Rafa completa el Golden Slam
Entre tanto habíamos consumido prácticamente dos sets. En el primero hubo un par de roturas mutuas al comienzo y después Rafa volvió a martillear como acostumbra el servicio de su rival, Djokovic, un tanto apesadumbrado descargó toda su rabia con la raqueta, dejándola como un “ocho”. El set caía del lado de un Nadal desconocido, sus saques viajaban a una media de 195 km/h, superior a la de su rival, agresivo desde el inicio y con un revés paralelo que partía a Novak.
En ese momento la CBS nos habló de una estadística demoledora, en Grand Slam, cuando Rafa consigue la primera manga gana prácticamente por decreto, 106 victorias -desde ayer una más- por una derrota, precisamente en NY frente a Ferrer en el 2007. Me gustaría saber cuántas veces ha perdido Nadal el primer set de un grande, manejando toda esa información nos daríamos cuenta de la magnitud del muchacho en cuestión. Mi menda, aficionado a los pronósticos tenísticos (el loco que en Marzo dijo: “Nadal será nº1 al finalizar París o, como mucho, Londres)”) dudaba entre si ganaría en tres o cuatro sets, todo dependía del segundo, si Rafa lo ganaba iba a arrollar literalmente a Djoko en tres mangas, si vencía el balcánico se postergaría un poco más la finalísima.
Ocurrió lo segundo, y eso que el set se convirtió en una montaña rusa emocional. Al principio Nadal sirvió estupendamente con potencia y colocación, puso el empate a uno en el marcador. Pero en ese momento encadenó tres juegos calamitosos que le llevaron a perder 4-1 y 0-30 con el servicio. Fue la concentración, el dejarse llevar o qué, el balear se metió en la pelea a trancas y barrancas, terminó con dos saques definitivos y puso el 4-2, presionó al resto consiguiendo con un par de passings marca de la casa necesarios para conseguir el break. Todo este cambio se explica fácilmente, Djokovic hasta el 4-1 cometió tan sólo un error no forzado mientras que en lo sucesivo cayeron como fruta madura, unido a que Rafa comenzó a conectar otra vez winners sin apenas errores. El partido se suspendería con empate a cuatro y 30-30, en ese momento nos preguntamos (conversación en tiempo real) a quién beneficiaba el parón.
Tras muchas dudas razonables, el verdadero agraciado fue Nole que en la reanudación salió enchufadísimo cuando dos horas antes prácticamente estaba groggy. Entendió -o se lo hicieron entender- que la final se jugaba en dos juegos, “now or never”, puesto que como ya he dicho anteriormente, un Nadal con dos sets arriba se convierte en un muro infranqueable más ante alguien tan frágil mental y físicamente como Djokovic. ¿Sería constante Novak en el tercero?
Pues no, en seguida flaqueó su concentración, Rafa continuó con su nuevo saque impecable, se puso break arriba gracias a tres grandes puntos y un regalo (Djoko mandó la bola al pasillo de dobles). A partir de ese momento, el yugoeslavo supo que había perdido la manga, sus servicios fueron tortuosos, plagados de breakpoints y al resto era incapaz de incordiar lo suficiente como para lograr tan siquiera una opción de rotura.
El último set fue historia, Rafa Nadalisevic apretó el acelerador a base de aces, un magnífico revés a dos manos, bolas profundas y con peso… estaba pletórico de confianza. Con la segunda rotura (4-1) y saque para el español acabó todo, salvo el teatro. Gesticuló quejándose de los saques directos, alzó los brazos al cielo cuando una bola tocó la cinta y cayó del otro lado muerta, como dando a entender que por fin encontraba la suerte (¡ja! Como si fuese cuestión de suerte la derrota) y todo acabó con el 6-2 al escaparse una bola al pasillo. Nadal firmaba el único grande que le quedaba, conseguía el Golden Slam.
Ahora tiempo para el revanchismo barato:
Esta victoria es para los que decían que estaba acabado hace un año, para los que pronosticaron que tal vez ni volvería a correr normal, para los que dicen que no sabe jugar al tenis, para los lumbreras que dicen que tiene suerte, para los que se quejan de los cuadros fáciles (¿tiene culpa si Federer y Djokovic pierde en París, Federer en Wimbledon o Murray en NY? ¡seguro que el paro también es culpa suya entonces! ¡Al calabozo con él!), para los que dicen que es un pasabolas, para … para todos ellos:
9 Grand Slams
18 Masters Series (le falta únicamente Cincinnati)
1 Oro en JJOO.
14 Torneos más entre ATP500 y 250.
Con tan sólo 24 años, luego en teoría estos números quedarán pulverizados en unos años. Objetivamente ya se le puede tener en cuenta entre los mejores deportistas españoles de la historia, para mí lo es, pero ya digo, en unos años no habrá discusión posible. ¿O veis algún candidato mejor? No acepto deportes de motor al ser la máquina parte importante del éxito, aviso.



