Trámite
Se enfrentaban el Atlético de
Madrid y el Real Valladolid en una jornada que iba a ser el punto de inflexión
para unos y otros, los locales estaban necesitados de una victoria que actuase
como bálsamo antes de encarar el partido más importante de la temporada (sí,
más que unas semifinales de Copa) tras una racha de partidos en la que los
árbitros permitiendo y nosotros que no estamos tan finos como hace dos meses,
nos habían dejado con cara de no saber qué pensar. Por otro lado, el Valladolid
venía de cosechar dos empates consecutivos ante rivales de su liga, ambos con
juego ramplón y dejando la sensación de que están más cerca de caer que de
levantarse, no obstante la salvación les va quedando cada jornada un pelín más
lejana. La victoria para ambos se antojaba indispensable.
El partido comenzó de la
mejor manera posible para los rojiblancos, una falta botada por Gabi desde la
esquina derecha del área era la ocasión perfecta para plasmar el trabajo de pizarra.
Todos los jugadores formaban una nube en el área, Gabi cede en paralelo a la
frontal donde RG se adelanta a sus marcadores y golpea con precisión junto al
palo, gol que hace mucho daño a cualquier rival por el minuto en el que se
marca.
Pero esto no es todo, sin
tiempo para asimilar el golpe llegó el segundo, KO y a la lona. RG, que se está
especializando en lanzar balones para que Diego Costa gane la espalda a su par
(así lo hizo frente a la Real hace dos semanas), en este caso el delantero
corre junto al central, el portero sale a por uvas y sin grandes alardes bate
con una vaselina a Mariño. Minuto tres y pico y se había acabado el partido,
porque el Atlético es un equipo rocoso al que no es sencillo marcarle, menos
aun cuando estás en la cuerda floja y encima perdiendo por dos goles de
diferencia.
A partir de ese momento el
partido se descafeinó, los jugadores entendieron que el trabajo estaba hecho y
que el partido de Milán estaba a la vuelta de la esquina, a ello ayudó un
visitante que tenía la pelota pero no sabía qué hacer con ella, hasta el punto
que ni siquiera probaron a Thibaut.
Ya en la segunda mitad el
Atleti quiso sentenciar el partido, pudo haberlo hecho Mario con un cabezazo
que se estrelló en el larguero... pero fue Godín, a la salida de un corner
botado por Diego remata con la cabeza cruzado sin que nada ni nadie eviten el
gol. Fin del partido por si había alguna duda en forma de gol visitante. El
charrúa, que estaba en uno de esos días en los que tiene alma de delantero,
pudo ampliar la cuenta si se hubiese tomado con más calma un envío a la espalda
de Peña, pero se precipitó y cruzó en exceso.
Poco más que contar en una
tarde plácida de fútbol que precede a la cita de San Siro, necesitaba el equipo
un partido así para coger moral y afrontar la Champions con ese punto de
confianza que se podía perder si sobrevenía otro pinchazo.
