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Atlético 3 - 0 Deportivo

El Atlético de Madrid venció por tres tantos a unos grises coruñeses en la tarde de hoy, los locales a poco que apretaron desnivelaron el partido. Marcó Juanito después de 3 meses de ausencia en el once titular (sólo jugó en Mallorca la semana pasada, en la segunda parte), Camacho estuvo acertado en sustitución de Assunçao.

En la segunda parte marcaron Forlán, en una jugada que tuvo hasta 2 rechaces… primero falló Agüero el mano a mano, Simao tampoco acertó a meter el rechace y fue Forlán en tercera instancia el que alojó el esférico en el fondo de las mallas. Poco después anotó Tiago su primer gol liguero en una preciosa combinación con Ujfalusi.

El Deportivo consume sus opciones de quedar entre los cuatros primeros y todavía se agarra a la posibilidad de ser sexto. Aun así, en clara cuesta abajo.

¿Se nota que no tuve el placer (hoy, otros días desgracia) de ver el partido? Más se perdió en la guerra…

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Patada a seguir

Partido loco en Mestalla, de esos bonitos para el espectador neutral y cuasi cancerígenos para la afición local, por aquello del valor doble de los goles. El Atlético salió del envite con un resultado favorable, y sin embargo podemos lamentarnos de la ocasión perdida.

En los primeros 15 minutos nadie controlaba el tempo del partido, las ocasiones se atropellaban, las defensas parecían mantequilla de Soria y las delanteras, con los colmillos afilados, veían impotentes cómo fallaban torpemente.

En pleno huracán, las carencias en el centro de los dos equipos se acentuaban peligrosamente. Hasta casi el minuto 20 no se serenó la situación, en ese momento tomó las riendas el VCF aprovechando los 10 metros que el Atlético había decidido retroceder. Llegados a ese punto, el veterano Baraja parecía futbolista de élite… qué cosas.

Incrustado en esa zona de tres cuartos de campo, dominó a su antojo, sin ninguna presión que desnudase sus carencias físicas (tiene 35 tacos) dio un máster de cómo meter balones al pie, desmarque o simplemente a la espalda de una hoy atenta defensa colchonera. Pese a todo, el Valencia tuvo una ocasión clarísima Pablo Hernández mediante, éste regatea a DDG y cuando tenía toda la portería vacía decidió pifiar el remate. Ver para creer.

Para el que estuviese de puente, le cuento que Simao en una jugada de las suyas, se preparó el disparo con la zurda (su pierna mala, en teoría) estrellándolo en el poste. Aparte de eso no hizo más, salvo que desesperar a la parroquia, perder balones, etc. pueda considerarse en el haber.

Pero vamos, el partido se inclinaba peligrosamente hacia nuestro área, Villa rozaba el gol en varias ocasiones. Sin Tiago y con un RG empeñado en esconderse detrás de cualquier jugador, ya sea rival o compañero, la táctica consistió en un clásico del Atlético modernista, “patada a seguir”. C’ est la vie.

Resulta irritante (cómico si no eres atlético) ver cómo se pierde gran parte de un formidable futbolista como el Kun con semejante majadería balompédica. Y que algunos defiendan a un desmañado García como mediocentro de cualquier equipo de primera división… ni para el Barakaldo vale el muchacho.

Al final de la primera parte se llegó con una jugada increíble de Jurado. El adjetivo viene porque el muchacho por primera vez en su vida metió el cuerpo al defensa, y le desplazó, ¡inaudito, oigan! De paso, ganó línea de fondo e intentó batir por entre las piernas a un siempre odioso César Sánchez. La pelota se paseó paralela a la línea de gol.

En la segunda parte el libreto de la primera se repetía, salvo porque la salida fulgurante sólo la protagonizó el VCF. En dos minutos dispararon dos veces con peligro, hasta tal punto que llegué a revivir en mi mente el infausto segundo tiempo del domingo… no podía ser. Y no lo fue, un sublime Domínguez, junto a DeGea, multiplicó su presencia en el área para conjurar el peligro.

Y de repente, el clásico patada a seguir dio sus frutos, si ya se sabe que el buen trabajo… en un corner valencianista, un despeje de la zaga lo recoge Forlán, éste mete un melonazo al Kun, de forma incomprensible Jordi Alba falla cuando tenía aparente ventaja. Ya está, se armó la gorda, tanto Kun como Forlán corrían hacia la meta de César, el gol era inevitable, dentro del área el argentino cedió al uruguayo para que la empujase a puerta vacía. Métela tú que a mí me da la risa. El gol daba aire a los rojiblancos.

Sin embargo, el Valencia no acusó el golpe en demasía, siguió atacando con más corazón que cabeza la meta de David. Silva remató en área pequeña de cabeza, Pablo Hernández lo intentaba desde fuera del área, Villa se desesperaba ante sus múltiples ocasiones… y en la más absurda de todas, Fernandes desde 30 metros ajustaba el zambombazo al poste derecho de la portería rojiblanca. Empate merecido, todo hay que decirlo.

La eliminatoria, por inercia, parecía caer del lado ché poco a poco. Pero nos íbamos a volver a sorprender, en otro pelotazo conseguíamos un corner. El gol sólo podría llegar a balón parado o en una contra, fue lo primero. Domínguez prolonga desde el segundo palo de cabeza, entre dos rivales, el balón hacia el primer palo, lugar ocupado solamente por un Antoñete que sólo tuvo que empujar el balón por encima de César. El 1-2 era todavía mejor que el 0-1, con ese resultado podrían permitirse el lujo de caer 0-1 en el Calderón.

Quedaban 20 minutos para defender el resultado. No bastaría. Emery decidió quemar todo su arsenal metiendo a Vicente por Mata y Zigic por Fernandes. Quique apostaba por centrar a Jurado y meter a Salvio en banda por Forlán.

Bruno, desde una posición parecida a la de Fernandes estrellaba violentamente el balón en el larguero. El miedo nos había calado los huesos, el equipo cada vez retrocedía más, hasta tal punto que Agüero quedaba solo arriba cual islote.

En un fallo defensivo de Salvio-Perea, los dos presionando a Jordi Alba (un chaval que no es lateral), dejaron entrar libre de marca en el área a Vicente. El canterano del Levante otra cosa no, pero técnica para rellenar 7 ‘RGs’, metió el balón atrás a la llegada de un Villa que no perdonó. El empate encabritaba a la grada, que pedía un tercer gol que dejase tranquilidad en la ciudad del Turia.

Lo tuvo Villa poco después en un zapatazo similar, DDG estuvo atentísimo metiendo el pie. Y en estas llegó el show del colegiado… Kun pretende encarar a Bruno en el pico del área, el lateral le mete un hostión en la rodilla y el colegiado dice “sigan, sigan”. El ‘10’ queda en el suelo con gestos inequívocos de dolor, durante un momento pareció que incluso le amonestaría… sería después. Entre tanto, tampoco dominaba la archiconocida ley de la ventaja, para él eso son milongas. El partido murió con una tarjeta amarilla al Kun por desplazar el balón.

La eliminatoria queda abierta para la vuelta, al Valencia sólo le vale ganar y cualquier empate a más de dos goles. En teoría, luego nunca se sabe, los rojiblancos parten como favoritos. Recuperarán a Reyes, los chés perderán a Bruno por sanción.

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¡Qué liga más interesante!

Después del mosqueo de anoche, he querido escribir un post serio sobre el sainete del Cuerna. No soy un iluso que pensase en la victoria rojiblanca, desde luego que no, ya sabéis que días antes reflejaba mi pesimismo, pero eso no quita que llegado el partido me encabrone como el que más viendo los restos de lo que dice ser mi equipo.

Venía diciendo Jugger días atrás que la liga está adulterada y prostituida, obviamente tiene razón por varios motivos. Ya el año pasado hubo una gran diferencia al final entre Madrid/Barça y el resto, podría hablarse de un gran año del Barcelona, el Madrid no estuvo tan inalcanzable para el vagón de la Champions, pese a que muchos de los partidos los ganaban sin ningún tipo de brillo solo por salir al campo.

Pero este año la situación ha dado un vuelco bestial. De partida, el equipo tramposo invirtió 300 millones de euros en jugadores para así perpetrar el plan malévolo del Ser Superior, “superar al FCBarcelona de los 6 títulos”. De tal forma, la liga arrancaba claramente desequilibrada, el doping financiero de los dos grandes era evidente (Ibra=45+Eto’o y Chococrispis=25) mientras el resto gastaban unos 70 millones entre todos.

Dirán los aficionados tramposos aquello de… pues que se jodan, siempre ha habido ricos y pobres, los desequilibrios han existido desde que el mundo es mundo. Aceptando dicha preposición, no puedo compartir que en esta partida de tahúres, a cada movimiento me la estén metiendo doblada. Desequilibrios, vale, pero con un límite.

Actualmente el límite no existe, los dos equipos han ido ganando casi todos los partidos por juego, empuje o ayudas arbitrales. Si uno gana, el otro también. De los 114 puntos posibles, los dos equipos mantienen opciones de superar la centena al final del campeonato, elocuente dato que habla de la competitividad de la que dicen, la mejor liga del mundo… ¡por los cojones!

Ayer, un Atlético de Madrid pésimamente gestionado, se enfrentaba a la mole blanca, necesitada de los tres puntos para mantener el status quo, es decir, duelo en cabeza con su primo culé (recordemos aquello de merengues y culés). Los rojiblancos salieron bien plantados al césped, aguantando las primeras acometidas merengonas y estirándose lo suficiente como para dar pequeños avisos.

En una pérdida blanca, el balón circuló con la rapidez que se debe exigir a un equipo de esta entidad, balón al delantero en la medialuna del área, pase rápido al interior derecho (zurdo, pero derecho) y este bate al portero ajustando el disparo a la base del poste izquierdo. Gran gol de José Antonio Reyes, que en un gesto demagógico enseñó a su hijo vestido del Atléti en su camiseta interior. He de reconocer que, aun siendo un gesto de cara a la galería, siempre prefiero esto a un “chupádmela” o correr a celebrar el gol junto a tu amigo de la grada y que los demás se acerquen allí si quieren… rarito que es uno. By the way, felicitaciones a Jesús, lo clavaste el viernes, compañero: gol de Reyes antes de la primera media hora, 20€ apostados que ya me dirás a cuánto se pagaba. Al menos sacaste algo positivo anoche.

En los minutos posteriores al gol el partido se convirtió en un infierno para las tropas atléticas, el Madrid empujaba de lo lindo, la petarda portuguesa buscaba una y otra vez el momento de lucirse (sin éxito) e Igualín se pasaba de revoluciones en algunas acciones.

En una corner mediada la primera parte (no recuerdo el minuto), el balón le queda franco al Igualín que Ronaldo, éste recorta a De Gea y cuando todo el bar saltaba gritando gooool, apareció Tiago para meter el gancho y sacarla al costado… ¡gol-pe de vista! Pero lo mejor no fue eso, sino el contragolpe posterior a dicha jugada, sus caras de pánico presagiaba algo grande que al final se quedó en nada, pero sin duda fueron 30 segundos memorables.

El Madrí continuó con su acoso, pero sin dudarlo, la ocasión más clara corrió a cargo de la diva portuguesa, en el 45 cabeceó fuera un envío lateral. El Atlético se había limitado a aguantar el chaparrón, Valera se retiró lesionado y Perea volvía al once… de lateral.

Y si ya dije que el jueves ganamos sin gasolina ni ideas, la segunda parte fue un claro ejemplo de cómo quedarte tirado en medio de una autopista cuando te quedas sin “caldo”. Para colmo, Reyes (uno de los mejores), se quedaba en la caseta lesionado y entraba Juradín en su lugar.

En los primeros minutos el Madrí acertó con la portería en un corner, y a partir de ese momento sucedió exactamente lo mismo que cuando quitas el tapón en una bañera… lo mismito. Al equipo le entró el nerviosismo y se reflejó en un centro de 30 metros de Xabi hacia el lateral ¿defendido? por Jurado, entra en diagonal al área y bate a DDG previo recorte a Antoñete. Si Arbeloa te mete un gol así, apaga y vámonos.

Después, el partido careció de interés. Sin ningún brillo, el Madrid atropelló al Atlético y se hizo con la victoria merced a un gol de Igualín, aprovechando el regalo de la zaga colchonera. El penalti, clarísimo, de Xabi no hizo más que maquillar un resultado previsible, con el 3-2 no dimos sensación de poder empatar el partido.

Así pues, el Madrid sigue arrollando a sus rivales, manteniendo la cabeza de la competición. En mi teoría de la conspiración aparece una liga milimétricamente diseñada para que el Madrí-Farsa del próximo día X, llegue con empate a puntos entre los dos mafiosos. El resto de equipos irán sucumbiendo al duopolio, con alguna excepción, pero sucumbiendo. Haciendo cábalas de puntos entre los equipos que se juegan la cuarta, quinta y sexta plaza (quizá la séptima también lleve a Europa), esta es la peor liga en cuanto a puntos, mucho me temo que el billete para la Champions estará más barato que otros años… el descenso, con los equipos peleándose en torno a los 25 puntos, mucho me temo que tampoco llegará a los tradicionales 40-42 puntos. Es decir, todo se comprime en menos puntos mientras dos equipos baten todos los records. Oh oh oh, ¡qué liga más interesante!

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Más de lo mismo

Tranquilos, no tenéis que esperar más tiempo mi post.

Estoy hasta los cojones de que esta puta gente se mofe en mi cara con una suficiencia propia del mayor hijo de puta. Estoy también hasta la puta coronilla del cabrón de Carlos Martínez y del cornudo de Michael Robinson, sólo espero que les siente la cena como a la zorra los perdigones, que les entre una diarrea bestial que cuanto más corran más se caguen, y si paran revienten.

Vengo de un bar, la verdad que no me gusta ver estos partidos allí, pero he aceptado para verlo en compañía culé. Los madridistas, esos seres insoportables, aullaban en la primera parte clamando justicia (para ellos todo lo que no signifique barra libre para los de blanco, lo ven raro). En la segunda directamente hicieron gala de lo que son, unos cerdos impresentables. Que les den por saco, el día que pierdan la liga igual me paso por la Cibeles a cascarme un pajote. Dedicado a todos ellos, of course.

Si algún rojiblanco piensa que me he excedido, le pido disculpas, si es un madridista le pido que por favor abandone el blog cagando hostias. La mierda la tiramos al contenedor todas las noches.

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Triunfo sin gasolina ni ideas

Antes de nada, quiero mostrar mi descontento ante este horario de mierda que nos impone la LFP para un partido liguero entre semana, las 22h es un crimen para cualquier persona con obligaciones al día siguiente. Con la gilipollez acaba el partido a medianoche, entre que preparas la crónica y te quieres ir a dormir, te han dado la 1 como poco. Además, o preparas la cena justo para que coincida con la primera parte o lo haces al descanso con demasiada prisa. Lo dicho, mi más enérgico rechazo.

Vamos al fútbol. El Atlético de Madrid nos brindó el partido “prescindible 2.0”, compatible con “soporífero 0.1” e “infumable 2.1”. Para los menos avezados en este tipo de software, si lo pruebas más de una hora puedes estar poniendo en peligro todo el sistema, por tanto, mejor probar con gaseosa.

Ganaron al Athletic sin merecerlo, la primera parte fue una calamidad, empezó con una falta lateral, respondida magistralmente con un paradón de De Gea a cabezazo de un atacante bilbaíno. Muy bien el muchacho. El Atléti estaba con la caraja, sólo que esta se extendió más allá de los límites razonables e impidió ver peligro en toda la primera parte.

Los otros rojiblancos, hoy de negro, siguieron a lo suyo, con un fútbol nunca brillante pero sí efectivo. De tal forma, DDG tuvo que lucirse de nuevo con una parada de reflejos, ya que Llorente se deshizo de sus dos marcadores con sendos quiebros y fusiló con dureza al cancerbero toledano… si la hace Casillas mañana abre en portada.

En un par de barullos defensivos, ¡cómo nos gusta esta suerte del juego!, estuvimos a punto de cazar moscas, suerte que hoy no estaba “el destino” (vaya por delante que no creo en él) por joder la marrana. Por decir algo de los nuestros, creo que el rombo está muy bien cuando Jurado aporta algo, cuando no sólo no aparece sino que cuando lo hace es para regalar el balón al contrario, pues mejor salir con 10. Entre tanto, Reyes estaba algo perdido, Kun participaba poco y Forlán, mejor no comentar porque también perdió un par de balones claves que le costaron unos silbidos.

Ya en el segundo acto, el partido cobró algo de vida por nuestra parte, QSF les debió comentar que los partidos se ganan disparando a puerta, pocos, muy pocos, se ganan con una o dos ocasiones.

De tal forma, comenzó a estirarse el equipo, Forlán dispuso de unas tres o cuatro ocasiones que se “chupó” él solito, incapaz de darle un pase al Kun aunque éste tuviese una posición más ventajosa… en la última le miró que casi le asesina.

Y de repente, en una jugada sin ningún peligro aparente, Assunçao hace un cambio de orientación de 40 metros hacia la carrera de Valera, increíblemente, el murciano no sólo gana línea de fondo sino que pone un centro magnífico al punto de penalti donde, Forlán puso el pie para marcar el primer gol. Purita casualidad (lo de Valera).

El golpe hizo reaccionar a Caparrós, retiró el trivote para pasar a un rombo mucho más ofensivo, con Yeste de capitán general. En esos minutos vivimos agobio real, los centros laterales o eran atrapados por DDG o pasaban a generar pánico, pues nuestros defensas son de la teoría de “ya lo despejará el siguiente”… un par de ellos cruzaron el área pequeña de costa a costa. Otros barullos en jugadas de estrategia resultaron infructuosos para los intereses bilbaínos y, entre tanto, Jurado seguía missing en su función de enlazar con la delantera.

Kun nos regaló una de esas jugadas con recorte, imaginación y centro pasado cuando todo indica que la jugada morirá allí. Lástima que Forlán no llegase al remate. Justo después, el uruguayo dejaba su sitio en el campo a Camacho, pasaba el dibujo a un 4-2-3-1 con Camacho-Assunçao y Jurado por delante. El gaditano siguió desaparecido.

Y nuevamente, una jugada de ataque queda mal despejada por los “leones”, cae a Valera en banda, éste pega un pelotazo raso sin sentido que rebota en un zaguero, cae al Kun y éste no perdona. Dribla al central y cruza ante Iraizoz. 2-0 y a dormir.

Un equipo sin gasolina ni ideas se imponía con claridad, en el luminoso, a otro que tampoco había sido tan inferior. Caprichos del fútbol.

Quedó tiempo para ver a Salvio por Reyes e Ibra por Kun. También una jugada de contragolpe bien lanzada por Camacho-Ibra que cae a los pies de Jurado. En vez de devolver a Ibra que entraba por el centro, torpemente, se empeñó en finalizar la jugada con un resultado digamos que… desesperante. Casi se va de por la lateral.

El domingo recibimos al Madrid con un centro del campo lamentable, con unos jugadores sin fuelle, con una defensa de chiste y contra el gremio arbitral. Ya he visto esa película.

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Un suplicio

Como en una de tantas tardes estos últimos años, ver al Atlético ha sido un auténtico suplicio en ocasiones reinventado por los mismos “artistas”. Amenazaba tormenta antes de comenzar dada la estupenda racha local en su feudo y la baja del Kun Agüero (un oasis en este equipo), pero a última hora se sumó la baja por lesión de Tiago, presumiblemente en el calentamiento (aparecía en el once titular de la televisión), de tal forma que nos encontrábamos con un puzzle al que le faltaban piezas y una cabeza pensante, ¡coño! Así no hay forma…

El Mallorca tomó las riendas del partido desde el primer minuto, sabía de la endeblez defensiva rival por las bandas y a menudo le vimos volcar el juego hacia esa zona, aunque si hubiese decidido entrar por el centro casi podríamos hablar de un provecho similar. Fruto de ese dominio, en el minuto 10, Víctor Casadesús agarra un balón dentro del área, marea a los centrales y fusila con rapidez junto al palo. Otro gol más antes del cuarto de hora y van…

Si creéis que el Atlético protagonizó alguna jugada peligrosa en respuesta al primer zarpazo os equivocáis. Los bermellones siguieron dominando con una insultante superioridad, hasta tal punto que los de rayas daban la impresión de ser amateurs. Ibra era el único que intentaba dar sentido al juego atlético bajando hasta el mediocampo a enlazar, sin suerte ni talento, pero al menos le ponía empeño.

Sobre el minuto 20 volvimos a vivir un mini-asedio, desbaratado en sendas ocasiones por De Gea, en la segunda de sus intervenciones habría que reseñar la pésima actuación del cómico Antoñete, en ningún momento en su posición, le burrean varias veces en la misma jugada y porque jugamos con buen portero que sino… cualquier jurado popular (no confundir con el futbolista) le condenaría.

Y de repente… Jurado. Primero desbordó en una jugada para meter un buen centro sin remate y en la segunda de sus intentonas un minuto después, se hace sitio con el lateral y mete el balón al punto de penalti donde Forlán, entrando desde atrás, remata con la tibia para fijar el empate. Llegados a ese punto podría decirse que era el típico partido en el que no jugamos un pimiento y sin embargo terminamos rascando algo positivo.

Pero no, la realidad a veces te da unos hostiones que te arranca la cabeza de cuajo. Precisamente con la testa marcó Aduriz a renglón seguido. En una esperpéntica jugada, primero desbordan a Antoñete, centran para que los centrales dejen pasar el balón hacia la otra banda, allí, Borja Valero recibe solo (¿y Valera?), controla, la pone suave al primer palo donde Aduriz se adelanta a Perea/Valera que jugaban a un calienta manos. Patético, en conjunto, primero porque el lateral deja centrar, los centrales dejan que llegue el balón al otro lado sin atacar la jugada, el otro lateral en vez de preocuparse de su par está mariposeando por el centro y por último, el lateral fuera de sitio y su inefable compañero de zaga (Perea) se dedican a marcar al delantero con la vista. ¡Por favor, secuestren a esos muchachos!

Como las penas nunca vienen solas, Reyes tras una buena tarascada empieza a cojear ostensiblemente, ya teníamos a un equipo sin Kun, Tiago y medio Reyes. ¿Se puede remontar un resultado en esas condiciones? Claramente no.

No obstante, hubo un par de ocasiones antes del descanso, una de Domínguez en un corner botado desde la izquierda por Jurado, un defensa la sacó bajo palos. Y otra de Forlán, pero esta se escapó fuera. Entretanto Domínguez vio la amarilla al arrollar claramente a un rival en el centro del campo, error de bulto.

En la reanudación el partido lo podemos resumir en “bostezo tras bostezo, expulsión y ¡oh, no! María, el niño ha vuelto a intentar suicidarse…”

A veces anoto las incidencias del partido en una libreta para así evitar olvidarme de algún dato que considere importante (algún día voy a anotar las veces que RG da pases hacia atrás). Bueno, pues os cuento las anotaciones positivas (literales):

67’ Falta botada Reyes, cabecea dito (no sé) blandito manos Aouate.

78’ Ocasión clamorosa Forlán, en carrera.

Sí, dos veces llegó con peligro el Atleti en una bochornosa segunda parte, el resto son todo anotaciones negativas, difícil voltear un marcador en esas condiciones.

Por supuesto, el Mallorca siguió a lo suyo, primero jugando al mismo deporte (no olímpico) que el Atléti, la taba. Consiguiendo la expulsión de un desesperante, desesperado y corrosivo para el buen juego, Lacra García (homenaje a mi hermano, vuelve, cabrón). Pero bueno, tampoco fue fundamental en el resultado, porque en la primera parte no se le vio ni para bien ni para mal y seguimos siendo un equipo sin sentido colectivo cuando juega él, así, hasta puede considerarse positivo verle expulsado.

Después, Juanito, que había entrado por un Domínguez con gastroenteritis (lo dijeron) se complicó en dos acciones la mar de absurdas. Primero concede un contragolpe en una entrega defectuosa y, posteriormente, se confía en una jugada lateral yéndose al suelo y dejando expedito el camino hacia la portería defendida por el joven portero atlético. Poco más.

Mario Suárez cuajó un buen partido gracias a las facilidades madrileñas, gozó de una ocasión si consideramos como tal disparar de 35 metros junto al palo. Sigo sin verle capacitado para el Atleti, no creo que sea mejor que Koke, sí que RG, pero eso es trampa, en esa tesitura, yo soy mejor que el ínclito navarro.

La tarde terminó como empezó, con tragedia. El Mallorca marcó en el 85 un gol gracias a la colaboración entre Antoñete, Valera y Perea, ¿les suena? A mí sí. El colombiano alojó el balón en el fondo de las mallas, quizá por miedo a que Webó se le adelantase marcando él.

Para cerrar esta crónica, un precioso gol de Mattioni dio la puntilla al Atlético de Quique y de paso a cualquier cuenta pensando en llegar a Europa vía liga. El gol es para verlo, un corner botado desde la izquierda recorre 50 metros hasta el pico del área derecho, de volea, Mattioni empalma un derechazo a la escuadra. El 4-1 habla por sí solo.

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Sufrido pase a Cuartos

Con este Atlético de Madrid de por medio, cualquier pequeña batalla se convierte en una lucha a cara de perro por una supervivencia que van arañando con mucho sufrimiento. Sabíamos que en Lisboa el partido transcurriría en un fino alambre que separaría el bien (clasificación) del mal (KO), pero también intuíamos un porcentaje alto de éxito al valernos cualquier empate a goles. Cual funambulista, el equipo mantuvo el tipo consiguiendo una clasificación para Cuartos, poniendo el nombre de la ciudad de Madrid en el mapa de las competiciones europeas (risas).

Pronto se pondrían las cosas de cara, al minuto 2, Simao intenta ganar línea de fondo sin éxito, el cuero le cae a Antoñito que con éxito mete un centro raso al corazón del área, allí, Agüero mete la pierna lo justo para desequilibrar la eliminatoria. Alegría morrocotuda para una parroquia acostumbrada a recibir ellos el golpe inicial.

Tras ese gol, se sucedieron unos minutos de extraño control rojiblanco, extraño porque no dominábamos el partido pero tampoco nos hacían ocasiones un Sporting visiblemente afectado por el mazazo. Kun revoloteaba entre los centrales provocando auténtico pavor, RG no era el metrónomo que debería ser, pero al menos no estorbaba.

Todo marchaba en orden, y sin embargo, en una jugada aislada llega el balón a Saleiro en banda derecha. Domínguez marcaba al propio delantero luso, éste recorta y centra un balón al segundo palo… allí, remata sin oposición Liedson al fondo de la red. Perea, en un alarde de estupidez supina, había decidido darle dos metros de distancia al delantero lisboeta (único atacante en el área). Partido igualado, eliminatoria aun favorable al Atlético.

Después de este gol vimos a un Atlético mucho más cuajado, intentando combinar con mayor o menor fortuna, pero intentándolo… un paso. Faltaba profundidad en el ataque, Jurado se perdía en el enganche y el Kun se convertía en un islote perdido en medio del océano. Entre medias de una de tantas infructuosas jugadas de mediocampo, Reyes ve la luz, dibuja un pase maravilloso para el Kun a la espalda de los centrales, éste tumba al primero con la arrancada, al segundo con un recorte primoroso y resuelve con un sutil toque con el exterior de su bota hacia el palo. Gol de videoteca.

Llegados a ese punto, la eliminatoria quedaba en franquía para que el Atlético pasase con comodidad. Los verdiblancos (hoy pistachos) volvían a verse abajo en un partido del que nunca habían sido dueños y, a decir verdad, veían más negro que el sobaco de un grillo. Los rojiblancos, a lo suyo, con una comodidad impropia de esta plantilla, dejando que el propio reloj ahorcase a un impotente rival.

El mismo reloj nos estaba a punto de llevar al descanso cuando una, aparentemente inocente, falta de Assunçao a 30 metros volvió a traer las dudas. Veloso pone el balón de tal forma que bota en el área pequeña antes de coger portería. Por el camino, ningún defensa en la trayectoria del balón y Ujfalusi pasando antes de la cuenta al corte. De patio de colegio.

Aprovechando la inercia del gol, los lisboetas arrinconaron a los nuestros en los tres minutos de descuento con dos claras ocasiones en forma de centros laterales. Uno de ellos se estrelló en el larguero, ver para creer. Así, el descanso se celebró.

La versión de Atlético en la segunda parte fue la de las malas tardes. Una defensa histérica sembraba terror adulto en cada balón dividido, malos despejes, entregas al contrario en zonas de riesgo (Perea y Assunçao), etc. El campo pareció inclinarse peligrosamente hacia la portería de David De Gea (DDG) que sufrió dos acercamientos peligrosos, el primero lo solventó con una mano rápida en respuesta a un disparo a bocajarro y en el segundo, un tipo de 1.70m remató de cabeza libre de marca en el área pequeña.

Entre tanto, Jurado había desaparecido definitivamente, Simao y Reyes habían pasado a la historia del partido (por jugarse en los primeros 35 metros) y RG, bueno, todos sabemos lo cobarde e incapaz que es el navarro para imponer un poquito de criterio en el centro. Un agujero negro que engullía, de paso, a un Kun que batallaba contra 3 y 4 tipos cada vez que un pelotazo de 50 metros le caía cerca.

En un gesto inequívoco de ir a por el partido, equilibrando el medio con un tipo bregado, de calidad y veloz, Quique sacó a Valera por Simao. Veinticinco minutos por delante para mostrar al mundo la magia del fino lateral murciano. ¡Qué arte, hostia pijo hueva!

Para muestra un botón, Valera conduce la contra por banda derecha, gana por velocidad a su marcador y cuando puede dejar solo al Kun (a 3 metros de él) falla por ¡falta de fuerza! Obviamente tuvieron que ingresar al lateral lisboeta por un dolor de tripas, se moría de risa.

El equipo captó el mensaje, había que apretar el culito hasta el final. Este tipo de cosas salen bien ante equipos del montón, el Sporting lo es, ante un equipo que entregaba miserablemente el campo optó por el pelotazo como recurso para llegar a la portería de DDG. Complicado ganar usando esa táctica.

En otra vuelta de tuerca más, Forlán entró por el Kun para jugar los últimos 12 minutos. El único que se movía, la aguantaba un poco y provocaba faltas en campo contrario desaparecía del partido. Discutible el cambio, a mí no me llegaba el aire a los pulmones. Camacho entró por Jurado para terminar en un 4-5-1; con un trivote y un lateral entre los “5” del medio… acojonante.

Hubo suerte, pasaron la eliminatoria defendiendo con uñas y dientes la ventaja adquirida con los goles de Agüero. Un superclase que nos colocó en Cuartos de la EL, que pase el siguiente.