Inercia positiva
Ayer, en el Vicente Calderón,
se celebraba el día de las Peñas rojiblancas recibiendo al Valladolid, un
equipo que si bien es histórico, no es más que un recién ascendido que busca
asentarse de nuevo en la máxima categoría, en una liga en la que cada vez hay
más diferencias. Dicho de otra manera, no es sencillo para un recién ascendido
mantener plaza salvo que un mecenas aparezca de fondo, que se lo digan a Rayo o
Granada, que se salvaron en el último suspiro de la liga pasada con varias
carambolas de por medio.
Pero vayamos a lo que de
verdad importa, el Atlético de Madrid llegaba eufórico al partido, sólo con las
dudas que otorgaban la cuasi remontada del Rayo el domingo anterior, ¿falta de
gasolina? ¿relajación? En cualquier caso, Simeone había dado descanso a los
teóricos titulares en su envite europeo (aunque resulte curioso que Israel
forme parte, dicho sea de paso), respondiendo estos con una solvencia fuera de
toda duda y demostrando que hay jugadores detrás para aparecer cuando fuese
menester, caso de Cata Díaz en la zaga, Emre en la medular (a RG le dejo un
partido más como dudoso) y DC en la delantera, tanto es así que parece que el
último se ha ganado incluso el puesto en el once. “Nos va a ser útil todo el
año”, espetó el Cholo preguntado por el delantero, y coincido con el técnico,
se trata de un jugador muy aprovechable mientras mantenga la cabeza fría.
El Valladolid llegaba con la
vitola de ser un equipo que quiere ser protagonista en los encuentros con el
balón, nada de rifar el esférico a la espera de que el punta se la juegue con
los centrales y aparezcan segundas jugadas. Pero cuenta con un problemón de los
gordos Djukic, su equipo no tiene gol y eso no se enseña, se tiene o no se
tiene, por más que entrenen. Ganaron los dos primeros partidos por la mínima y
gracias a sendos penalties, a partir de entonces, en tres partidos han marcado
dos goles (uno ayer) y no han puntuado en ninguno. Javi Guerra podrá haber
marcado decenas de goles en Segunda, pero en la Primera hay que cambiar el
chip, que se lo digan a tantos y tantos futbolistas.
Metidos en el partido, el
Atleti mandó desde el primer instante hasta que pitó el trencilla el descanso,
en ningún momento dio la sensación de que pudiese peligrar su portería,
Courtois sólo tuvo que sacar los guantes en una ocasión, y ya pasaba de la
media hora, para entonces ya ganaba el Atleti por 1-0, merced a un golazo de
Godín en combinación con sus compañeros, que le habilitaron para que se
plantase frente a Jaime y, muy suave, batiese por encima al meta.
El gol podría haber llegado
mucho antes, en un par de ocasiones se remataron jugadas de estrategias
perfectamente botadas por Koke, ayer notable, que o bien no encontraron puerta
o se toparon con un inspirado Jaime. Incluso se probó desde la frontal
aprovechando Gabi un mal despeje de la zaga vallisoletana. No era el día.
Entretanto, Diego Costa les
producía un dolor de cabeza constante a sus marcadores, un imán para las faltas
todo el encuentro, e incluso forzó un par de amarillas al menos, lo que no es
mucho decir estando Muñiz de por medio, el pistolero más rápido a este lado del
Mississippi. La tragedia se veía venir para los pucelanos, DC se interna en el
área, un defensor se resbala y éste busca pícaramente el tropezón, penalti,
evitable y absurdo, pero penalti al fin y al cabo. Falcao hizo el resto,
marcando incluso en los días que parece no estar.
En la segunda parte se iba a
ver otra película, el colombiano se quedaba en el vestuario dando paso a
Adrián, en el momento pensé que se trataría de descanso cara al partido del
miércoles en Sevilla, pero en realidad arrastraba una pequeña contractura. De
cualquier forma, los laterales seguían aprovechando la autopista que dejaban
Koke y Arda al apoyar por el centro tanto a Gabi como a Tiago, y el público
disfrutaba de una buena tarde de fútbol. Casi llegó el tercero en una internada
de Koke…
Pero la tragedia o tragicomedia,
un género al que estamos más acostumbrados en el Manzanares en los últimos años, cambió de acera. Un
ataque más que parecía condenado a perderse, un interior que se mete hacia
dentro lejísimos del área, un disparo sin excesivo peligro y Courtois se traga
el bote miserablemente. El gol acercaba a unos y otros, y ponía cierta
incertidumbre al partido. No debería haber sido así, un equipo con verdadera
personalidad debe entender que se ha tratado de un fallo puntual y que
siguiendo trabajando como hasta entonces se conseguirá más que juntando las
líneas y retrasando la línea de presión 30 metros, de tal forma que se pasó de
presionar en campo contrario, a ser claramente dominados en campo propio. Un
verdadero riesgo.
Empezaron a llegar las
jugadas de estrategia, esos balones que se envenenan… y Courtois, ahora sí,
mostró otra cara. Se pudo sentenciar el partido en un par de ocasiones, primero
Arda no llegó a conectar con Adrián, que entraba libre de marca al remate, y
después, el propio asturiano se marchó con cambio de ritmo del defensa y luego
no acertó con el recorte, ya en el área. No fue así, durante media hora se
sufrió por la incertidumbre, incluso hubo dos penalties, uno en cada área, que
pudieron condicionar el desarrollo del partido, y el Valladolid se marchó sin
botín y con la sensación de que hubiese podido puntuar.
Por el contrario, el Atlético
puede estar satisfecho, tres partidos y tres victorias en el Calderón, falta
comprobar la solvencia liguera del equipo, pues hasta el momento sólo hemos
disputado el encuentro del Ciudad de Valencia, que se saldó con tablas. De ganar
en Sevilla, sería segundo y acumularía 10 partidos seguidos sin perder (10
Abril), pura inercia positiva que conoce y domina Simeone.
