El Atlético de Simeone tiene estas cosas, tan pronto se casca un partido fenomenal como el de Roma como se atasca miserablemente frente a un Racing o Sporting, equipos ambos de la zona de descenso. Quizá en el punto medio esté la virtud, como tantas otras veces.
Y es que, mirándolo bien, y también para que no me tachen de optimista (¡por favor!), el jueves el partido fue fantástico en la primera parte, pero bien pudo acabar en otra cosa si en la segunda mitad, justo cuando más apretaba el Lazio y nosotros matamos el partido… nos hubieran empatado. Tampoco hubo un gran brillo en El Sadar, se ganó con un sufrido gol de Godín… vamos, que si bien estamos en la línea correcta, la delgada línea que separa el éxito del fracaso nos puede dejar con el culo al aire en cualquier momento. Contentos, pero sin presumir que diría Luis.
Hoy se ha evidenciado esto último, fue un partido en el que se pudo ganar sencillo, se pudo empatar, pero también se pudo perder, y no porque el Sporting haya apretado de lo lindo, ni mucho menos, sino porque siempre aparece esa última oportunidad que puede costar un disgusto. Fenomenal Courtois, por cierto.
Partido del estreno liguero de Clemente en Gijón, un histórico de los banquillos que, si me permiten el juego de palabros, se ha especializado en equipos histéricos, el último un Sporting que ha despedido al entrenador que ha sido buque insignia de la entidad en los últimos años para evitar un destino que parece inevitable (más con el rubio de Barakaldo). Quizá fue la paliza del jueves, pero a mí no me pareció ver la misma intensidad en el juego y la presión que en otros partidos, se notó al equipo más pesado…
Pese a todo, al poco de comenzar Godín casi acierta con la portería de Juan Pablo, que había salido a por uvas en un corner, y poco después es Falcao el que, tras pase genial de Diego, estrella el esférico en el portero astur. Cuando parecía que se desperezaban los sportinguistas, llegó la jugada del gol atlético, una buena jugada de Adrián desnudando las vergüenzas del rudo Gregory termina en un mano a mano con JP que, aun resuelto mal, golpea en los pies de Canella acabando dentro de la portería local. Era la situación soñada frente a un rival en un momento bajo.
Pero no fue así, el partido se enfrió poco a poco, los atléticos ya no presionaban en la parcela ancha y posibilitaron que los locales tuvieran varias aproximaciones, una de ellas casi acaba en gol de Gregory. Tan raro se ponía el partido que, muy a mi pesar, se cumplió unas de mis lapidarias frases antes tan siquiera de que la terminar: “si el partido sigue así, nos van a…” (gol del Sporting). No es que fuese adivino ni gafe, aunque algunos podáis empezar a sopesarlo, directamente la cosa se estaba poniendo de un tono grisáceo que asustaba. Dicho esto, el tanto de Eguren se produce tras una mano clamorosa del uruguayo que, misteriosamente, no vieron ni el árbitro ni el gilipollas de Cañizares, el problema de éste último es mayor porque contó con varias repeticiones para poder retractarse.
Ya en la segunda parte el partido se convirtió en un correcalles, que pudo acabar en cualquier cosa, no había un dueño claro en el partido si bien las acciones más peligrosas corrían a cargo de los atléticos, calidad obliga. No obstante, no me gustó (y van…) el cambio de Salvio por Koke, entiendo que con el partido así el Cholo decidiese meter a un futbolista más vertical (teóricamente) quitando al que menos se iba a quejar de los creativos, pero el Torpe Salvio lejos de ayudar, resta. Para el recuerdo la jugada en la que se marcha en carrera de dos y se tropieza él solo antes de centrar, un aplauso para él. Pero también Pizzi me dejó frío, un futbolista que necesita jugar con un balón exclusivo, monopoliza las posesiones y termina perdiendo la posesión por cansino, si a ello le sumamos que entró por Diego (lesión)… entenderemos que ahí ya no había ni dios que pusiera orden.
Ya que estábamos por joder la marrana, qué mejor que sacar del terreno de juego al más talentoso (Adrián) para jugar con una defensa de tres centrales (Perea, Godín y Miranda), dos carrileros largos (Juanfran y Filipe), dos mediocentros y tres hombres de ataque. Entretanto se pudo ganar, hubo varias intervenciones de mérito de JP, una de ellas clarísima de Falcao que saca a bocajarro, pero como otras veces, no hubo suerte. Internacionalidad de JP ya, como suplente de Toño.
La semana que viene llega el Barcelona, en el momento más importante de la temporada hemos desperdiciado 4 puntos vitales que nos hubieran permitido llegar a la cita con la confianza que otorgaría un cuarto puesto en la clasificación (36 puntos en ese caso), ahora vamos con la presión de saber que una derrota nos puede mandar a mitad de tabla. Porca miseria.