En la brecha
A estas horas del domingo ha
terminado la vigésimo séptima jornada de liga, al menos en lo que a
"nuestra liga" respecta, dirán algunos y no sin razón que la nuestra
es la de los restantes 18, pero ya que nos hemos proclamado campeones oficiosos
de aquella, vamos a ver qué guerra podemos llegar a dar en la de los dos
restantes... y de momento la estamos dando, les cuesta eliminarnos de la pelea.
El Madrid ha ganado, como era de esperar, pero lo que no esperábamos nadie era
la derrota del Barcelona en Valladolid, frente a un equipo que venía haciendo
poco en las últimas jornadas y que se postula como uno de los favoritos para
descender de categoría, pero aun así un triste Barcelona perdió, alimentando
las opciones atléticas a un título que pese a todo, veo negro (por no decir
blanco).
Porque el Atlético viajaba a
Vigo con las bajas de Costa, Arda y Godín, polémicas todas ellas ya que venían
por diferentes lances que el inefable trencilla del derby provocó, véase el
clamoroso penalty que se traga adrede y que conlleva la protesta de Arda, el
fingimiento (teatro del malo, ni tan siquiera bueno) de Pepe que le cuesta a
Godín la sanción o la enésima cabalgada de Costa que, si bien es cierto que se
deja caer, le iban haciendo falta toda la carrera... pero bueno, era el día de
probar el fondo de armario que tiene el Atleti, ver si los recambios podían
llegar a dar la talla el día que se les necesite. Cumplieron.
Villa era el que estaba más a
examen, por así decirlo. Costa pesa mucho en este equipo, es el brazo ejecutor
y el que agita a los rivales, el asturiano ha pasado poco a poco de gran
esperanza en el verano a un peso muerto en algunos partidos, hasta el punto de
que Raúl García haya ganado la batalla de la titularidad a base de goles,
muchos goles. Pero ayer el Guaje marcó dos, cierto que en el primero la gran
ayuda de la defensa fue determinante, sin embargo el delantero estuvo allí,
primero para ganar anticiparse y después para meterla.
Alderweireld dejó muestras de
que es un gran central, trata de no complicarse y su golpeo de balón es
bastante bueno, por la calderilla y Demichelis que costó hablamos de un gran
fichaje. A Diego ya le conocemos, ayer solucionó algo su tendencia a retener en
exceso la transición del ataque, este equipo está diseñado para jugar con
velocidad, que el balón fluya sin demasiados preámbulos hasta los atacantes,
algo que en la primera etapa del brasileño no era tan así. Ahora llega con la
vitola de gran fichaje, pero sabiendo que Koke y Arda están por delante en la
línea de trecuartistas.
El equipo jugó a medio gas,
notando las ausencias, en la primera parte se vio un partido que terminó como
empezó, con dos equipos que no eran capaces de crear peligro más allá de
disparos desde fuera del área, algún chispazo de calidad (Diego-Koke) y poco
más. Pero en la segunda parte llegó la puntilla atlética en dos jugadas
seguidas, la primera el error ya comentado y en la segunda un pase horizontal
de Sosa hacia el área grande y disparo de Villa que se cuela a la derecha de
Yoel. Dos mazazos seguidos como para que un equipo al que le cuesta tanto como
el Celta pudiese reaccionar.
Tras esta jornada van
quedando menos partidos y el Atleti sigue enganchado al tren del liderato sin
perderlo de vista, aunque la prensa monocolor se dedique a entregar el
campeonato al equipo color lavadora porque el Barcelona se haya marchado a dos
partidos de distancia, ignorando y humillando al que hoy día va segundo, a
justo un partido del flamante líder, pero quizá ellos cuenten con información
privilegiada y, precisamente por eso, ni tan siquiera cuenten con los de rayas
rojas y blancas, los del oso y el madroño en el escudo, los que son tachados de
violentos sin ningún rubor por parte de esos que se hacen llamar periodistas
solo por el hecho de haberse paseado por una facultad a calentar la silla de la
cafetería cuando ayer (y van...) cometieron menos faltas que su rival... esos,
seguirán peleando por cada partido como si fuese el último, esperando que los
que no fallan nunca (con ayudita si es necesario) terminen fallando.
Pero ahora toca Milán, el
partido que marcará el éxito en la Champions, antes de comenzar la temporada lo
mínimo exigible era llegar a octavos, pasar a cuartos ya significa un notable
meritorio (colarse entre los ocho mejores de Europa no merece menos). Habrá que
apretar el martes, no nos regalarán nada, nunca lo han hecho.
