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Estamos aquí


El Atlético de Madrid recibía ayer al colíder de la competición, un equipo al que rápido han puesto los periodistas, al igual que al Valencia, la vitola de aspirante a meterse en la pelea por la competición, elogios envenenados y presión excesiva para un equipo que, su entrenador lo sabe, no está para tales metas ni tan siquiera pretenden o buscan estarlo. Las cuentas son bien sencillas, si suman 65 puntos sus posibilidades de jugar la Champions el próximo año se elevan considerablemente, y para ello han de sumar como lo han hecho ante rivales de abajo, no perder con los de su liga (Valencia) e intentar rascar algún puntito si se puede ante los gallos de la competición. Conclusión, una derrota ante el Atlético no empañaba ni mucho menos su arranque de competición.  
 

Algunos dirán que el Atlético ya no está entre esos gallos porque ha jugado y perdido puntos con rivales que no debía, por ejemplo frente a un Celta que pescó un punto del Calderón. Quizá no les falte razón al pensar que la Liga es una empresa demasiado complicada para los rojiblancos, no seré yo quien diga lo contrario porque 38 jornadas requieren un nivel de exigencia máximo en una competición de 90 puntos, pero este equipo ha demostrado que en las grandes citas y a la larga funciona como un reloj, ¿que no llegamos a 90 puntos? Puede ser, pero que se van a hacer más de 75 eso lo tengo claro. 

Emery respeta al Atlético, sabía que este iba a ser un partido complicado para su equipo y lo complicó él aun más parapetándose atrás, cambió el dibujo y sacó del terreno a los peloteros para estirar el equipo de forma que todo dependiese de cerrar espacios y fiarlo todo a que Bacca, Vitolo y Vidal pudiesen convertir alguna galopada en gol. También sorprendió el Cholo que dejó en el banquillo a Griezmann y Raúl García, para fortalecer el centro del campo con Saúl, tal y como lo hiciese frente al Real Madrid, le salió bien al argentino ya que Saúl cuajó un partido muy serio, con mucha personalidad, pidiendo el balón sin miedo. Hay jugador de futuro. 

El que es un jugador de presente es Koke, pelea, se asocia, asiste, presiona, arma el juego, bota la estrategia y además, golea. Ayer lo hizo por primera vez en la temporada, es verdad que ha empezado el año un poco peor de lo que terminó la temporada pasada, también es cierto que ayuda tener un tipo como Diego Costa en la punta, a años luz del pobre Mandzukic, pero poco a poco va mejorando con los partidos. Recogió un balón en el pico del área y no se lo pensó, disparó al palo largo y batió a Beto con la ayuda del defensa hispalense, gol que encarrilaba un partido que ya dominaba el Atlético desde el inicio. Fundamentales en esta labor los laterales, cuando tienes a Tiago, Gabi, Saúl, Koke y Arda flotando por todo el centro del campo, el apoyo de unos laterales ofensivos como Ansaldi y Juanfran suma muchísimo. 

Qué decir de la estrategia, cada falta cercana al área, cada corner se convierte en un suplicio para unos rivales que no saben muy bien a quién parar, te puede marcar de cabeza Godín, Miranda, Tiago, Mandzukic, RG… y de segunda jugada otros tantos. El Calderón lo sabe y celebra cada acción de estrategia como un penalti, en las primeras estuvieron atentos los zagueros y Beto, después llegó el cabezazo de Gabi que estuvo a punto de entrar de no ser por el portero. Hasta que llegó el segundo tanto, para mí jugada de laboratorio. Falta lateral que se cuelga al segundo palo, allí Arda cede de cabeza hacia atrás a Miranda que se había quedado esperando ese pase, la coloca con el interior hacia el palo contrario y allí Saúl cruza de cabeza para lograr un precioso tanto que ponía tierra de por medio en el marcador. Las sensaciones eran inmejorables, el equipo ganaba 2-0 y el Sevilla no había probado a Moyá aun. 

En el descanso ambos equipos movieron sus banquillos, Simeone retiró a Gabi con un golpe en el tobillo tras una fea entrada de un sevillista para dar entrada a Raúl García, lo que retrasaba a Saúl y centraba a Koke, dejando a RG el carril diestro. Por su parte Emery reaccionaba tarde metiendo a Banega y Denis Suárez por Kolo y Vitolo, más toque y posesión para buscar la portería atlética. Fueron unos minutos de búsqueda sevillista con más corazón que peligro, ataques que la zaga acertó a sacar cómodamente.

Duró poco la reacción porque enseguida volvió a tomar el control el Atleti, moviendo con calma el balón, basculando de una banda a otra, apoyándose en un RG que ayer estuvo impecable en la asociación y la profundidad por bandas. Pudo llegar el gol en dos jugadas consecutivas con cabezazos que sacó Beto cuando se cantaba el gol en la grada. 

En ese punto Simeone volvió a mover el banquillo, Saúl dejó su sitio a un Griezmann que no termina de entrar en el once y Raúl Jiménez poco después lo hacía por Mandzukic. El croata estaba fundido, corre muchísimo durante el partido y pelea cada acción, pero cada día dudo más de si era el delantero que necesitaba este equipo tras la marcha de Diego Costa, los 22 millones de su fichaje pesarán como una losa si al final de la temporada no logra más de 20 goles. A otro que le pesa como una losa el Calderón es a Raúl Jiménez, demasiado condicionado por sus actitudes pasadas y al que parte de la grada no perdona ni parece perdonar a corto plazo, se le ve con la ansiedad de querer agradar en cada acción, a veces con más revoluciones de las necesarias. 

El partido parecía morir en el 2-0, resultado que se hubiese firmado antes del partido, hasta que Griezmann fue objeto de un penalti tan claro como absurdo que convirtió Raúl García con serenidad. Y poco después Raúl Jiménez consiguió su primer gol con el Atleti al rematar en plancha una falta lateral, el 4-0 redondeaba una tarde noche de fútbol que permite al Atlético acostarse segundo y enviar un mensaje al resto, estamos aquí.

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Ocasión perdida

La jornada se presentaba como una más en la que nosotros tendríamos la presión al jugar los últimos del trío de cabeza con la más que probable victoria de los dos tramposos, una jornada con más que perder que ganar por nuestra parte. Pero, caprichos del destino, el Levante nos sirvió en bandeja la posibilidad de colocarnos como líderes en solitario tras parar al Barcelona con un más que meritorio empate. Enfrente esperaba un Sevilla de Emery que con el paso de las jornadas va mejorando, asentándose en esa zona templada de la tabla que no te asegura UEFA pero en la que tampoco estás tan alejado de ella, un visitante incómodo.

El vasco disponía un equipo sobre el césped defensivo, con Carriço como stopper y Alberto Moreno incrustado en el centro del campo, todo dispuesto para que Rakitic, Vitolo y Bacca se jugasen las habichuelas contra la zaga atlética. Y el partido comenzó bien, presionando arriba y buscando las cosquillas de la defensa sevillana, Costa aparecía con clase para burlarse y disparar con peligro, los laterales se sumaban al ataque... el gol parecía cuestión de tiempo y llegó, fue en un saque de esquina que Godín cabececea en el segundo palo, Beto despeja blando al centro del área y allí fusila Villa.

El gol podría haber hecho crecer al Atlético, mejor que el Sevilla por mucho hasta ese momento, pero poco a poco fue cediendo terreno ante un visitante que tampoco apretaba en exceso, ¿conformismo? ¿relajación? Algunas pérdidas de balón propiciaron salidas a la contra que nos hicieron mucho daño, concedimos acciones que en otras fases del año no, la respuesta la encontramos en el bajón físico que estamos experimentando, que iguala nuestros partidos y que agota mentalmente a los nuestros. Pudo marcar Pareja en una ocasión clarísima en área pequeña que golpea cayéndose y envía a las nubes, afortunadamente no llegó.

Tras el descanso, Emery decidió retirar un defensa, retrasar a Carriço y meter a Gameiro para acompañar a Bacca. Declaración de intenciones tras lo visto en los últimos minutos de la primera mitad. El partido se reanudó con dos equipos imprecisos, nerviosos los nuestros y precipitados los sevillistas, durante el primer cuarto de hora se veía a kilómetros que el equipo necesitaba algo que reforzase el centro del campo y que liberase a Koke del corsé posicional que exige la posición, un Guilavogui por un Villa, pero para Simeone el francés no es más que un tipo para rellenar convocatorias. Resultado: el equipo se aculó más y más hasta que el empate llegó.

Y llegó de una manera estúpida, prescindible y sancionable. Balón llovido hacia Bacca que la deja botar en un costado del área y Juanfran le agarra tibiamente de la camiseta delante del trencilla. El agarrón es claro, ¿suficiente? No lo sé, pero si pita penalty tampoco te puedes quejar. Rakitic lo ajustó al palo derecho y Courtois no pudo hacer nada.

Después asistimos a la heroica de un equipo que estaba fundido física y anímicamente, faltaban ideas, talento y fuelle, mientras el Cholo esperaba hasta el minuto 80 para meter a Cebolla por Villa. El argentino es un entrenador cojonudo, de los mejores, pero su inmovilismo a la hora de hacer cambios asusta, es cierto que en el banquillo no se mejora lo que hay en el tapete, pero al menos ofrecen aire fresco para afrontar rectas finales, si exprimes a los titulares en liga, copa y champions... llegarán muertos a primavera.


A pesar de todo esto no se le puede reprochar nada a unos futbolistas que mantienen el pulso liguero con 51 puntos, que están en octavos de champions y clasificados para cuartos en copa, resultados inmejorables a 19 de enero. La historia de siempre, no hay plantilla para ganar la liga, y sí se puede dar el campanazo en las copas, pero urge que el Cholo empiece a tomar decisiones en forma de rotaciones. 

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Volvió la Liga

Lo hizo, y la verdad que nos dejó la misma sensación que la pasada, para este Atleti de Simeone no ha pasado el tiempo, un equipo que sabe mantener la compostura por más que en determinadas fases del encuentro parezca superado por el rival, que sabe muy bien sus defectos pero que explota sus virtudes, y que ve en Diego Costa una tabla de salvación ofensiva para cuando se acaban las ideas.

La verdad, dicho así tampoco parece tan complicado, pero que se lo pregunten a tantos y tantos antecesores en el cargo, inventores de tácticas y entrenamientos tan novedosos como el futvoley, en fin... tampoco era tan complicado de entender que cuando un grupo no se toca en su esencia, al final los resultados afloran. El equipo que saltó al Sánchez Pizjuán es el mismo que ganó la Copa del Rey al Real Madrid hace tres meses, con la única variación de Villa por Falcao, el resto de protagonistas seguían en escena, prácticamente los mismos que ganaron la Europa League al Athletic de Bilbao hace 15 meses, de ese primer equipo campeón de Simeone sólo han cambiado Koke por Diego Ribas (el canterano ya disputó muchos minutos sin ser titular aquel año), Diego Costa por Adrián (éste estuvo en el Rayo cedido) y el ya sabido de Falcao. De la base campeona sólo se han perdido dos piezas, ya que Adrián sigue en el equipo hasta que se demuestre lo contrario sobre la bocina.

Como iba diciendo, así todo resulta más sencillo, el conocimiento entre compañeros es total, saben qué quiere y busca uno del otro, aparecen automatismos y eso se refleja en los resultados, algunos dirán que el Sevilla gozó de más posesión y oportunidades, quizá no les falte razón, pero las ocasiones están para meterlas, y en eso el Atlético ha hecho un Master acelerado en estos últimos años.

Hay que dar también valor al Sevilla, ha perdido a sus mejores hombres (Navas, Negredo, Medel..) y los ha sabido reponer por jugadores veloces, les gusta jugar corriendo y eso les puede bastar para desarbolar al 70% de la Primera española, un candidato claro a entrar en UEFA por méritos propios y no por sanciones de terceros. Además cuentan con Emery, no es que el vasco sea santo de mi devoción, pero siempre crea equipos competitivos que se meten en la pomada, jueguen mejor o peor.

Lo que no contaban los sevillanos era con un Atleti como el de anoche, con un DC que están en estado de gracia, hablaban de 25 millones del Liverpool por el brasileño y no me extraña, a día de hoy los vale, si Soldado o Negredo se fueron por unos 30 millones, el nuestro no baja de esa cantidad. Ofrece lucha, potencia, velocidad, espacios para sus compañeros, oportunismo y un buen disparo... Villa se va a alegrar de tener un compañero como él, al igual que Falcao metió muchos goles gracias a cómo le liberaba de presión el de Lagarto.

Lo que sigue siendo la parte más débil del equipo es el mediocampo, Gabi y Mario no terminan de ser esa pareja que nos lleve a un peldaño superior, y yo creo que es más por Mario que por Gabi, el capitán quizá no sea excelente en la salida del balón, pero ofrece una inteligencia táctica que Mario está lejos de poseer, para mí hace falta un tipo que sepa sacarla bien para colocarle al lado del capi.

Al final el equipo ganó 1-3, el partido se decidió en los compases finales gracias a una acción y definición de crack de Diego Costa, que les enseñó a los puntas sevillistas cómo romper una defensa sin tanto amague, filigrana y demás zarandajas, después el gol del Cebolla, pese a ser un auténtico golazo entra más en lo anecdótico, pues se produjo en el último minuto y con todo decidido.


Ahora toca pensar en la Supercopa de España, ese torneo en el que se empeña la RFEF en jugar a doble partido para sacar más dinero por televisión, yo no me desgastaría en demasía puesto que lo importante es la Liga, mejor sacar seis puntos frente al Rayo y en Anoeta que meterles 180' de fútbol al más alto nivel a los titulares para que al final no se llegue a nada, ya que la vuelta se juega en Barcelona. 

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Con el mono de trabajo

Desde que se volvió a Primera División hace una década una parte de la grada colchonera ha buscado el enfrentamiento directo (y verbal) con el Sevilla FC como si fueran un igual, un club de "nuestra liga". Fueron años en los que ellos consiguieron varios trofeos continentales mientras nosotros todavía no nos habíamos adaptado de nuevo a la élite, no voy a entrar en las razones que propiciaron tanto una cosa como la otra, el caso es que como en tantas otras cosas en la vida, todo vuelve a su ser... El Atlético de Madrid es ahora el que gana los títulos y el Sevilla el que nada en la mediocridad mal entendida, lo que pertenece por historia, de ahí que no me guste oír referencias en la grada hacia los palanganas cuando se le gana 5-0 al Granada, es ponerles en el mapa, es otorgarles una categoría que no les pertenece.

El Atlético de Madrid ganó ayer en el Pizjuán bajando a las alcantarillas futbolísticas, con las armas y el fútbol que gustan en Nervión, aguerrido dirán algunos, primitivo más bien, rozando lo antideportivo. Todo ello salpimentado por un arbitraje que sirvió para preparar el partido del próximo sábado, a poco que se movían los rojiblancos les pitaban falta, mientras que los de blanco casi contaban con barra libre de tarascadas. En esos partidos subterráneos se maneja a las mil maravillas Diego Costa, pero el problema es que llega a meterse tanto en el papel que también se olvida de lo meramente futbolístico... ayer no fue su día.

Tras una primera mitad horrible, con poco que rascar por ambos bandos se llegó al segundo tiempo. Cebolla, que había salido en el primer acto, apenas se había hecho notar como tantas otras veces en las que juega de inicio, lo de siempre, vaya... Entre tanta patada y golpe pareció que se lesionaba Koke, un susto importante que me hizo recordar la lesión de Tiago (también allí hace más de un mes y todavía no ha vuelto a jugar).

Cuando todo apuntaba a que se sacaría un punto y gracias, apareció la jugada afortunada de la noche con mano de Mario que se tragó el árbitro, Adrián gana línea de fondo, centra al segundo palo, remata RG cruzado y en el segundo palo desvía Falcao (gol similar al del Villamarín en la primera vuelta).

Con el Sevilla volcado buscando la igualada apareció Courtois con un paradón importantísimo para acercar aún más una Champions que se ha ido cocinando durante toda la temporada. Y los palos, que también juegan, pues una falta de Rakitic se estrelló contra el larguero cuando la grada cantaba el gol. No lo fue, ganó injustamente el Atleti que toca con las manos la tercera plaza y aleja al Sevilla de esa octava posición que puede (depende del Málaga) significar competición europea.

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A decidir en el Pizjuán

Partido intenso el que nos han brindado el Atlético de Madrid y el Sevilla, desde el segundo 14 con corner a favor de los locales, se intuía que iba a ser un asedio. Así fue durante el primer cuarto de hora, el trivote visitante (Medel, Maduro, Kondogbia) poblaba el centro del campo haciendo más complicada la circulación por aquella zona, pero Filipe estaba lo suficientemente enchufado y Juanfran activo para ofrecer alternativas que desatascaran esa zona.

Adrián no terminaba de estar lo fino que se requiere en estos choques, participaba, sabía irse de su par, pero fallaba en el último pase o control. Una auténtica lástima lo de este chico, no terminamos de saber si lo del año pasado fue una tormenta perfecta o, por el contrario, se trata de un equilibrista del balón con problemas en la finalización. Tiene unos meses para sacarnos de dudas.

El Sevilla no lograba mucho, sólo Rakitic y Navas creaban peligro, Negredo en cambio naufragaba cual tronco (es lo más parecido que se me ocurre) en el océano.

Ahora mismo no sé muy bien cuántas ocasiones de gol hubo, se me perdieron, pero sí se vieron muchos acercamientos, uno de Adrián que no terminó de controlar bien y que cedió a la llegada de Koke, que paró Beto. Otro centro desde la derecha que DC no llega a conectar con la cabeza por milímetros… y un mano a mano que el propio brasileño cruza en exceso.

Las jugadas se sucedían con rapidez pero no se terminaban de concretar, en lo referente al juego se estaba brillando, pero faltaba un finalizador que pusiese los puntos sobre las íes. Ese Falcao que sigue de baja, vaya. Con él, a estas alturas del partido ya se llevarían dos, eso sin contar con el poder de arrastre sobre los centrales que libera a otros jugadores en las inmediaciones del área.

En la segunda todo se despendoló. Al poco tiempo de comenzar Spahic comete un penalty infantil por desviar el cuero con la mano, cierto que DC se marchaba sobre la línea de fondo, pero era evitable y más con amarilla sobre las costillas. Penalty y expulsión. Se encargó de transformarlo el propio delantero.

A partir de ese momento se pensó (yo lo hice al menos) que el Sevilla se vería obligado a dar un paso adelante que propiciaría una mortal contra atlética… pero no sucedió así. Más bien se le apareció la virgen, porque un pase de Navas a la espalda de la defensa lo recogió Negredo, picó por encima de Courtois y el balón golpea en la mano de Godín que corre de espaldas a la jugada… para mí involuntaria porque la mano está pegada y si no era en la mano hubiese dado en la espalda/culo, pero Ayza no lo consideró así y le expulsó por roja directa.

Con 10 frente a 10 el partido entró en una fase extraña, los locales tocados porque no sabían muy bien qué hacer y los visitantes tampoco lo sabían, el resultado era bastante bueno para ellos y no era cuestión de correr riesgos. Koke dejó su sitio a Cata para recomponer la defensa. Pasados los minutos de atontamiento, volvieron a dirigirse hacia la portería palangana tímidamente.

En uno de esos ataques, DC porfía con Navarro dentro del área y éste al caer desvía con la mano el balón. Sólo los tontos tropiezan dos veces en la misma piedra, pues ahí tenemos a Navarro y Spahic (éste por su actuación liguera) demostrando que haberlos, haylos. DC marcó el definitivo 2-1.

Lo intentó el Sevilla otra vez, pero entre que Emery había retirado a Kondogbia (gran partido) para meter al chisgarabís de Reyes y que tampoco querían perder la cabeza, se quedó en agua de borrajas. Además, para agravar la situación, Navarro se autoexpulsó al cometer una entrada sobre DC cuando éste se marchaba hacia la portería de Beto. Fue el momento para matar el partido, pero no hubo manera, ni Gabi de falta, ni DC, ni Cebolla dentro del área… todo quedará para la vuelta, en la que partimos con ventaja pero que nadie se confíe. Habrá que marcar, aunque para entonces contaremos con Falcao, y eso muchas veces es más que suficiente.

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Esto no es un simulacro

Vaya por delante que la liga española se ha convertido en un truño de dimensiones estratosféricas, una competición que basa su atractivo en el duopolio Madrid-Barcelona a base de un reparto de derechos económicos cuanto menos discutible y un tratamiento de la información que desprecia al resto de contendientes, es más, ¿juega alguien más la "competición"?

Pues parece ser que sí, pese a que los medios hoy nos brindaran titulares tales como "No hay liga" o "El Barça a sentenciar", da igual que haya un equipo a tan sólo tres puntos de los culés, ¿quién son esos piojosos? Pues señores, esos pobrecillos son el Atlético de Madrid, actual campeón de UEFA y Supercopa, un equipo que ha firmado un arranque histórico con once victorias y un empate en trece partidos (34 de 39 posibles), un equipo que sería líder en Italia (incluso con un partido menos que ellos), en Inglaterra, en Alemania colíder, o en Francia con holgura. Pero no, aquí nos tenemos que conformar con una provisional segunda plaza (podríamos ser colíderes hoy) y en la clandestinidad de los medios, que ni tan siquiera consideran la candidatura.

En fin, qué voy a contar que el aficionado atlético no sepa, lo cierto es que la liga se ha desquebrajado en tres o cuatro supuestas velocidades, la primera consta de tres equipos con uno a punto de caerse del tren (Barcelona, Atlético y Madrid), la segunda que bien pudiera ser la de los equipos que optan a Champions, la tercera la de equipos meritorios que aun no saben si luchan por jugar en Europa o por quedar en zona tranquila, y el descenso (del Zaragoza hacia abajo). Las diferencias entre el segundo y tercer grupo son mínimas, lo que podría dar lugar a un único gran grupo de 10-12 equipos.

Simeone ha logrado lo que hasta hace unos meses hubiese significado una utopía, que un equipo plantase verdadera oposición a los dos todopoderosos pasado el primer tercio de liga, venimos diciendo que se ha conseguido a base de un compromiso y solidaridad impecables dentro del grupo, pero no sólo hay eso, la calidad que emanan ciertos jugadores no se puede negar. Hoy desarbolaron a un Sevilla que, si bien escudarán su derrota en las expulsiones y el tratamiento arbitral, dejaron una pobre imagen en el Calderón, ni tan siquiera fueron una amenaza real antes del penalty de la polémica.

La consigna era la siguiente, ahogar la salida de balón de los sevillistas y no dejar que montasen rápidas contras, la receta se basaba en una presión ordenada y en la anticipación continua de todos los que estuviesen por detrás de la línea del balón. El equipo de Míchel se diluye cual azucarillo cuando le falta Medel en la labor oscura del mediocampo y la inquietante presencia de Negredo, sin eso sólo les queda agarrarse a la persistencia de Navas y a la intermitencia de un Reyes lejos de sus mejores días. Los centrales andaluces lo tenían claro, impedir que Falcao recibiese en ventaja.

Pero el problema de esa táctica, sobretodo fuera de casa, consiste en que el árbitro termina por amonestar al reincidente. Spahic cometió en el primer cuarto de hora hasta tres faltas claras sobre el colombiano. En el minuto 20 llegó el momento clave del partido, Falcao controla un balón en el balcón del área, se interna hacia dentro y Spahic llega como un elefante en una cacharrería derribándole en el salto (penalty), queda impune la acción y mientras uno queda en el suelo, Koke intenta rematar siendo agarrado levemente por Fazio... el trencilla al final pitó la pena máxima y expulsó al argentino, quizá el que menos lo merecía, pero así son las cosas. El goleador engañó a Palop lanzándola por el centro.

El Sevilla entró en barrena, Spahic siguió fuera de sí y volvió a cortar otro ataque con violencia, por pesado vio la amonestación y se condenaba a un partido movidito para él. Empeñado en protagonizar el partido él solito, en una contra en la que Turan se internaba en el área presto para asistir a un compañero, desvió el centro para marcar el segundo gol atlético. Spahic MPV rojiblanco. Cerrando el recital atlético, Koke anotaba al filo del descanso el tercer tanto.

La segunda parte sirvió para enseñar que también sabemos manejar la pelota con criterio, defender mediante posesión y esperar al fallo rival para marcar. Pudieron llegar los goles en varias ocasiones, en las botas de un sobreexcitado Diego Costa, en las del propio Falcao o con un zapatazo de Gabi. El Sevilla era un juguete. Con todo decidido, el colegiado expulsó a un integrante del banquillo andaluz y a Rakitic, que en cinco minutos combinó una mano absurda y una zancadilla a la altura de la rodilla.

La guinda la puso Miranda con un gol postrero que se gestó tras un disparo de RG que Palop no acertó a blocar, lo justo para que Arda le sirviese al brasileño un balón de oro para sólo empujar al fondo de la red.

Victoria con probada solvencia sobre un rival que peleará por plaza europea, esto no es un simulacro.

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... Porque luchan como hermanos


El Atlético de Simeone se presentaba en Sevilla mermado por las bajas, gracias al ínclito Pérez Lasa, que había arrasado en todos los sentidos en el Calderón la semana pasada. Así, frente a un rival directo por las plazas europeas como el Sevilla y fuera de casa, todo lo que no fuese hincar la rodilla se daba por bueno, a priori. 

El equipo salió con la convicción de los últimos tiempos, sabiendo lo que ha de hacer y asfixiando en la presión al rival, hasta el punto que hacen que parezca un rival menor de lo que en realidad es. Jugando juntos, todo parece más fácil, y sino que se lo digan a Juanfran, a Mario o incluso a Salvio, que ayer durante un rato pareció futbolista. 

El Sevilla manejaba la mayor parte de la posesión, pero el Atlético sabía cómo llevarles a zonas en las que su dominio era infructuoso, además de propiciar fulgurantes salidas al contragolpe. Pero no fue así como llegó el tempranero gol de Salvio, en una jugada en estático desde el flanco izquierdo centra Gabi al corazón del área, allí cabecea Salvio alargando hasta el palo largo, donde Palop ni tan siquiera hizo intento de llegar a por el esférico. 

Con el partido en ventaja, al Sevilla le pudieron las prisas, se obcecó en conducir el balón en las botas de Reyes, Rakitic y Navas, demasiado preocupados en engañar al árbitro a la mínima que podían. Kanouté y Babá eran dos islotes perdidos en la primera parte. En ese hábitat el Atlético se movía como pez en el agua, Salvio pudo cerrar el partido en dos ocasiones que desbarató Palop con buenas paradas, una de ellas a bocajarro tras un magnífico centro de Filipe Luis al segundo palo. 

Pero el partido no termina tras 45 minutos. En la reanudación el equipo dio un paso atrás, no sé si por el cansancio acumulado o ayudado por un Sevilla que ahora sí movía con rapidez, apoyado en un Navas que cuando se dedica a jugar y no a fingir sube la exigencia de los rivales, de tal forma que desnudó a un Filipe Luis incapaz de frenarle. Una falta botada de forma pésima por Reyes, que mandó rasita a la frontal una falta lateral, allí robó Mario y montó un contragolpe que condujo Salvio 50 metros hasta perderla miserablemente en la frontal. Tras esa jugada salió el Sevilla rápidamente al ataque, en tres pases marcaron gol. El primero hasta el centro del campo, donde fue Rakitic (creo) el que recibió y metió en profundidad a Navas, a la espalda de Filipe Luis y propiciando que Domínguez basculase hacia ese flanco, para tapar la incursión, sin embargo, el extremo centró a la llegada de Babá, que había ganado la partida a Miranda y fusilaba a Courtois desde el punto de penalti. 

Tras el duro golpe que suponía el empate, inmerecido, el Atlético no se vino abajo y supo enfriar el encuentro y la posible reacción sevillista, lanzado hacia la remontada. Pese a estar fundidos completamente, el trío Mario-Gabi-Tiago comandaban estupendamente las operaciones en el centro del campo, superando al violento Medel, tanto fue así que Míchel decidió dar entrada a Trochowski para ayudar al chileno. Con el cambio mejoraron, Courtois vio cercada su portería teniéndose que emplear en varios centros laterales y corners, el gol parecía cuestión de tiempo, aunque por otra parte se llegaba con peligro en las contadas ocasiones que disponíamos. 

La salida de Pizzi por un lesionado Tiago (fundido) terminó por ahogar al un equipo en el que Adrián no dio su mejor versión y sólo Juanfran y Koke daban el nivel habitual.

Así, un punto se antoja como positivo. Eso sí, ya no valen más paños calientes, los próximos partidos frente a Granada, Mallorca y Athletic han de ser victorias, ya no vale fallar más.

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Fue un espejismo

Sí, aquellos partidos frente a Sporting y Racing fueron un espejismo en mitad del desierto atlético, el profesor Manzano (en realidad demagogo de profesión) nos engañó a todos bien engañados, no habrá fútbol combinativo en el Manzanares. Miento, sí lo habrá, un fútbol pastoso, jugado a tres por hora, predecible a más no poder y que no hace daño salvo que enfrente tengas a un equipo con graves problemas defensivos. Vamos, ganaremos muchos partidos frente a rivales débiles, pero haremos el ridículo otras tantas tardes.

Un equipo incapaz de marcar frente a Valencia, Barcelona, Osasuna y Sevilla, que se las vio y se las deseó para acertar frente al Rennes (minuto 87), desde luego no invita al optimismo. El partido comenzó con un Atlético mandando, queriendo ser protagonista con el balón, consiguiéndolo. El Sevilla venía a verlas venir, su inferioridad en el centro del campo se ponía de manifiesto, pues a los 15 minutos sólo disponía del marcador como aliado, las tarjetas habían empezado a relucir (Kanouté), la posesión era atlética (62%) y Reyes ya podía haber perforado la portería palangana, pues un centro del Silvio había quedado en el punto de penalti, franco, para que el utrerano la reventase llegando desde atrás… inexplicablemente se fue fuera.

Los sevillanos no llegaban para nada, en los primeros 45 minutos dejó la sensación de que era casi imposible que marcase, no porque no dispusiese de armas para ello, sino porque renunciaron completamente a atacar. El empate les valía. Tampoco se crean que los locales buscaban el gol con ahínco, el pasteleo en el medio del campo sólo se rompía con segundas jugadas, como aquella en la que Diego pesca un balón en el balcón del área y, estorbado por Tiago, la manda a las nubes. Mención especial para Mario Suárez, intrascendente todo el partido, devolviéndola constantemente hacia atrás o entregándola en paralelo, cuando se atrevía a soltarla mirando hacia delante marraba el envío. Quizá sea cosa del pelo tipo micrófono, que le impida ver correctamente, el caso que este muchacho, bajo el abrigo de Manzano, nos va dar más de un dolor de cabeza esta temporada.

En la segunda parte salió el Sevilla mucho más enchufado al encuentro, como si el plan inicial consistiese en regalar la primera parte para morir en la segunda. En los primeros minutos pudieron matar el partido, ya fuese Navas en un chut potente desde el interior del área que obliga a Courtois a lucirse o Kanouté en una jugada que no atina a rematar. ¿El Atleti? Ni señales.

Undiano Mallenco, un árbitro que no se entera de lo que ve pero valiente en su ignorancia (como suele suceder), inventa una ley de la ventaja en la frontal sevillista en la que todo el mundo queda parado, en la continuación de la jugada le llega el balón a Godín que regala a Del Moral el mismo y provoca, de paso, una contra mortal en la que el ex canterano demostró por qué nunca triunfó en el Atlético… jamás puedes fallar un mano a mano tan claro como ese, se hace llamar delantero, pero desconoce el oficio del gol. Cosas del fútbol.

Falcao también se olvidó de marcar, un centro al primer palo le llega milagrosamente al pie, sin embargo termina el balón en la grada al pegarle con el tobillo. Se intentó redimir del fallo minutos después, en diagonal a la portería la pega ajustada al palo largo, sacando Javi Varas un pie salvador. Manzano, a continuación, decidió sacar del terreno a un discreto Tiago (aunque su compañero jugaba aun peor) para probar suerte con Gabi, otro canterano que nunca ha terminado de cuajar. Más tarde pasaba lo mismo con Reyes y Salvio. Éste estuvo a punto de marcar casi al final de un disparo cruzado que no cogió puerta.

Derrota final del Atlético, porque pese a que el marcador diga que se empató, la sensación general es de derrota, un equipo que tras quince puntos en juego sólo suma ocho y que queda lejos de Levante, Betis, Valencia o Sevilla, todos equipos que o deberían andar por debajo o cuanto menos, en las mismas que nosotros. Manzano debe reflexionar sobre qué es lo que busca, nosotros sí lo sabemos, buscamos un entrenador valiente que imprima carácter y fútbol a su plantilla.

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Ridículo espantoso en Sevilla

Van unos cuantos partidos de un tiempo a esta parte, curiosamente desde la lesión de Agüero, aunque ya no sé muy bien si fue antes el huevo o la gallina, que el Atlético sale a los campos con una mentalidad una actitud reprochable y un manejo de los partidos/situaciones de insuficiente hacia abajo.

Sé que con determinados jugadores no se puede pretender jugar bien, sería como pedirle peras al olmo, pero sí se pretende, al menos, un carácter bien distinto. Tampoco pido un equipo que salga pasadísimo de vueltas, ni mucho menos, sólo que les duela un poquito el bochorno que nos hacen pasar.

Hoy, por si fuera poco la visita al Sánchez-Pizjuán, las bajas de Reyes, Godín y Agüero condicionaban gran parte del once perdiendo un tipo clave en cada una de las líneas. Todo esto desembocó en un galimatías táctico que sólo QSF entiende, sino vamos listos.

Sacar a Tiago detrás del punta después del ridículo en Salónica dice poco del técnico, que no se sabe muy bien si se entera de los partidos o no sé muy bien qué. Forlán, solitario en la punta es como mear contra el viento, una auténtica tontería que además te avergüenza al momento. También pudimos comprobar las virtudes de nuestro insigne capitán de Benidorm, lo más parecido a un bombero torero sobre un campo de fútbol… por favor, ¿es necesario seguir?

Cansa escribir crónicas en este tono, el año pasado fueron muchas, el anterior por el estilo y esto no acaba nunca. En días como hoy dan ganas de no entrar en un blog rojiblanco, no por el club en cuestión sino por las personas que lo representan en estos momentos.

A todo esto, el partido terminó con victoria sevillista por 3-1, cuando nos quisimos dar cuenta de que se jugaba ya íbamos perdiendo por 2-0. Salimos de puestos europeos tras esta jornada, en realidad eso da igual en la jornada 6, lo que queda son las sensaciones, y ésas, no son nada halagüeñas.

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Final de Copa 2010

La final de Copa en España tradicionalmente ha sido un título codiciado por los grandes equipos, ganarla era motivo de alborozo, el campeón inscribía su nombre en una lista reservada a los mejores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte ha sido ninguneada, el campeón ya no va a la Recopa (copa extinta) sino a la UEFA considerando los grandes favoritos ligueros que merece la pena aunar esfuerzos en quedar cuartos más que en ganar una competición que requiere mantener la concentración durante 3 ó 4 rondas. De ahí que hayamos visto al Valencia, Barcelona, Madrid, Atlético… con suplentes. Pero aaaamigos, cuando llegan las semifinales de la competición se toma de otra manera, como una segunda vía de éxito e intentan conseguirla a cualquier precio. Ni que decir tiene que el campeón le da valor, ya sea el primero de seis títulos o el único.

Conclusión: la Copa ha perdido gancho en las primeras rondas, pero en los momentos clave vuelve a recobrar una importancia que da lustre al campeón, pese a que a algún equipo que no la consigue desde hace más de 15 años diga que no vale para nada, ¡ja!

La finalísima de este año la disputan el Atlético de Madrid y el Sevilla, dos equipos que luchan en condiciones por ser una alternativa de poder que nunca llegará, sobran los motivos.

Los rojiblancos llegan con el subidón de triunfar en Hamburgo, saben que cuentan con muchas opciones de lograr un doblete mágico y no escatimarán esfuerzos en lograrlo. Mientras, el Sevilla ha sufrido lo indecible para clasificarse para la próxima edición de la Champions, en el último minuto y gracias. A priori, tras estos datos, la final arroja un balance incierto, pero analicemos el momento concienzudamente.

El Atlético ha pasado el año de tropiezo en tropiezo, eliminados de la Champions a las primeras de cambio, sufriendo en liga para mantener la categoría y purgando sus penas en las competiciones del KO. Quique recogió un grupo deprimido, hundido y poco a poco ha logrado revitalizarlo, ahora se saben importantes, han demostrado al mundo que ellos también pueden ganar un título y quieren reforzar su posición. Es decir, una temporada de menos a más.

El Sevilla, empezó el año como un cohete, clasificado para Octavos de Champions, cómodo en liga, pasando rondas de Copa… hasta que llegó la crisis. Unos malos resultados ligueros se vieron refrendados en una eliminación europea a manos del CSKA, cuchillos largos en la ciudad hispalense y cese del entrenador una semana después. La llegada de Álvarez lejos de apaciguar los ánimos ha servido para reflejar la irregularidad del grupo, fuera de la cuarta plaza durante varias semanas, con un juego paupérrimo y pasando las de Caín. Su última jornada fue un resumen del año. Claramente un año de más a menos.

Para colmo, las lesiones de Fernando Navarro, Fazio, Koné, Luis Fabiano y Adriano, unido a la baja por sanción de Negredo le dejan mermado de cara al partido del miércoles. Álvarez deberá escoger entre jugar con único punta (Kanouté) o darle la oportunidad al canterano Rodri saliendo con dos. El técnico “no cuenta” con Romaric y De Mul, aunque normalmente van convocados. Perotti y Acosta andan renqueantes de sendas lesiones.

El Atlético de Madrid contará con toda su plantilla disponible a excepción de Asenjo. Quique no cuenta con Pernía y Pablo, pese a que puedan viajar.

Onces titulares

Atlético:

De Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, A.López; Assunçao, Tiago; Reyes, Simao; Forlán y Kun.

Sevilla:

Palop; Konko, Squillaci, Escudé, Drago; Zokora, Duscher; Navas, Renato, Capel; Kanouté.



Hasta entonces, ¡vamos Atléti!

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El Getafe pagó esta ronda

En esto del fútbol, el gol separa a los campeones de los aspirantes, el Getafe tendrá que seguir esperando su oportunidad en Copa del Rey pues en 180 minutos fue incapaz de materializar sus cuantiosas oportunidades.

Arrastrando el lastre de la ida (2-0), los azulones necesitaban dos goles para forzar una prórroga donde ahogar las ilusiones sevillistas a la par que sus sueños coperos pudiesen dispararse. No pudo ser, fundamentalmente por aquel partido, dominaron en Nervión durante dos terceras partes del partido de forma infructuosa. Luis Fabiano al final de la primera parte les dio una cornada y Mario, en propia puerta, terminó de joderles la tarde. Soldado se estrelló una y otra vez con Palop.

Hoy la función guardó ciertas similitudes. Agarrados a Pedro León, intentaron amargar la tarde a los hispalenses, el murciano dio una lección de cómo desbordar a su par una y otra vez (convendría poner el vídeo en algunos vestuarios), pero luego todo moría entre Palop, la zaga o, incluso, un poste.

Criticamos al Atlético por su desentendimiento con el balón a la hora de crear, el Sevilla demostró que con una plantilla superior a la rojiblanca en cuanto a efectivos aprovechables se puede ser más mezquino. Gran parte de culpa la tiene ese zaguero metido a entrenador de cuarta; cobarde, reservón, poeta de pareados, y encima orgulloso de serlo. Manda cojones, hablando mal. Este tipo concede unas ruedas de prensa delirantes, en las que si prestas atención puedes creer que habla del Milán de Sacchi. Valiente zopenco, el trabajo táctico del Sevilla dista de ser el de un equipo importante, se lo juega todo a sus dos hombres de banda y a que la enchufe el delantero que coloque en el once. ¿Les suena? Sí, pero a este tipo no le ponen a parir en prensa. Al menos en Madrid. El día que abandonen el fútbol toda esta caterva de entrenadores caguetas, el deporte lo agradecerá.

Lo dicho, el Getafe desarboló completamente al conjunto sevillano, que gracias a la “aparición de la Virgen” salió vivo del encuentro. Soldado marcó el gol que llenó de esperanza a la grada, pero falló lo indecible, y eso… se paga carísimo.

Gran Geta, con falta de gol (eso se compra), y rácano Sevilla. No obstante, estos jugarán la final, presumiblemente contra el Atlético de Madrid. Habrá que confirmarlo mañana, básicamente por respeto al rival, el Racing de Santander. Qué ruede ya el balón.

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…Al fin algo salió bien

Tengo que reconocerlo, esta crónica cambia el color que no la forma con el gol de Antonio López en el último suspiro. Los tres puntos sirven para capear el temporal, pero lo que se vio sobre el terreno de juego pinta mal. El título iba a ser “Oda a la impotencia” y de verdad que así fue, tanto en el campo como en la grada (seguro que más de uno hubiese zarandeado a lo Luis Aragonés a algún rojiblanco).

En esta pseudo-realidad que envuelve al equipo todo era extrañísimo, por primera vez esta temporada (y creo que desde su llegada), Maxi quedaba fuera de la convocatoria por decisión técnica, Pablo correría la misma suerte. El Kun seguía lesionado alimentando rumores sobre una posible salida en este mercado invernal. Por el contrario veíamos a un canterano, Ibrahim, en punta, a otro en el banquillo (Cedric), a un inédito Cabrera cubriendo la baja de Pablo, a la mascota Pernía…

En la primera parte fue todo tan intrascendente que no recuerdo grandes ocasiones para uno o para otro, un par de veces el tembleque se apoderaba de nuestros cuerpos al ver a Negredo en el área junto al par de zopencos de Valera y Perea, en una de ellas recuerdo ver el balón casi flotar mientras todos miran, ¡ay madre! No obstante luego era falsa alarma.

Hasta que llegó el minuto 43, un corner botado desde la parte izquierda del ataque sevillista llegaba al segundo palo, donde Renato ¡sin saltar! remata ante la asfixiante presión de un Valera impresionante. El balón coge una parábola y se cuela dentro. También ayudó un Asenjo candidato al premio ‘portero de escayola’ del mes de Enero, pudo hacer algo… como por ejemplo levantar las manos.

Ahí murió la primera parte, un período que nos dejó a un voluntarioso Ibra esforzado en darla al primer toque para descargar el juego, destacó entre el montón de estiércol. Reyes bastante bien, sin quemarle el balón en los pies y pidiéndola constantemente, cada partido me gana un poco.

En ese punto creí que el partido había cogido un cariz que nada beneficiaba nuestros intereses, me costaba imaginarme una reacción que nos llevase a empatar el partido. Ni te digo remontarlo. Estaba equivocado.

El Sevilla decidió salir a lo Atlético, y el propio local se esforzó por ponerle un poco de coraje al asunto, puedes morir pero coño, al menos pelea hasta dejar la última gota de sangre sobre el campo. Con profundidad desde las bandas y un Ibra, que como dije antes hacía de pivote abriendo el juego, consiguieron arrinconar a los andaluces hasta el punto que en un balón al desmarque de Forlán, que controla horriblemente, pero mete la puntera en el último suspiro para rechazar Palop el balón hacia la frontal, donde impacta en un Dragutinovic que llegaba a la jugada con tal fortuna que el balón acaba en el fondo de la mallas. ¿Podría haber sido de otra forma? Ya les aseguro yo que no.

Para muestra un botón, Simao roba una pelota que merodeaba por tres cuartos de cancha, se “hace la picha un lío” perdiéndola en última instancia, no obstante, como los tres cenutrios zagueros sevillistas habían visto al “uru” desmarcado, le pasan el balón. “Gol” dirá el lector que haya pasado del partido como de ver toda la filmografía de Enrique Cerezo, pues se equivoca nuestro querido y nunca bien ponderado lector. El rubio, ni la sombra del año pasado, controló el balón para colocarlo fuera. En este tipo de ocasiones hay dos formas de actuar, la primera es meter gol y la segunda consiste en que el portero haga una soberbia parada, NUNCA vale la tercera que es tirarla a Parla.

Continuemos, en esos momentos el Atlético parecía que se haría con el mando en el marcador tarde o temprano. Jiménez debió ver falta de mordiente y actuó con rapidez colocando a Adriano, a partir de ahora el “sucio comediante”, en el lateral por Squilaci (central). A todo esto nosotros seguíamos controlando el partido hasta que en uno de esos ataques de entrenador tan gratuitos como dañinos, a Quique se le enciende la bombilla decidiendo retirar del campo a Reyes -el mejor del partido hasta entonces, yendo al medio a sacar la jugada cuando el mendrugo de Tajonar y Assunçao veían las jugadas codificadas- por un Jurado que unos días funciona y otros le estrellarías toda la vajilla en la cabeza.

Unos dirán que el cambio fue bueno por el resultado final, para mí pésimo. Una muestra fueron los pitos a Quique interrumpidos por una sonora ovación al utrerano. En Telemadrid Schuster veía bien el cambio porque el gaditano ocupa la ¿¡misma demarcación!? con la diferencia de partir fresco, realmente se colocó en banda, un sitio que para nada saca lo mejor de él.

Pero en los siguientes minutos el partido giró radicalmente, Jiménez apostó por Koné (delantero) por Romaric quemando todas sus naves, apuesta que dejó en pelotas un impresentable Duscher que en 5 minutos vio 2 amarillas, la segunda pudiera ser de roja directa al entrar con los tacos por delante a Valera. En ese momento no tuvo otra opción que recular sacando del terreno a Negredo e introduciendo al único mediocentro de su banquillo, Lolo. La consigna: perder todo el tiempo del mundo para mantener el empate y, si se puede, marcar en una jugada de estrategia.

Sus jugadores entendieron el guión a la perfección, el sucio comediante fingió que le habían partido la rodilla para perder todo el tiempo posible, al ver llegar a los camilleros se puso de pie para seguir en el campo. Undiano a la banda… salió corriendo y pidió rápidamente ingresar en el terreno de juego. Desde aquí hago un llamamiento a los árbitros, este tipo de jugadas tan escandalosas directamente castigarlas con la expulsión, ¿de qué sirve abogar por un ‘fair play’ si luego permitimos este tipo de comportamientos? Hago otro llamamiento a los rivales del Sevilla, al sucio comediante darle codazos en la boca del estómago, de paso a la que se encoja hacia delante rematarle a la altura de las vértebras dorsales. Si se queja, que lo haga por algo.

Seguimos, Quique seguía enfrascado en cómo conseguir voltear el marcador, de ahí que decidiese aumentar la velocidad del centro del campo sacando al hiperactivo Cleber Santana, todo nervio. El sacrificado es lo de menos, aunque fue el brillante centrocampista navarro. Recuerdo antes de los últimos minutos una entrada de Jurado por banda que remata sin fuerza en un cómico intento por marcar, este chico no sé dónde se dejó la potencia.

Al fin llegamos a los minutos de la risa, del temblor de piernas, al del drama de cuarta protagonizado por actores de quinta. Pensé que nos ganarían, al borde del área ayudaron a sembrar el pánico. Asenjo estuvo bien en esas ocasiones, todo hay que decirlo. Y el fútbol a veces tiene estas cosas, con el Calderón apremiando a los suyos para que se lanzaran al ataque al quedar 1 minuto llegó un balón a Jurado que fue empujado en la esquina del área, el partido moriría sí o sí allí. Simao, con cara de concentración botó la falta con precisión al primer palo donde sin oposición Antoñito cabecearía a la red, bendita red. Al fin algo salió bien.