Cuestión de pegada
Partido aburrido en el Calderón, salvado únicamente por la emoción del marcador en determinadas fases. Para el aficionado imparcial, que no existe en este país salvo el que aborrece el fútbol, fue un tostón con goles. El Atlético sacó a relucir la pegada para solucionar la papeleta cuando las cosas se complicaron con el empate a uno, el Sporting bailó a su rival jugando a DOMICILIO.
Eso último hay que valorarlo como se merece, hablamos de un equipo que hace dos años jugaba en Segunda División, que el año pasado se salvó “in extremis” a costa del Betis. Pero para desgracia de los gijoneses en este deporte se gana por marcar goles, no por dominar partidos, lo segundo suele llevar aparejado goles… no en este caso. A pesar de los pesares valiente en su apuesta Preciado, el cántabro pertenece al grupo de entrenadores que optarían a los premios del fútbol modesto (si estos existiesen, claro). ¡Cuánto entrenador mezquino se hace de oro en esto del fútbol! No quiero nombrar a nadie, todos le tenemos en la cabeza.
El Atlético se agarró a su inercia positiva en los primeros compases, querían jugar entrando como cuchillos por las bandas y a la espalda de la zaga asturiana, una mezcla de los partidos de Valladolid y Recre. Forlán dispuso de una ocasión clarísima, al meterle el Kun un balón al desmarque, se iba solo… y de repente fuera de juego, inexistente, el uru por si acaso ya había metido gol en una vaselina desde 30 metros. Mal empezábamos.
El Sporting avisaba con Carmelo metiendo miedo entre líneas, la defensa atlética causa risa en los rivales, aprovechando cualquier resquicio que dejen, pese a que tampoco estaban demostrando fisuras, sólo Perea desentonaba con el balón en los pies.
En esas apareció una combinación fugaz, como le gusta al Atlético, de esas de balón al Kun (de espaldas) que arrastra a los dos centrales hacia él, toca lo justo para la carrera de Forlán que encarando a Juan Pablo cruza con suavidad. Gol de Forlán que poco a poco recupera el olfato, nunca se le reprochó que fallara y sí que no corriese buscando jugadas.
A partir de ese momento el partido pareció controlado por los locales por ilógico que parezca, el balón no era suyo, y sin embargo el Sporting había dejado de acercarse con verdadero peligro, todo lo contrario que el Atléti. Sin tener el balón cada vez que aparecía Reyes, Forlán o Kun se barruntaba peligro. Hasta que llegó el falló de cada día, unas veces un central, otras un lateral, de vez en cuando un medio… esta vez le tocó a Asenjo arrollar a un delantero gijonés cuando la jugada carecía de peligro. El penalti fue transformado por Diego Castro, engañando al palentino por completo.
Decían en la radio que siendo De Gea y Asenjo porteros jóvenes hay que apostar por uno y darle confianza, no vale eso de ahora te quito y ahora te pongo. Que “el primer” Casillas también alternaba buenas actuaciones con cantes monumentales, tal era la situación que Bizarri le quitaba la titularidad aquel año que Bodo Illgner ya no estaba para alegrías. La verdad que suena tentador colocar al canterano, pero corres serio peligro si luego le quitas también al fallo, que decida Quique por uno de los dos y sea hasta las últimas consecuencias, al final de temporada juzgaremos.
Tras ese varapalo el Atlético desapareció del terreno de juego, ni tan siquiera amenazaba con alguna galopada de sus atacantes, los asturianos empezaban a imponer el toque-toque para despejar dudas sobre si iban a aguantar el empuje local. El colegiado decretó el final del primer tiempo, quedaban 45 minutos para levantarse.
Sin embargo la segunda parte empezó tal y como terminó la primera, con un Sporting bastante serio en la posesión de balón. Llegados a este punto, y bajo la premisa de que al Atléti le viene bien jugar al contragolpe tengo que disentir con algunos comentaristas radiofónicos.
Es cierto que a este equipo le resulta un trauma manejar el balón en el centro del campo, no sabe atacar en estático porque no dispone de los futbolistas necesarios. Ni Raúl García aprenderá a repartir juego, ni Assunçao tampoco, quizá Tiago (dejó buenas sensaciones), y Jurado hace que el equipo se parta en dos al no defender. Hasta ahí de acuerdo. Lo que no compro es que el Sporting tenga que tocar-tocar y cuando la pierda “tocar a rebato” mientras ven cómo los rojiblancos salían como flechas. No. El Atleti sí puede presionar en el centro para dificultar la circulación de forma que les cueste un mundo llegar al área combinando, si llegan metiendo el pelotazo pues qué le vas a hacer, a partir de esa presión surgirían las pérdidas y los robos que alimentan el contraataque, y ése debería ser el objetivo de Quique. Una vez que tienes un once y más o menos están asentados en el campo, canalizar sus esfuerzos en la presión-salida rápida.
Dejando de lado estas historias, el gol llegó a la salida de un corner rival, la pelota se quedó levitando sobre el área más tiempo del que aconsejan los médicos, Reyes que pasaba por allí abrió a banda, donde un atento Forlán devolvía al centro para que el utrerano enviase un balón a la carrera de Ujfalusi por la otra banda, éste ganaba línea de fondo para meter un centro pasado que el uruguayo (había acompañado la jugada desde el otro costado, se aplaude) dejaba muerto en corazón del área pequeña para que Assunçao empujara a gol. Los visitantes protestaron porque consideraban que el balón había salido en el centro de Ufa, pero nada de nada. El brasileño marcaba su primer gol como rojiblanco.
Si el empate dejó KO al Atlético, este gol le daba la confianza perdida e incluso echaba un poco de tierra sobre las esperanzas de los de Preciado. Asenjo se lució en un balón que sin aparente peligro se envenenó, parecido al gol de Nayim en la final de la Recopa. Salió Jurado por Simao y Forlán, con el tobillo jodido, se marchó dejando paso a Ibra. El chaval terminaría siendo protagonista.
A los pocos minutos de salir, un pase al desmarque del Kun lo resuelve con un disparo cuyo rebote cae en los pies de Ibra, éste acierta a meter el gol. Se volvió por unos momentos loco, sentimiento comprensible si tu gol sirve para certificar una victoria ante tu público.
El partido parecía finiquitado, un equipo que gana 3-1 en su casa a falta de 20 minutos nunca debe pasar apuros. Nosotros faltamos a esa máxima, el partido entró en una fase de sesteo salpicado con alguna ocasión a balón parado (Sporting) o del Kun por velocidad entre la defensa, nadie acertaba. ¿Nadie? Un balón hacia el área es despejado torrrrpemente por Perea hacia el centro, durante 2 segundos se queda parado en la semiluna del área para que Morán en carrera la golpee rasa al fondo de la red. En este gol culpo al colombiano, Asenjo pese a recibir alguna crítica se encuentra a un tipo que viene en carrera a golpear un balón frontal, lamentable.
Dijo el Kun hace unos días que el Atlético era un equipo rarísimo, que se pasaban los partidos sacando de centro uno u otro, qué razón tienes, Sergio, qué razón tienes. Justo el argentino agarró el esférico según sacaron de centro para marcarse un eslalon maravilloso que no culminó en gol porque cuando estaba frente al portero le faltó el oxígeno necesario para pensar. Lástima. En cierta manera me recordó a aquel Atlético-Betis en el que nos empataron los andaluces a 1 y Torres según sacó de centro se encaminó al área rival volviendo a poner por delante al Glorioso.
De ahí al final poco que contar, nervios por lo que representa ‘este’ Atleti en los minutos finales, no por un verdadero empuje rival que atenazara nuestros corazones. El Atlético se coloca 11º, con 23 puntos en zona de nadie. Los puestos UEFA a 7 puntos y el descenso a otros 7, los próximos partidos frente a Getafe, Málaga y Racing dirimirán qué liga jugamos.
