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Y a pesar de todo se ganó

Partido espeso, plomizo, que aburrió al personal durante casi todo el transcurso del mismo. Se podrá echar la culpa a las bajas, que la tienen, al cansancio acumulado, que también, a un rival que hizo lo posible por meter al partido en esta espiral de no juego (eso menos a mi gusto), todo eso está muy bien, pero a este equipo hay que exigirle más.

Y es que no se puede salir a verlas venir desde el primer minuto, a esperar que pasen los minutos miserablemente esperando que algún chispazo resuelva el partido, porque fue lo que pasó, no se engañe nadie por el resultado. A ver si vuelve Diego pronto, si Turan se recupera definitivamente, si Tiago también olvida sus problemas físicos y se pueden hacer cambios con los que hoy son titulares, sin olvidar a Silvio, ese lateral fantasma de la factoría Mendes.

Me niego a comentar el partido, sólo decir que Godín estuvo mal para mi gusto, cometió una falta lateral estúpida con 1-0, y se metió en guerras absurdas. Miranda, salvo en el gol, falló en dos jugadas de corte que a punto estuvieron de costarnos caro, una con Jaime Romero y otra con Uche. Domínguez tampoco tuvo su día, salvo en una última jugada que recordó a Filipe Luis, en defensa algo perdido.

Para simplificar, sólo Juanfran y Koke se salvaron de la quema, el primero excelente durante todo el partido, especialmente en el descuento del partido, en una jugada en la que se fue de dos rivales, desbordó hasta el pico del área y le dio tiempo para meter un balón preciso a Falcao, para que éste anotase el segundo gol del partido. Francamente, está a un nivel de Selección.

Koke es el único que aporta luz al juego, crece cada día que pasa y, a este paso, pasará por delante de Turan si éste sigue con sus problemas físicos o, al menos, será un recambio de lujo para segundas partes.

En definitiva, lo mejor del partido fue el resultado, se sumaron los tres puntos y sirvió para que el resto de rivales no se nos distancien (Málaga o Bilbao), y algunos se queden atrás, como el Sevilla.

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Sobró la segunda parte

Tarde de fútbol europeo en el Manzanares, parece mentira que dentro de poco no podamos decir estas cosas, no porque no vayamos a seguir jugando competición continental, sino porque ya no se jugará más en el Vicente Calderón. Dejando de lado este asunto, que me voy por las ramas, tarde de fútbol rara, un partido a deshora (las 7 de la tarde) que provocaba que muchos se tuviesen que escapar de sus quehaceres para poder llegar al partido, ¡qué remedio!

A priori, el rival parecía más de lo que luego en realidad fue, nos encontramos a un equipo timorato, sin ninguna profundidad ni mordiente, una nulidad andante. Con decir que el único disparo de la primera parte correspondió a Fernandes desde lejos, con eso queda dicho todo. En cambio, el Atlético, aun con bajas demostraba que quería la eliminatoria, sin Diego y Turan estamos descubriendo a Koke (es un decir, ya le conocíamos), un buen pelotero pero que en ocasiones se ve necesitado de apoyos en su parcela.

Pudieron golear, las jugadas de peligro iban cayendo por su propio peso, y siempre desde el costado derecho en el que Salvio protagonizaba la mayoría de ellas. La más clara de todas, curiosamente, fue la primera y la que se falló incomprensiblemente por Salvio, que a un centro corrido al segundo palo sólo debía poner la pierna para empujar y, no voy a decir sorprendentemente, no fue capaz. En esos momentos uno afila los cuchillos…

Pero curiosidades del destino, el argentino iba a ser protagonista para bien. Entre tanto, Falcao no acertaba con la portería por poco (jugada desde la derecha de Salvio), Filipe tampoco terminaba de concretar una buena internada en el área, Adrián percutía aliándose con Salvio pero sin llegar a morder…. Hasta que un caño de Salvio en el pico del área le permitía ganar línea de fondo, allí en vez de pasar a un compañero decidía probar suerte él, consiguiendo marcar, ahora sí sorprendentemente.

Sin tiempo para reponerse, poco después recibía el Toto una vez más un envío que pinchaba estupendamente y después marcaba por encima del portero, para desesperación inicial de Falcao, que se encontraba solo en el segundo palo para empujarla.

El Atleti era un vendaval para los turcos, constantemente preocupados de achicar aguas más que de atacar. Fruto de ese torbellino futbolístico, en un robo de balón en el centro del campo la agarraba Adrián, arrancaba en carrera mientras reculaban los defensas otomanos, llegando a la frontal del área donde amagaba con pasarla a Salvio, a Falcao, al final entre finta y recorte conseguía zafarse de todos, plantarse delante del portero y batirle con clase. Un autentico golazo.

En la segunda parte todo cambió, no sé qué hablaron en el descanso, si el Cholo decidió que bajaran el pistón, si los turcos (o portugueses) se pusieron las pilas, se acabó la gasolina o fue una mezcla de todo.

El caso que poco a poco fueron ganando terreno impulsados por Fernandes, el principal valedor y motor de este equipo, si el “4” no funciona, el resto no se come un colín. Al poco de comenzar la segunda parte, a la salida de un corner le llegaba el balón a Simao tras rechace en el área pequeña, marcando un golazo por la escuadra del palo largo, donde poco pudo hacer Courtois. Por cierto, el gol llega tras un corner que viene precedido de una falta a Godín que no pita el árbitro…

A todo esto, Simeone decidía retirar a Adrián por Pizzi y se acaba el fútbol ofensivo rojiblanco. Qué importante es el asturiano, y qué torpe el portugués. De verdad, no me explico que a este muchacho le pusieran una cláusula de compra por 15 millones, deberían dar gracias si lo venden por 3 kilitos, no ha demostrado nada de nada, sólo egoísmo y torpeza a raudales, una joya.

El partido entró en una fase aburrida y sosa, justo lo que menos le interesa al espectador. Si no es por Courtois, al final bien nos podríamos haber llevado un susto en forma de gol que complicase la eliminatoria peligrosamente. No fue así y se venció por 3-1, aunque nos hace falta como el comer la vuelta de Diego y Arda.

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... Porque luchan como hermanos


El Atlético de Simeone se presentaba en Sevilla mermado por las bajas, gracias al ínclito Pérez Lasa, que había arrasado en todos los sentidos en el Calderón la semana pasada. Así, frente a un rival directo por las plazas europeas como el Sevilla y fuera de casa, todo lo que no fuese hincar la rodilla se daba por bueno, a priori. 

El equipo salió con la convicción de los últimos tiempos, sabiendo lo que ha de hacer y asfixiando en la presión al rival, hasta el punto que hacen que parezca un rival menor de lo que en realidad es. Jugando juntos, todo parece más fácil, y sino que se lo digan a Juanfran, a Mario o incluso a Salvio, que ayer durante un rato pareció futbolista. 

El Sevilla manejaba la mayor parte de la posesión, pero el Atlético sabía cómo llevarles a zonas en las que su dominio era infructuoso, además de propiciar fulgurantes salidas al contragolpe. Pero no fue así como llegó el tempranero gol de Salvio, en una jugada en estático desde el flanco izquierdo centra Gabi al corazón del área, allí cabecea Salvio alargando hasta el palo largo, donde Palop ni tan siquiera hizo intento de llegar a por el esférico. 

Con el partido en ventaja, al Sevilla le pudieron las prisas, se obcecó en conducir el balón en las botas de Reyes, Rakitic y Navas, demasiado preocupados en engañar al árbitro a la mínima que podían. Kanouté y Babá eran dos islotes perdidos en la primera parte. En ese hábitat el Atlético se movía como pez en el agua, Salvio pudo cerrar el partido en dos ocasiones que desbarató Palop con buenas paradas, una de ellas a bocajarro tras un magnífico centro de Filipe Luis al segundo palo. 

Pero el partido no termina tras 45 minutos. En la reanudación el equipo dio un paso atrás, no sé si por el cansancio acumulado o ayudado por un Sevilla que ahora sí movía con rapidez, apoyado en un Navas que cuando se dedica a jugar y no a fingir sube la exigencia de los rivales, de tal forma que desnudó a un Filipe Luis incapaz de frenarle. Una falta botada de forma pésima por Reyes, que mandó rasita a la frontal una falta lateral, allí robó Mario y montó un contragolpe que condujo Salvio 50 metros hasta perderla miserablemente en la frontal. Tras esa jugada salió el Sevilla rápidamente al ataque, en tres pases marcaron gol. El primero hasta el centro del campo, donde fue Rakitic (creo) el que recibió y metió en profundidad a Navas, a la espalda de Filipe Luis y propiciando que Domínguez basculase hacia ese flanco, para tapar la incursión, sin embargo, el extremo centró a la llegada de Babá, que había ganado la partida a Miranda y fusilaba a Courtois desde el punto de penalti. 

Tras el duro golpe que suponía el empate, inmerecido, el Atlético no se vino abajo y supo enfriar el encuentro y la posible reacción sevillista, lanzado hacia la remontada. Pese a estar fundidos completamente, el trío Mario-Gabi-Tiago comandaban estupendamente las operaciones en el centro del campo, superando al violento Medel, tanto fue así que Míchel decidió dar entrada a Trochowski para ayudar al chileno. Con el cambio mejoraron, Courtois vio cercada su portería teniéndose que emplear en varios centros laterales y corners, el gol parecía cuestión de tiempo, aunque por otra parte se llegaba con peligro en las contadas ocasiones que disponíamos. 

La salida de Pizzi por un lesionado Tiago (fundido) terminó por ahogar al un equipo en el que Adrián no dio su mejor versión y sólo Juanfran y Koke daban el nivel habitual.

Así, un punto se antoja como positivo. Eso sí, ya no valen más paños calientes, los próximos partidos frente a Granada, Mallorca y Athletic han de ser victorias, ya no vale fallar más.

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Y el protagonista fue...


Pérez Lasa. Ni Falcao ni Messi ni Xavi ni Turan ni Fábregas ni Adrián ni tampoco, por supuesto, Iniesta. Había muchos candidatos a ser importantes en el partido, a destacar por encima del resto, y en ese punto nos encontramos con Pérez Lasa, él fue el mejor jugador del Barcelona. 

El partido fue un bodrio en los primeros 45 minutos, un equipo monopolizaba la posesión de la bola con un toque cansino y pastoso que casi hacía imposible disfrutar de algo, mientras el otro no quería saber nada del balón salvo para robársela a los azulgranas y correr rápido al contraataque. Así consiguieron en los primeros minutos una ocasión por bando, que quedaron en agua de borrajas. Después, llegó el gol de Messi tras control con la mano que anuló el árbitro. 

De ahí un oasis futbolístico salpimentado con faltas de todos los gustos y colores, amarillas varias (había que salir en la tele, coño, que sino nadie sabe que lo pité yo) y el gol del siempre querido y admirado Alves, que sólo la tuvo que empujar en el segundo palo. 

A la vista de los hechos, me esperaba en la segunda parte una continuación de la primera pero a peor, con algún gol más azulgrana y la confirmación de ver un Atlético reservón a más no poder. Todo lo contrario, los rojiblancos salieron enchufados al partido y los visitantes a verlas venir.  Aprovechando la coyuntura, y tras un saque de esquina, el balón llega tras una prolongación a Falcao, que empala con fuerza el gol del empate. Había partido de nuevo, ya lo creo que lo había. 

El Barcelona estaba grogui, tras el golpe recibido estaba a punto de besar la lona liguera, pero en ese punto apareció Pérez Lasa para rescatar a los catalanes. Un fuera de juego inexistente de Falcao le hubiese permitido encarar un mano a mano con Valdés, y otro fuera de juego poco después exactamente lo mismo, salvo porque esta vez era Adrián el que partía en posición antirreglamentaria (imaginaria, claro). Eran los mejores minutos para el cuadro colchonero, el gol podía llegar en cualquier momento, también el Barcelona asustaba cuando llegaba a las inmediaciones del área de Courtois… 

Y en esas, Alves comete una agresión a Filipe Luis con rodillazo incluido en la cabeza mientras caía el zurdo, al bueno de Pérez Lasa le pareció cosa menor y decidió repartir justicia con una amarilla al brasileño y otra al grupo de protestones rojiblancos, ¡por chulos!

Guardiola, tipo listo, comprendió que era el mejor momento para quitar al teatrero lateral de la escena y que no peligrara la roja. Desesperados, los culés intentaron marcar como fuese, mano mediante, y sino que se lo pregunten a Alexis, otro que intentó engañar. 

Casi terminando el choque, Pedro recibe una falta lateral en la esquina del área, Messi toma el balón y pide barrera… Pérez Lasa coloca la barrera (gesto claro con la mano pidiendo que esperasen) y el 10 argentino lanza con nocturnidad y alevosía la falta, colocándola al palo contrario en el que estaba Courtois colocando la barrera. Lo normal hubiese sido repetir la falta y amonestar al lanzador (segunda amarilla), pero en el feliz mundo de la liga bipolar se permite que merengues y culés jueguen con las cartas marcadas. 

Si no, cómo se explica que en la penúltima jugada, Busquets despeje un balón con la mano claramente estirada, ¿entrena Guardiola un equipo de fútbol o de voley? Tres puntos que vuelan del Calderón por arte de magia, y lo peor de todo no es sólo el robo en cuestión sino las consecuencias que acarrea: Godín, Tiago y Falcao no podrán jugar en Sevilla por acumulación de tarjetas, además de Diego por lesión. Negro panorama el sábado próximo, muy negro, y nos jugamos la vida. Francamente.

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Ocasión perdida en Gijón

El Atlético de Simeone tiene estas cosas, tan pronto se casca un partido fenomenal como el de Roma como se atasca miserablemente frente a un Racing o Sporting, equipos ambos de la zona de descenso. Quizá en el punto medio esté la virtud, como tantas otras veces.

Y es que, mirándolo bien, y también para que no me tachen de optimista (¡por favor!), el jueves el partido fue fantástico en la primera parte, pero bien pudo acabar en otra cosa si en la segunda mitad, justo cuando más apretaba el Lazio y nosotros matamos el partido… nos hubieran empatado. Tampoco hubo un gran brillo en El Sadar, se ganó con un sufrido gol de Godín… vamos, que si bien estamos en la línea correcta, la delgada línea que separa el éxito del fracaso nos puede dejar con el culo al aire en cualquier momento. Contentos, pero sin presumir que diría Luis.

Hoy se ha evidenciado esto último, fue un partido en el que se pudo ganar sencillo, se pudo empatar, pero también se pudo perder, y no porque el Sporting haya apretado de lo lindo, ni mucho menos, sino porque siempre aparece esa última oportunidad que puede costar un disgusto. Fenomenal Courtois, por cierto.

Partido del estreno liguero de Clemente en Gijón, un histórico de los banquillos que, si me permiten el juego de palabros, se ha especializado en equipos histéricos, el último un Sporting que ha despedido al entrenador que ha sido buque insignia de la entidad en los últimos años para evitar un destino que parece inevitable (más con el rubio de Barakaldo). Quizá fue la paliza del jueves, pero a mí no me pareció ver la misma intensidad en el juego y la presión que en otros partidos, se notó al equipo más pesado…

Pese a todo, al poco de comenzar Godín casi acierta con la portería de Juan Pablo, que había salido a por uvas en un corner, y poco después es Falcao el que, tras pase genial de Diego, estrella el esférico en el portero astur. Cuando parecía que se desperezaban los sportinguistas, llegó la jugada del gol atlético, una buena jugada de Adrián desnudando las vergüenzas del rudo Gregory termina en un mano a mano con JP que, aun resuelto mal, golpea en los pies de Canella acabando dentro de la portería local. Era la situación soñada frente a un rival en un momento bajo.

Pero no fue así, el partido se enfrió poco a poco, los atléticos ya no presionaban en la parcela ancha y posibilitaron que los locales tuvieran varias aproximaciones, una de ellas casi acaba en gol de Gregory. Tan raro se ponía el partido que, muy a mi pesar, se cumplió unas de mis lapidarias frases antes tan siquiera de que la terminar: “si el partido sigue así, nos van a…” (gol del Sporting). No es que fuese adivino ni gafe, aunque algunos podáis empezar a sopesarlo, directamente la cosa se estaba poniendo de un tono grisáceo que asustaba. Dicho esto, el tanto de Eguren se produce tras una mano clamorosa del uruguayo que, misteriosamente, no vieron ni el árbitro ni el gilipollas de Cañizares, el problema de éste último es mayor porque contó con varias repeticiones para poder retractarse.

Ya en la segunda parte el partido se convirtió en un correcalles, que pudo acabar en cualquier cosa, no había un dueño claro en el partido si bien las acciones más peligrosas corrían a cargo de los atléticos, calidad obliga. No obstante, no me gustó (y van…) el cambio de Salvio por Koke, entiendo que con el partido así el Cholo decidiese meter a un futbolista más vertical (teóricamente) quitando al que menos se iba a quejar de los creativos, pero el Torpe Salvio lejos de ayudar, resta. Para el recuerdo la jugada en la que se marcha en carrera de dos y se tropieza él solo antes de centrar, un aplauso para él. Pero también Pizzi me dejó frío, un futbolista que necesita jugar con un balón exclusivo, monopoliza las posesiones y termina perdiendo la posesión por cansino, si a ello le sumamos que entró por Diego (lesión)… entenderemos que ahí ya no había ni dios que pusiera orden.

Ya que estábamos por joder la marrana, qué mejor que sacar del terreno de juego al más talentoso (Adrián) para jugar con una defensa de tres centrales (Perea, Godín y Miranda), dos carrileros largos (Juanfran y Filipe), dos mediocentros y tres hombres de ataque. Entretanto se pudo ganar, hubo varias intervenciones de mérito de JP, una de ellas clarísima de Falcao que saca a bocajarro, pero como otras veces, no hubo suerte. Internacionalidad de JP ya, como suplente de Toño.

La semana que viene llega el Barcelona, en el momento más importante de la temporada hemos desperdiciado 4 puntos vitales que nos hubieran permitido llegar a la cita con la confianza que otorgaría un cuarto puesto en la clasificación (36 puntos en ese caso), ahora vamos con la presión de saber que una derrota nos puede mandar a mitad de tabla. Porca miseria.

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Reafirmando solidez en Europa

Gran partido del Atlético de Simeone en el Olímpico de Roma ante un Lazio del que no sabemos el nivel real al quedar tremendamente empequeñecido ante un sólido rival. Sabíamos del potencial de este equipo, habíamos visto partidos muy buenos al comienzo de la era Manzano y después cómo ese grupo poco a poco se consumía como una vela. Con ese paso del tiempo llegaron a parecer una panda de tuercebotas que no sabía ni de la esfericidad del balón… pero realmente no era así.

Hoy han dado un auténtico baño al equipo romano, y de paso lanzan un aviso al resto de contrincantes europeos, aquí está el Atlético de Madrid. Comenzó muy serio el equipo, se pudo poner por delante al comienzo por medio de Falcao, otro de los que ha resucitado con Simeone. No se desesperaron los rojiblancos que siguieron tocando y tocando pero con rapidez y verticalidad, nada de abusar del pase horizontal sin ton ni son.

No obstante, y como el fútbol no entiende de justicias, un zapatazo de un centrocampista celeste se complicaba para un Courtois que no acertaba a blocar, quedando el balón muerto en la frontal para que Klose llegara por detrás a empujarla. Era el primer gol encajado en siete partidos. Demasiado premio para tan rácano planteamiento romano, pero este equipo no desespera.

Poco después, una jugada trenzada acaba llegando al corazón del área, donde Falcao prolonga un balón para que Adrián (en línea con el defensor y habilitado por otro futbolista que estaba al fondo) aloje sutilmente el balón en el fondo de las mallas. El equipo seguía en su derroche impagable, tanto físico como técnico (impresionante Juanfran, ver para creer).

Al poco, otra jugada maravillosa que empezó en un saque de banda le llega a Adrián, que de tacón prolonga a la llegada de Diego, que ganándose el sitio con el brazo se zafa del defensa y chuta defectuosamente, claro que ese disparo se convierte en una impagable asistencia a Falcao, que aparecía en el segundo palo para empujarla. Remontada conseguida y duro golpe de efecto a la eliminatoria.

En la segunda parte el equipo se vino abajo en el primer cuarto de hora, acusaron claramente el esfuerzo físico de la primera parte, hecho que aprovecharon los laciales para imprimir otro aire al partido, más volcado hacia el área rojiblanca y en el que todo el fútbol se desarrollaba en campo atlético. Simeone estaba a punto de reaccionar con un cambio cuando en una contra vertiginosa Adrián se hace valer de su velocidad y técnica para ganar la partida a su marcador y dentro del área meterle un balón impecable a la carrera de Falcao para que éste, otra vez, empujase el tercero. Final del cuento.

A partir de entonces, el dominio se disipó y el Atlético volvió a resurgir para controlar la posesión durmiendo el partido, además de morder cada vez que un rival osaba disputársela (la posesión), en algunos casos se llegó a ver hasta tres futbolistas rodeando al rival… ¡y en los últimos minutos!

El resultado no fue mayor porque Simeone decidió retirar a Adrián, Diego y Juanfran para que descansasen después del palizón a correr, no obstante la eliminatoria casi es historia. Deberían perder por dos goles de 0-3 ó dos goles de diferencia siempre y cuando marcasen cuatro los italianos. Lo dicho, historia.

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Racing Santander 0 - Atlético de Madrid 0

Lamentablemente, y como ya avisé, no pude ver el partido de esta tarde. Sin embargo me han comentado (y he leído) que el equipo ha gozado de numerosas ocasiones de gol, y que en parte ha sido mala suerte no haber vuelto con los tres puntos en el morral. 

No seré yo, obviamente, quien dé o quite razones a tales argumentos, sólo sé que al equipo le falta gol. En los últimos tres partidos se ha marcado un gol y no se ha encajado ninguno (5 puntos), son números positivos los defensivos, pero preocupantes los ofensivos, si bien es cierto que en Anoeta se marcaron 4 goles... habría que trabajar, una vez solucionada la retaguardia, con los delanteros un poquito. Creo.