundo de un penalti discutible (y discutido).


Pudieron caer goles del lado valenciano, pero entre De Gea y la incapacidad de los rematadores no llegaron. Como aquel saque de banda rápido que termina en remate de Caicedo, aquella contra con un disparo defectuoso desde el pico del área grande o ese cabezazo de un central sin oposición que no pasó ni cerca. Lo dicho, un equipo serio nos hubiese jodido la vida en alguna de esas.


El cuarto y definitivo gol llegó en un corner botado por Elías, el brasileño pone el balón al primer palo, RG no sé si llega a conectar con el esférico… y Munúa se lía introduciendo él la pelota en su meta.


Siguiendo el sainete, minutos después casi repite acción. Un centro al corazón del área rebota en un central, golpea a Munúa en la cabeza y… queda muerto a escasos centímetros de la línea de gol. El portero logró atraparla enseguida, pero si hubiera habido un rojiblanco cerca no lo duden, quinto gol.


Quique, en una decisión rarita, retiró a Juanfran para que Forlán gozase de unos minutos para foguearse y romper su sequía. La decisión fue discutible por el movimiento táctico, colocando a Diego Costa en banda permutando posición en determinados momentos con el Kun. El uruguayo la tuvo, pero mano a mano con el portero cruzó en exceso… en definitiva, partido cómodo en el Calderón que deja a los rojiblancos con un colchón de cuatro puntos sobre el Español (octavo) y a dos del Athletic (quinto), demasiado tarde para pensar en una cuarta plaza, demasiado tarde para empezar a cumplir con lo que se espera de este equipo en casa.

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En caída libre

Como avisé antes del partido, ayer sábado era un día de esos para continuar la vida propia y no perder el tiempo con este equipo deprimente, capaz de amargarle el finde, puente o vacaciones al más optimista (aunque en este caso casa más el adjetivo ciego), por tanto, prediqué con el ejemplo y pasé de ver el encuentro. Probablemente, en base a lo leído, fue uno de esos partidos desesperantes, esos en los que los futbolistas se ríen de su profesión, sí. Unos tipos que cobran 10 veces más que el Levante fueron incapaces no ya sólo de ganar al equipo granota, sino de tan siquiera inquietarles.

Hace tiempo que veo jugadores con los brazos bajados, para mí no es otra forma que una cama monumental a QSF. Seguramente se la haya ganado con tanta declaración estúpida poniendo a parir en público a determinados futbolistas, pero una cama en toda regla… ya le pasó a Abel e incluso me atrevería a decir que a Aguirre. En estos casos ya se sabe lo que pasará, dos resultados malos más y técnico nuevo, de repente se resurge cual ave fénix y terminan en línea ascendente la temporada sin llegar a nada más que a un patético sexto puesto. Al año siguiente volvemos a empezar la rueda al hacerle la cama al siguiente…

Si me preguntan, yo haría una limpieza a fondo en el vestuario, hay demasiados torpes, inútiles y estrellas infladas cual palomitas (véase Forlán) que cobran mucho y “corren” poco. También deberían plantearse qué estilo de juego quieren, fichar un técnico acorde con el modelo y a partir de ahí construir sea estilo Villareal o estilo Valencia (dos modelos opuestos en su propuesta sin grandes pretensiones económicas), también fijar el esquema de la cantera en base al estilo… pero hablamos del Atlético de Madrid, nido de serpientes, delincuentes y demás ralea, antes bajaríamos otra vez a Segunda división. En la zona “noble” (qué eufemismo) no hay más que vacas e hijos de puta, y qué quieren que les diga, ¡no veo un puñetero cuerno! Hoy, al igual que ayer, hace 3 meses o 4 años, Giles fuera.

Y ahora doy paso a una crónica de nuestro apreciado Juggernaut para que nadie se quede sin saber en qué consistió el simulacro de competición en el Ciutat de Levante.

“El nueve veces campeón de liga y nueve veces campeón de copa, actual defensor del título de la Europa League, FC Levante, que cuenta entre sus filas con varios jugadores de nivel mundial, ha barrido hoy al recién ascendido Atlético de Madrid..."

Seguro que todos nosotros en algún momento de nuestra infancia nos hemos entretenido pisoteando un hormiguero, o tirando hormigas de un color en el hormiguero de hormigas de otro color, a ver qué pasaba. Pues bien, lo de hoy en el levantino estadio del Levante (por cierto, al Atleti a ver si va a haber alguien que haga lo propio, en plan Lázaro, porque vaya pinta...) ha deparado una imagen similar a si se hubieran tirado un puñado de hormigas blancas sobre un hormiguero de hormigas rojas y luego se hubieran repartido por allí patadas a mansalva.

Es decir, tan disociado era el pretendido juego del Atlético de Madrid (que en el 99,995 de las ocasiones en que dicho equipo tuvo la responsabilidad de mover la pelota se redujeron al famoso y clementino patadón y tentetieso) que hasta daba la impresión de que los jugadores se volatilizaban y las rayas rojas andaban por un lado, mientras que las blancas hacían la guerra (o pedían el armisticio) por su cuenta.

Antes de eso, lo que parecían era una banda de subhumanos de El Topo, pero a la hora de levantarse.

Para qué decir más, digo yo. El Atleti, definitivamente, echó en falta sus ausencias. Pero, ¿de qué ausencias estás hablando, Jugger, si casi se puede decir que estaban todos los titulares y que el que faltaba era por decisión del propio Canduterio? Pues sí, hombre, se echó en falta a Ben Barek, a Silva, a Escuero, a Mendonça, a Luiz Pereira, a Luis Aragonés, a José Eulogio Gárate, a Dirceu, a Manolo, a Setién, a Futre, a Vieri, a José Luis Perez Caminero...

Vamos, especialmente a este último, porque yo me encontré a mí mismo mirando el deambular de la pelota al principio del partido (o sea, cuando ya vas perdiendo sólo por un gol) y, en modo automático, esperaba que el genial centrocampista magno entre los magnos entrara en contacto con el cuero, bien sacándolo con acierto de entre la defensa, bien bajando a recibir sobre la línea divisoria, bien acariciándolo con su bota derecha según se incorporaba al carril del 10 (ése donde está el retrato del tío de Nadal), pero que no, que el hombre se hacía de rogar hasta que las urgencias y el agobio me sacaron del sopor hipnótico en que me había encerrado el Loki que ha debido tomar prisionero a mi equipo y las punzadas de dolor que me causaba la contemplación de "esa cosa", esa impostación, me devolvían al sigloXXIcambalachedemerde en que estamos, ese en que todo vale y nada es verdad y ni siquiera puedes comprarte un cristal del color que más te guste (tiene que ser blanco, pero además, gonzalezblanco) para vivir engañado en tu propia y voluntaria ignorancia pero contento, que para algunos puede ser lo que más cuente en este tránsito que es la vida (según varios doctores de la Santa Madre Eklesia, me han dicho).

El portero de ellos -un tal M. Reina- creo que ni la ha tocado y hasta le podría haber dado un ataque de apendicitis, que no hubiera pasado nada porque los oponentes hubieran encontrado absolutamente imposible tirar entre los tres palos.