El Atlético golpea tres veces
La tarde comenzaba rara, amenazaba tormenta y al final reventó… a llover. Porque en el resto de cosas, como diría Julio Iglesias… la vida sigue igual. Protestaron cuatro gatos contra los dirigentes (según tengo entendido, ya sabéis que acudo al campo) y el atleti no dio tres pases seguidos.
Sobre este último asunto podríamos decir que “de donde no hay, no se puede sacar”, vale. Pero también podríamos decir que un tipo como Raúl García, que costó 12 millones de euros debería, al menos, retener el balón en el centro, hacerlo suyo. Nada. El chaval ni crea ni destruye, sólo se transforma. Desde hoy le bautizo como nuestro mediocentro energético.
Al tema, los rojiblancos lo intentaban sin mucha calidad… a lo que el Numancia respondía con una buena ocasión de Goiría, al que se le hizo de noche delante de Leo, primer aviso de los sorianos. No habían venido de turismo a Madrid. Con todo, y muy a pesar de nuestros ¿centrocampistas?, Maxi y Kun gozaron de un par de ocasiones que inquietaron la meta de Juan Pablo. El resto era un páramo, un encuentro para olvidar.
Con la segunda parte llegó Banega, el mejor de nuestros centrocampistas, por RG. ¿Mérito del argentino? No, demérito del resto. El chaval tiene su calidad, su toque, sin embargo desespera en ciertos momentos, por no comentar su falta de cabeza, para mí que juega con un cubo (con un agujero pequeño para “ver”) en la cabeza. Menos mal que hoy tenía el día decente, empezó a mover el balón con más criterio que el navarro en 60 partidos con el Atlético, y de esa forma llegó el gol, con papeles cambiados Forlán centra a Banega, que internándose en el área recorta con la derecha y fusila con la izquierda, buen gol. Alivio en las gradas.

¿Partido acabado? Nunca, menos en el Calderón. Barkero iba a cabecear dentro del área (solo) un centro desde la derecha que Undiano anularía por fuera de juego, todavía me cuesta comprenderlo. Desde ese momento el runrún se apoderó de la grada, en momentos parecía que el cielo se abriría condenándonos a otro infausto empate. Sin embargo, los astros/dioses o lo que “narices” queráis nos deben mucho, así un centro de Simao serviría para que Forlán, previo resbalón del zaguero numantino, empalase el segundo tanto local y la tranquilidad a la grada. Poco después, el propio Simao haría el tercero, con la colaboración de otro zaguero.
Ahora esperar noticias de los equipos levantinos, de momento el equipo dormirá en Champions pensando en su próxima cita, el jueves ante el Racing de Santander de Zigic y Munitis. Peligro.

