El Atlético sabe sufrir...
Adrián y Koke liquidan al Levante
Empate a nada
El Atlético de Madrid comenzó
el curso anoche en el Ciudad de Valencia ante un EuroLevante que poco se parece
al del curso pasado (sin Valdo, Nano y Koné), pero tampoco los rojiblancos se
parecen en nada al del año pasado, faltó todo, hambre, calidad y gol.
Demasiadas cosas como para optar a nada serio.
Un poco de aire
El Gilético de Madrid (y Manzano) ha conseguido un poco de oxígeno de cara al fatídico partido del sábado que viene, se aconseja a los atléticos que mantengan las carteras bien agarradas y dejen a los niños en casa. Para ir entrenando nos han mandado a un tal Pérez Montero con un concepto del arbitraje muy puro. Adrián puede dar fe.
El cambio de Reyes, que lo hace el Calderón, fue lo mejor que le pudo pasar al anodino y desesperante partido, anteriormente, el inútil (a partir de ahora Ortopédico I) de Salvio había naufragado en cada intento de jugada, incluso marrando una ocasión a puerta vacía. Fue salir el utrerano y, ¡oh milagro!, se empezaron a materializar las ocasiones. La defensa es una puta mierda, como la de cualquier equipo manzanero. Vayan cogiendo fuerzas durante la semana, recomendación de la casa.
Demasiado tarde
El Levante llegaba al Calderón como equipo revelación de la temporada, con el presupuesto reducido a la mínima expresión (seguramente en Segunda encontremos alguno mayor), con serias dudas sobre su permanencia en Navidad y prácticamente salvado -42 puntos- a falta de 6 jornadas para el final con una segunda vuelta estupenda, pero de verdad, no como la que iba a cumplir Forlán y no llega. Después del partido me voy con la sensación de siempre, la Liga es una mierda absoluta en la que un equipín apañado logra colocarse 9º a poco que le ha puesto coraje y corazón (¿les suena?). Eso habla fatal del nuestro, a poco que hubiesen cumplido deberían luchar codo con codo con el Valencia y Villareal, pero ya saben qué rachitas hemos sufrido… entre la desidia y el tedio, sobre todo eso último, ¡y que no falte!
A estas alturas ya sabrán que fue el día del Niño, esa jornada en la que comprando una entrada te regalan otra para que vaya un menor de 12 años contigo… ¿y al abonado? A ese que le den por saco, que pague la entrada del niño si quiere llevarle y sino que se joda. Cracks. El caso que el campo presentaba una entrada bastante buena para tratarse de un día festivo, retorno de vacaciones.
Elías nos mostró una cara desconocida, al menos para servidor, bullicioso todo el encuentro tanto para lo bueno como para lo malo. Debería calmarse a la hora de defender, esas patadas tan llamativas costaron un penalti y varios sustos, pues alguna fue al aire… pero le aprobamos por el momento, veremos cómo evoluciona. Su gol tempranero de falta fue una grata sorpresa, si bien Munúa cantó bien cantado.
Quien no me gustó fue Juanfran, me desesperan los tipos que se lían ellos solos, que abusan del amago porque realmente no saben hacer otra cosa, que ni tan siquiera poseen un cambio de ritmo aceptable. Quizá sea muy duro, lo sé, pero no me convence.
El árbitro nos anuló dos goles dudosetes, el primero al Kun Agüero que a mí me pareció gol legal pues partía en línea con la defensa -muy buena la definición del argentino- y otro a Diego Costa que remató en el segundo palo un centro desde la derecha, éste sí puede serlo pues el brasileño no se quejó en demasía.
Con posterioridad a esas acciones llegó el gol levantino merced a un penalti clamoroso de Elías sobre Caicedo. El propio ecuatoriano se encargó de transformarlo en el empate. ¿He comentado lo malo, torpe y dañino que resulta RG en cualquier zona del césped que le pongas? Sí, sí, hasta en la banda molesta.
En la segunda parte el partido se convirtió en un toma y daca, la diferencia en el marcador la explica la efectividad de unos y otros. El Kun se exhibió marcando dos goles, el primero de un disparo ajustado a la cepa del poste y el segundo de un penalti discutible (y discutido).
Pudieron caer goles del lado valenciano, pero entre De Gea y la incapacidad de los rematadores no llegaron. Como aquel saque de banda rápido que termina en remate de Caicedo, aquella contra con un disparo defectuoso desde el pico del área grande o ese cabezazo de un central sin oposición que no pasó ni cerca. Lo dicho, un equipo serio nos hubiese jodido la vida en alguna de esas.
El cuarto y definitivo gol llegó en un corner botado por Elías, el brasileño pone el balón al primer palo, RG no sé si llega a conectar con el esférico… y Munúa se lía introduciendo él la pelota en su meta.
Siguiendo el sainete, minutos después casi repite acción. Un centro al corazón del área rebota en un central, golpea a Munúa en la cabeza y… queda muerto a escasos centímetros de la línea de gol. El portero logró atraparla enseguida, pero si hubiera habido un rojiblanco cerca no lo duden, quinto gol.
Quique, en una decisión rarita, retiró a Juanfran para que Forlán gozase de unos minutos para foguearse y romper su sequía. La decisión fue discutible por el movimiento táctico, colocando a Diego Costa en banda permutando posición en determinados momentos con el Kun. El uruguayo la tuvo, pero mano a mano con el portero cruzó en exceso… en definitiva, partido cómodo en el Calderón que deja a los rojiblancos con un colchón de cuatro puntos sobre el Español (octavo) y a dos del Athletic (quinto), demasiado tarde para pensar en una cuarta plaza, demasiado tarde para empezar a cumplir con lo que se espera de este equipo en casa.
En caída libre
Hace tiempo que veo jugadores con los brazos bajados, para mí no es otra forma que una cama monumental a QSF. Seguramente se la haya ganado con tanta declaración estúpida poniendo a parir en público a determinados futbolistas, pero una cama en toda regla… ya le pasó a Abel e incluso me atrevería a decir que a Aguirre. En estos casos ya se sabe lo que pasará, dos resultados malos más y técnico nuevo, de repente se resurge cual ave fénix y terminan en línea ascendente la temporada sin llegar a nada más que a un patético sexto puesto. Al año siguiente volvemos a empezar la rueda al hacerle la cama al siguiente…
Si me preguntan, yo haría una limpieza a fondo en el vestuario, hay demasiados torpes, inútiles y estrellas infladas cual palomitas (véase Forlán) que cobran mucho y “corren” poco. También deberían plantearse qué estilo de juego quieren, fichar un técnico acorde con el modelo y a partir de ahí construir sea estilo Villareal o estilo Valencia (dos modelos opuestos en su propuesta sin grandes pretensiones económicas), también fijar el esquema de la cantera en base al estilo… pero hablamos del Atlético de Madrid, nido de serpientes, delincuentes y demás ralea, antes bajaríamos otra vez a Segunda división. En la zona “noble” (qué eufemismo) no hay más que vacas e hijos de puta, y qué quieren que les diga, ¡no veo un puñetero cuerno! Hoy, al igual que ayer, hace 3 meses o 4 años, Giles fuera.
Y ahora doy paso a una crónica de nuestro apreciado Juggernaut para que nadie se quede sin saber en qué consistió el simulacro de competición en el Ciutat de Levante.
“El nueve veces campeón de liga y nueve veces campeón de copa, actual defensor del título de la Europa League, FC Levante, que cuenta entre sus filas con varios jugadores de nivel mundial, ha barrido hoy al recién ascendido Atlético de Madrid..."
Seguro que todos nosotros en algún momento de nuestra infancia nos hemos entretenido pisoteando un hormiguero, o tirando hormigas de un color en el hormiguero de hormigas de otro color, a ver qué pasaba. Pues bien, lo de hoy en el levantino estadio del Levante (por cierto, al Atleti a ver si va a haber alguien que haga lo propio, en plan Lázaro, porque vaya pinta...) ha deparado una imagen similar a si se hubieran tirado un puñado de hormigas blancas sobre un hormiguero de hormigas rojas y luego se hubieran repartido por allí patadas a mansalva.
Es decir, tan disociado era el pretendido juego del Atlético de Madrid (que en el 99,995 de las ocasiones en que dicho equipo tuvo la responsabilidad de mover la pelota se redujeron al famoso y clementino patadón y tentetieso) que hasta daba la impresión de que los jugadores se volatilizaban y las rayas rojas andaban por un lado, mientras que las blancas hacían la guerra (o pedían el armisticio) por su cuenta.
Antes de eso, lo que parecían era una banda de subhumanos de El Topo, pero a la hora de levantarse.
Para qué decir más, digo yo. El Atleti, definitivamente, echó en falta sus ausencias. Pero, ¿de qué ausencias estás hablando, Jugger, si casi se puede decir que estaban todos los titulares y que el que faltaba era por decisión del propio Canduterio? Pues sí, hombre, se echó en falta a Ben Barek, a Silva, a Escuero, a Mendonça, a Luiz Pereira, a Luis Aragonés, a José Eulogio Gárate, a Dirceu, a Manolo, a Setién, a Futre, a Vieri, a José Luis Perez Caminero...
Vamos, especialmente a este último, porque yo me encontré a mí mismo mirando el deambular de la pelota al principio del partido (o sea, cuando ya vas perdiendo sólo por un gol) y, en modo automático, esperaba que el genial centrocampista magno entre los magnos entrara en contacto con el cuero, bien sacándolo con acierto de entre la defensa, bien bajando a recibir sobre la línea divisoria, bien acariciándolo con su bota derecha según se incorporaba al carril del 10 (ése donde está el retrato del tío de Nadal), pero que no, que el hombre se hacía de rogar hasta que las urgencias y el agobio me sacaron del sopor hipnótico en que me había encerrado el Loki que ha debido tomar prisionero a mi equipo y las punzadas de dolor que me causaba la contemplación de "esa cosa", esa impostación, me devolvían al sigloXXIcambalachedemerde en que estamos, ese en que todo vale y nada es verdad y ni siquiera puedes comprarte un cristal del color que más te guste (tiene que ser blanco, pero además, gonzalezblanco) para vivir engañado en tu propia y voluntaria ignorancia pero contento, que para algunos puede ser lo que más cuente en este tránsito que es la vida (según varios doctores de la Santa Madre Eklesia, me han dicho).
El portero de ellos -un tal M. Reina- creo que ni la ha tocado y hasta le podría haber dado un ataque de apendicitis, que no hubiera pasado nada porque los oponentes hubieran encontrado absolutamente imposible tirar entre los tres palos.
